Tiempo de lectura: 6 minutos
Shares

La Web 4.0 es el próximo salto evolutivo en la relación de los seres humanos entre sí y de éstos con las máquinas a través de la Red. Inmersos como estamos en el desarrollo de la Web 3.0, es lógico que ya haya mucha gente pensando en el siguiente paso. No, ni es Matrix ni Skynet.

Tranquilidad: al menos durante algunos años las máquinas van a seguir siendo tontas. No hace falta que las madres actuales se conviertan en Sarah Connor y construyan un bunker para defenderse del momento en el que las máquinas inteligentes tomen el poder. Pero ojo, gente tan seria como Stephen Hawking ha advertido de que en 100 años las cosas podrían ser muy distintas, y que el avance la de inteligencia artificial debe ser limitado.

Al final, tendremos que desarrollar las Tres Leyes de la Robótica tal y como Isaac Asimov, que habrá resultado ser un visionario, las enunció hace más de 70 años:

1. Un robot no puede dañar a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

2. Un robot debe obedecer las órdenes de un ser humano, a menos que entren en conflicto con la 1ª Ley.

3. Un robot debe proteger su propia existencia, a menos que ello entre en conflicto con la 1ª y 2ª Leyes.

Aunque pueda parecer una chorrada, estas Leyes están en la base de muchos desarrollos de software para, por ejemplo, los coches autónomos o los drones (no los militares, evidentemente). Pero por el momento olvidémonos de la ciencia-ficción y centrémonos en lo que la próxima versión de Internet nos está preparando, y en cómo afectará eso al eCommerce.

El camino hacia la Web 4.0

Para entender qué es la Web 4.0. es necesario que definamos, aunque sea brevemente, las características de las iteraciones anteriores de la Web:

  • Web 1.0: Fuente de información, principalmente unidireccional, con intercambio de información entre dispositivos limitado y con interacción restringida a formularios, e-mail, chats y foros. Sin posibilidad de interacción horizontal entre usuarios. Fue la era de los “portales de Internet” como  AltaVista, Yahoo, Ya.com o Terra, de chats como el vetusto IRC y de los primeros blogs. Atreverse a vender por Internet en esa época era una extravagancia propia de aventureros.
  • Web 2.0: Espacio social. La Web 2.0 introduce la socialización como elemento fundamental. La comunicación pasa a ser bidireccional, tanto con los creadores o difusores de contenido como entre los propios usuarios. Es la era de las redes sociales, del nacimiento del eCommerce que hoy conocemos y de las conexiones entre máquinas. Internet deja de ser un espacio aparte para pasar a formar parte del día a día.
  • Web 3.0: Multidispositivo y semánticaLa Web 3.0 (existe una amplia discusión sobre si estamos en esa fase o no) es la del uso de la Red como una gran base de datos, accesible desde cualquier dispositivo, interoperable, con estándares semánticos en la publicación y el acceso a la información que permiten “entender” el significado de lo que uno dice o busca. Es, sobre todo, la era de los móviles y las apps, de la geolocalización, de la generalización de las conexiones entre máquinas, de la “Nube” como gran espacio de almacenamiento e intercambio de información.

Qué es la Web 4.0

La Web 4.0 será la época de la “inteligencia” al servicio de las necesidades cotidianas. Una web que nos conoce, sabe lo que queremos y lo que nos gusta y nos lo ofrece de forma natural, que entiende nuestro lenguaje sin tener que hacer esfuerzos de búsqueda. Ahí es donde están trabajando los grandes de Internet. Será la época de los vehículos autónomos que nos llevarán a donde le digamos de viva voz, de obtener respuestas inmediatas sin necesidad de mayor interacción (por ejemplo, responder eficazmente a la orden “quiero pedir un taxi” sin necesidad de más acciones por nuestra parte),

Ya hay muchas aplicaciones que responden a este patrón, aunque todavía de forma rudimentaria. Hablamos de los asistentes virtuales como Siri, Cortana o Google Now, que todavía tienen mucho campo para crecer y desarrollarse.

