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La cotización de Apple en Wall Street acumula caídas que suman casi el 25% de su valor en el último año. El precio de la acción ha pasado de los 127 dólares que marcaba hace un año a los 93. Esto contrasta tanto con los beneficios crecientes de la compañía como con los sucesivos récords de ventas de su producto estrella, el iPhone, que está a punto de cumplir 9 años en el mercado.

Apple y Alphabet (antes Google) están en una encarnizada lucha bursátil por ser la mayor compañía del mundo por capitalización. En algunos momentos los de Mountain View han superado el valor en bolsa de la compañía de la manzana, algo impensable hace sólo 12 meses. Pero mientras la cotización de Apple ha seguido una trayectoria descendente los últimos 12 meses, el valor de Google se ha incrementado significativamente, aunque ambas están acusando la tormenta financiera de las últimas semanas. He aquí los gráficos de evolución de la cotización de Apple y Alphabet durante los últimos 12 meses:

cotización de AppleCotización de Alphabet

 

La comparación no deja lugar a dudas: los inversores no se fían de las previsiones de Apple. Tampoco está ayudando en nada a la cotización de Apple los resultados en Bolsa de Facebook, Amazon o Microsoft:

ScreenHunter_358 Feb. 14 15.24Cotización de AmazonCotización de Microsoft

Los grandes rivales de Apple en el mercado tecnológico han visto crecer en los últimos 12 meses el valor de sus acciones de forma significativa, aunque Amazon está acusando el haber defraudado las expectativas de los mercados en la presentación de sus resultados de 2015.

Ni siquiera la presentación de sus últimos resultados, con récord de ventas en el Apple Watch y con subidas significativas en la facturación por servicios como iTunes ha servido para calmar la tormenta, sino al contrario: las ventas del iPhone dan muestras de cierto agotamiento y ya no crecen al ritmo al que lo hacían, a pesar de que Tim Cook anunció en su carta a los accionistas que ya hay 1.000 millones de iPhones activos en el mundo. 

¿Qué está sucediendo para que la cotización de Apple se desplome de esta manera, cuando sus resultados económicos son inmejorables? ¿Por qué sus acciones bajan cuando las de sus principales rivales tecnológicos suben?

La respuesta está en varios factores, algunos estrictamente coyunturales, pero otros achacables a la estrategia de la compañía de la manzana.

La tormenta bursátil pasa factura a la cotización de Apple

La situación actual en las Bolsas de todo el mundo es de pérdidas generalizadas. Todos los analistas coinciden: el pánico ha llegado y no se sabe a ciencia cierta si estamos ante el inicio de una nueva crisis financiera o si se trata de algo transitorio, pero los síntomas son, cuando menos, preocupantes.

Las grandes compañías tecnológicas no son inmunes a esta situación; si las bolsas caen en picado (como lo están haciendo, encadenando semana tras semana de pérdidas de valor), ellas también lo hacen. Pero no todas sufren igual. La cotización de Apple está siendo especialmente castigada en los mercados en este contexto de volatilidad financiera. 

Hay un factor fundamental para que esto sea así, y se llama China. La economía china está decelerándose a un ritmo que pone los pelos de punta a los analistas financieros y los responsables económicos de todo el mundo. En el caso de Apple, la situación es aún peor, ya que buena parte de su crecimiento en ventas, especialmente del iPhone, su producto estrella y buque insignia, procede del gigante asiático. De ahí las dudas de los inversores. Apple está mucho más expuesta al riesgo en China que cualquier otra de las grandes compañías tecnológicas.

Además, las tecnológicas suelen acusar más las tendencias bajistas en contextos de crisis debido a su enorme sobrevaloración. Sólo las expectativas de futuro justifican que una compañía como Apple valga más de medio billón de dólares en Bolsa, aún después de las bajadas del último año. Si el consumo da muestras de debilidad, sus valores se desploman. Y, a diferencia de Alphabet o Facebook, Apple debe la mayor parte de su facturación al consumo de productos físicos, que además están situados en la parte más alta de la gama de precios. Cualquier duda sobre la capacidad futura de compra de los consumidores en países en los que crece, como en China, pasa inmediatamente factura a la cotización de Apple.

Apple es iPhone-dependiente

Este es, sin duda, el gran factor interno que justifica la caída en la cotización de Apple. Puede resultar paradójico, ya que el iPhone es un enorme éxito de ventas, pero los inversores empiezan a desconfiar de que esto pueda mantenerse en el futuro.

El gran éxito de Apple es, al mismo tiempo, su gran problema. O al menos, eso piensan los inversores y analistas, a los que no les gusta nada que Apple esté teniendo muchas dificultades para diversificar sus fuentes de ingresos. El iPhone es un éxito de ventas, pero los últimos meses su crecimiento se decelera. Y los otros productos de Apple o no acaban de despegar (como el Apple Watch) o están bajando su nivel de ventas (es el caso del iPad, incluido el sonoro castañazo del iPad Pro, y también del MacBook).

Pero no nos engañemos: Apple es hoy lo que es gracias al iPhone. ¿Es malo que el iPhone sea un éxito?. Por supuesto que no, pero la vieja máxima empresarial de no poner todos los huevos en la misma cesta sigue plenamente vigente.

El problema principal es que Apple no ha sido capaz de superarse a sí misma, algo extremadamente difícil para la que puede calificarse como la empresa más exitosa del mundo. Pero la cotización de Apple en Wall Street vive, como la de todas las empresas cotizadas, de sus expectativas de futuro mucho más que de sus éxitos en el pasado o su posición actual. Y, por el momento, no hay a la vista un producto que pueda repetir, ni siquiera aproximarse, al éxito del iPhone en un futuro cercano.

El hermetismo heredado de la época de Steve Jobs no ayuda a la cotización de Apple. Para vender expectativas de futuro hay que crearlas, y en eso Alphabet (Google) son unos maestros. Aunque la mayor parte de sus nuevos lanzamientos acaben fracasando, el mensaje que envía Alphabet dejando ver en qué está trabajando, como el coche autónomo, gusta a los mercados. Mientras tanto, Apple trabaja de una forma mucho más discreta. Probablemente su política de opacidad sobre sus proyectos de futuro no le beneficia a la hora de crear expectativas.

De cualquier modo, Apple es mucho Apple. Se ha hablado mucho de la ‘crisis de madurez’ de la compañía. Desde hace años. Y siempre los resultados han acabado acallando esas críticas. Ahora mismo, Apple tiene una cantidad inmensa de dinero en caja para invertir. Tiene a los mejores equipos de desarrollo y de marketing. Y lo que ha hecho antes puede volverlo a hacer. El gran siguiente paso, en el que todas las empresas tecnológicas están trabajando, tiene que ver con los vehículos conectados en primer lugar, y autónomos en la siguiente fase. Y Apple está en ello, No hay nada que indique que vaya a perder cualquier tren en ese aspecto. Pero la voracidad de los mercados no tiene límite. Habrá que estar muy atentos, ya que 2016 es un año clave para Apple.

Imagen de cabecera: Dmitro2009 / Shutterstock.com

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