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Emprender un negocio implica inversión, riesgo, burocracia, logística y, principalmente, mucho estrés. El dropshipping (envío directo, en inglés) surgió como un modelo de venta alternativo online que se basa principalmente en la intermediación entre un proveedor y el consumidor final, y que, como todo en esta vida, tiene ventajas y desventajas. En este artículo te explicaremos en qué consiste el proceso para que evalúes si es una opción que se ajuste a tus necesidades.

Qué es el dropshipping

Una de las definiciones más claras del término la puedes encontrar en el libro «Cómo montar una tienda online… ¡y que venda!», donde se explica que el negocio de dropshipping se da cuando quien ofrece el producto online no es el propietario del mismo, ni le paga a una empresa logística por alojarlo, tratarlo y enviarlo, ni lo ha comprado. Sólo lo compra de verdad cuando un tercero se lo compra a él primero a través de la web.

A efectos logísticos es lo mismo, pero a nivel de negocio es sustancialmente diferente ya que el vendedor sólo cuenta con un catálogo virtual de productos que adquiere bajo demanda y cuyo envío y empaquetado corre por cuenta del dropshipper (proveedor original del producto). Entonces, la compra pasa directamente del almacén al cliente, sin pasar por las manos del intermediario en ningún momento.

Este sistema de venta B2C (business to customer) implica a tres actores bien diferenciados:

  • Comprador: realiza la compra online.
  • Vendedor: gestiona la venta a través de la web, cobra el dinero e intermedia la compra, el envío y la posventa con el proveedor.
  • Dropshipper: recibe el encargo del intermediario, le factura el producto y se lo envía directamente al consumidor final a través de su red de logística.

Existen varios modelos de dropshipping implementados por eCommerces de todo tipo, desde los más pequeños que no pueden costear una infraestructura logística, hasta los más grandes, como Aliexpress o el mayorista español BigBuy, que ha logrado generar un mecanismo dinámico y rentable.

En este último caso, por ejemplo, se trata de un modelo de negocio en el que la tienda online vende y la misma empresa hace los envíos. Sus clientes son eCommerces que se encargan de vender, cobrar y atender al cliente. Cada vez que hacen una venta, esta se pasa a de manera automática a la plataforma de BigBuy, que se ocupa de enviar el producto al consumidor final.

Ventajas del modelo

Resulta un sistema atractivo para probar proyectos nuevos y a pequeña escala, ya que al manejarse íntegramente online no requiere de una gran inversión y no implica apalancarte y arriesgar comprando el producto previamente. Te ahorras la parte de administrar y pagar los gastos de un depósito, empaquetar y enviar tus pedidos, controlar el inventario para fines contables, lidiar con devoluciones y envíos internos, hacer pedidos de productos continuamente y controlar el stock.

Por otro lado, si bien tu stock real es nulo, el que puedes ofrecer es infinito. Simplemente necesitas aliarte con los proveedores adecuados para asegurar la existencia del producto y la entrega del mismo en tiempo y forma. Eso resulta fundamental si quieres tener buenas referencias, por eso se recomienda elegir con cuidado con quiénes vas a trabajar. Las grandes empresas son las que más posibilidades tienen de cumplir estos requisitos.

Finalmente, aunque empieces con una oferta muy reducida de productos y servicios, si todo marcha bien, el dropshipping te permitirá crecer mucho en poco tiempo. Si de un día para otro un cliente pide 30, 50 o hasta 100 unidades de un producto para ya, un pequeño negocio probablemente no podría satisfacer la demanda y perderá al cliente. Con esta modalidad, sólo debes gestionar la compra sin haber invertido en una producción a escala.

El lado negativo

Inevitablemente, existen beneficios que debes relegar si quieres obtener las ventajas.  En primer lugar, el margen de ganancia es mucho menor que si fueras el dueño real del producto. Con el dropshipping simplemente cobras una comisión por gestionar la venta, que suele ser de entre el 5% y el 25%, dependiendo del tipo de producto y del proveedor que hayas elegido.

En segundo lugar, cuentas con menos opciones de diferenciación: te la juegas con muy buen marketing o, peor, a precio, pues tu proveedor sin duda está sirviendo a muchos otros como tú. Con el modelo de dropshipping estás ofreciendo el mismo producto que otra decena de tiendas online, algo que te impide crear una marca única y diferenciarte del resto.

Por último, una de las grandes desventajas del modelo es que dependes de un tercero. Es decir, tú respondes por otro y si este otro no cumple, el problema será tuyo. Por eso aclarábamos la necesidad de elegir con buen tino a los proveedores de manera de evitar malos tragos. El tipo de producto que elijas vender también jugará un papel importante en este punto, ya que si ofreces algo poco común probablemente no puedas elegir entre muchos dropshippers y recaigas en industrias más pequeñas, con menos stock y menos capacidad logística.

Del lado opuesto, si tu web cuenta con varios productos de distintos proveedores, el seguimiento del proceso de compra y entrega será más complejo necesitará de una buena organización de tu parte.

Entonces, conviene o no conviene el dropshipping

Pues, como diríamos en Galicia: depende. De lo que necesites, de lo que busques, de lo que estés dispuesto a hacer. Sin dudas, es un modelo innovador y atractivo, pero no necesariamente superador al de una tienda tradicional.

Tampoco son modelos privativos, por lo que puedes combinarlos para extender tu oferta y ampliar el mercado o usar el dropshipping como un principio de emprendimiento a bajo costo que podría mutar en algo mucho mayor a largo plazo. Los inicios siempre son difíciles, pero una vez que aceitas el engranaje esta estructura de negocio puede resultar muy conveniente.

Lo que debes tener muy en cuenta es que para marcar la diferencia tendrás que cuidar los siguientes aspectos:

  • Realiza un análisis exhaustivo del mercado antes de emprender cualquier tipo de negocio (competencia, público objetivo, amenazas externas, debilidades y fortalezas internas, oportunidades).
  • Cuida mucho el diseño de tu web (usabilidad y experiencia de usuario, marketing de contenidos).
  • Hazte devoto del trabajo SEO y combínalo con SEM para mejorar tu posicionamiento en Google.
  • No desestimes el poder del webmailing.
  • Invierte en publicidad online.
  • Ofrece facilidades de envío, devoluciones y servicios posventa.
  • Y por tercera y última vez: Elige bien a tus proveedores.

Si tienes en claro tus objetivos y prestas atención a estos factores clave, seguramente dentro de poco seré uno más de tus muchos clientes 😉.

Foto: Depositphotos.

 

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