La Web 4.0 apunta a un revival del 3D y la realidad virtual. Un SecondLife con esteroides. El ‘metaverso’ (otro término acuñado por la ciencia-ficción) será una capa añadida a la realidad, de hecho será parte de la realidad, y en ello están trabajando duramente los fabricantes de dispositivos y los grandes actores de Internet.

Qué puede aportar la Web 4.0

La Web 4.0 pretende cerrar la brecha digital extendiendo el campo de acción de Internet y su capacidad de interacción sin tener que dominar una forma específica de interactuar. No hará falta usar un teclado si no quieres, ni conocer URLs ni probablemente tener que buscarlas. Eso implica un esfuerzo inversor que coloca al acceso a internet como una necesidad básica y, probablemente, como un derecho universal. 

Todo esto puede traer más igualdad, más capacidad de interacción y más conexión entre seres humanos, pero también puede tener efectos perniciosos: más control, menos privacidad, menos posibilidades de “escapar” y desconectarse, mayor marginación de las personas no conectadas en países menos desarrollados. Y también mayores amenazas para la neutralidad de la Red. El caso de Free Basics by Facebook en la India es un buen ejemplo de ello: si todo el mundo circula por la Red, es muy tentadora para muchas empresas la idea de construir “autopistas de peaje” de pago a cambio de que el resto puedan acceder gratis.

La Web 4.0 y el eCommerce

El eCommerce no será ajeno a la revolución que se avecina. De hecho, ya se están dando pasos en este sentido: la integración ente tienda física y tienda online, el omnichannel, los pagos con el móvil…

A nadie se le escapa que el eCommerce es uno de los factores impulsores de la Web 4.0. Hoy nadie se plantea una evolución tecnológica que no tenga como finalidad, primaria o colateral, el facilitar la venta a través de Internet. Lo más probable es que el concepto de eCommerce separado del comercio físico desaparezca como tal, porque todas nuestras compras pasarán de un modo u otro a través de Internet.

Las posibilidades que abren tecnologías como la realidad virtual o la interpretación inteligente del lenguaje natural en el campo del eCommerce son casi infinitas.

Imaginemos que nuestro móvil nos reserva el pan o la compra habitual por nosotros, y que sólo tenemos que ir a recogerla. Que con decir “quiero hacer un pastel de chocolate con naranja” tengamos a nuestra disposición los ingredientes y de nuestra receta favorita, porque la propia Red sabrá cuál es y dónde comprar los productos que necesitamos. Que la propia Red conozca nuestros criterios y nuestros gustos en moda, en viajes, en ocio, en decoración o (no podía faltar uno de los más grandes negocios online) en sexo.

Todo esto independientemente de si accedemos a través de Google o de Facebook o de cualquier otro sistema. Que con decirle a tu tele “quiero ver Juego de Tronos” ésta sepa donde buscarla y por qué capítulo vas. Y como estas, miles de opciones. Que las tiendas físicas nos identifiquen cuando entremos en ellas, al más puro estilo Minority Report. Lo que hace unos años era pura ficción hoy ya no lo es tanto.

Por supuesto, todo esto supondrá batallas comerciales entre empresas, e incluso entre éstas y los gobiernos, por el dominio de ese mercado, por la privacidad, incluso redefinirán el concepto mismo de privacidad. Hay gente que piensa que todo esto supondrá que seamos menos humanos, más dependientes de la tecnología y más pasivos.

O puede ser al revés: la Web 4.0 puede ser un paso de gigante para que las tareas rutinarias se hagan por sí solas y podamos dedicar más tiempo a pensar, relacionarnos y divertirnos. Todas las revoluciones tecnológicas han supuesto cambios sociales a gran escala, que sean para bien o para mal no depende de la tecnología en sí, sino del uso que hagamos de ella.

 

Imagen: Shutterstock

Shares