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En estos días son multitud las informaciones sobre lo que parece ser más que un rumor: el coche autónomo de Apple. La marca de la manzana no quiere quedarse atrás en una carrera en la que su gran rival Google (ahora Alphabet) lleva años de ventaja. con sus mini-coches prototipo paseándose por las calles de California y acumulando kilómetros de experiencia.

Pero los de Mountain View no son los únicos competidores con el coche autónomo de Apple en la carrera. Casi todos los grandes fabricantes de automóviles están trabajando duro en coches que se conducen solos: Audi, Volvo, Mercedes, BMW, Toyota... y un largo etcétera. Está claro que la industria apuesta en serio por el coche autónomo.

El coche autónomo de Apple podría estar listo para sus primeras pruebas

Dos datos convenientemente ‘filtrados’ en los últimos días apuntalan la teoría de que el coche autónomo de Apple podría estar más avanzado de lo que se cree: Apple está negociando con el Ejército de Estados Unidos el uso de una base militar abandonada como pista de pruebas, además del fichaje de Doug Betts, ex vicepresidente de Fiat-Chrysler. El proyecto, que al parecer recibe el nombre en clave de “Titán”, entraría en una fase mucho más seria con uno de los principales ejecutivos de la indstria mundial de la automoción a la cabeza.

No es ningún secreto que Apple llevaba tiempo coqueteando con la idea de su propio coche. Ya en 2007 Apple puso en marcha uno de los proyectos favoritos de Steve Jobs, el iCar, que no pasó de un concepto de diseño fruto de la asociación entre Apple y Volkswagen. Aquel proyecto no acabó de arrancar y la muerte de Jobs lo relegó a un segundo plano, pero al parecer Apple no se ha olvidado del sueño de su fundador.

Poco más se sabe del proyecto de coche autónomo de Apple, que se lleva en el más absoluto de los secretos (lo que traducido a términos reales, significa que nos iremos enterando paso a paso de lo que se avance por supuestas “filtraciones”).

Aún queda mucho para ver a los coches conducirse solos por las calles

Que todos los fabricantes de coches estén en ello no quiere decir que los desafíos que presenta la conducción autónoma estén, ni mucho menos, superados. De momento a Google se le permite usar sus prototipos en las calles de California sin superar los 40 km/h y siempre con un conductor humano que pueda tomar el control si algo va mal. Son muchos los problemas que se presentan y que suponen un reto tecnológico:

  • Distinguir a un peatón de cualquier otro tipo de obstáculo. De momento, ni los sistemas más avanzados consiguen distinguirlos en más del 50% de los casos.
  • Google no saca sus coches a cualquier calle. Los recorridos han sido previamente escaneados con un nivel de detalle 10 veces mayor que Google Maps. Es decir, el coche conduce solo, pero en un entorno altamente controlado, algo que no sucederá en la vida real.
  • Los coches autónomos no distinguen a un agente de tráfico ni identifican sus señales.
  • Existen dilemas éticos y morales no resueltos sobre las decisiones a tomar en caso de accidente o situación de peligro. Por ejemplo, si el choque es inevitable, ¿debe el coche preservar la vida de su conductor antes que las vidas de los ocupantes de otros vehículos?
  • ¿Cómo se puede garantizar que un coche permanentemente conectado no puede ser hackeado y controlado desde fuera?
  • Si el coche comete una negligencia por un fallo de software, ¿quién es el responsable?
  • Los coches autónomos aún no saben qué hacer cuando se encuentran con una zona de obras.

Aunque Google anunció en su día que tendría un modelo de coche autónomo listo para comercializarse en 2020, cinco años de desarrollo parece poco tiempo dada la cantidad de retos que quedan por superar. Tengamos en cuenta que todavía la mayoría de los coches no tienen un sofware de conexión permanente a internet, campo en el que Google y Apple libran otra batalla.

Lo que sí es posible que veamos mucho antes es coches que puedan ponerse en “piloto automático” en entornos como autopistas y autovías, siempre con su conductor dispuesto a tomar el mando, o sistemas avanzados que detecten si el conductor está distraído y tomen el control para evitar un accidente.

¿Cómo funciona un automóvil como el coche autónomo de Apple?

Prácticamente todos los prototipos como el del coche autónomo de Apple se basan en cuatro principios:

  • tecnología LIDAR (la ‘joroba’ que llevan en el techo), un sensor láser de alta velocidad y resolución que escanea continuamente el entorno en el que el coche se mueve,
  • Sensores radar delanteros y traseros para la detección de obstáculos y otros vehículos.
  • Cámaras de vídeo que reconocen el entorno, objetos y, en teoría, peatones.
  • Posicionamiento GPS que permite al vehículo saber dónde está y qué camino debe seguir.

Además estos vehículos incorporan sensores de posición en el espacio para conocer el ángulo de giro que están realizando en cada momento, además de los clásicos sensores que detectan diferentes parámetros del motor.

Todo esto es procesado por una potente CPU, el verdadero “cerebro” del coche que es quien toma las decisiones en cada momento en función de los parámetros externos que recibe de los sensores y del destino al que se quiera llegar.  Al igual que sucede con los aviones, lo normal es que muchos de estos sistemas sean redundantes, es decir que estén presentes por duplicado para poder seguir funcionando si uno de ellos falla.

En cualquier caso, es muy poco probable que, en el momento en que un modelo como el coche autónomo de Apple esté listo para su comercialización, las leyes permitan que funcione sin un conductor a bordo. Sea como sea, el gran salto tecnológico en los vehículos a motor ya está aquí, y es cuestión de tiempo que los coches nos lleven a donde queramos sólo con darles una orden. ¿Serán capaces de contar chistes como Cortana o Siri?

 

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