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Google es una de las marcas más conocidas del mundo, y la tercera más valiosa, solo por detrás de Amazon y Apple. Está presente en (casi) todas las búsquedas que realizamos online y para muchos usuarios, sus productos se han convertido en las soluciones de referencia para trabajar online, ya sea mediante su navegador web, su servicio de email, su alojamiento en la nube o sus mapas para no perdernos en cualquier parte del mundo.

Pero… ¿por qué Google se llama Google? ¿De dónde viene ese nombre tan raro?

Para saberlo tendremos que hacer dos viajes en el tiempo y descubrir un error decisivo. ¿Preparados?

1997: el origen del nombre de Google

Es el 15 de septiembre del año 1997. Estamos en la Universidad de Stanford, en California: es un día soleado, hace calor pero no demasiado, unos 25 grados. El Gates Computer Science Building es un edificio que apenas lleva un año abierto, un complejo de salas de estudio, biblioteca y aulas que se había levantado con la aportación de 6 millones de dólares de un muchimillonario llamado Bill Gates.

Y es precisamente en la sala número 360 de ese edificio donde dos jovencísimos estudiantes de apenas 22 años, Sergei Brin y Larry Page trabajan junto a otros estudiantes en Backrub, un proyecto de motor de búsqueda. Hasta ese momento, Page y Brin habían denominado a este motor de búsqueda BackRub, ya que su idea era considerar al número de backlinks (o enlaces entrantes) de una web como una señal fundamental para clasificar los mejores resultados de una búsqueda.

Pero Brin y Page habían decidido que “BackRub” (literalmente, masaje en la espalda) era un nombre poco adecuado para las dimensiones del proyecto que tenían entre manos. Nada menos que un motor de búsqueda capaz de clasificar la ingente cantidad de páginas que por aquel entonces ya abundaban en Internet.

Así que realizaron una sesión de brainstorming, en la que fueron apuntando (y descartando) en una pizarra distintas ideas de nombre hasta que uno de los estudiantes, Sean Anderson, sugirió el nombre de googolplex, un término matemático prácticamente infinito y que serviría para hacer referencia a esa cantidad no infinita, pero casi, de datos que esperaban que en los siguientes años llegarían a circular por la red.

A Larry Page le pareció una gran idea, pero propuso usar otro término matemático, igualmente descomunal, pero más breve, el googol.

Y ahora, amiguitos, un poco de mates para dummies! Para que te hagas una idea de la inmensidad de este concepto, un millón es un uno seguido de seis ceros o uno por diez elevado a seis. Un billón es uno por diez elevado a doce y un trillón uno por diez elevado a 18. ¿Te imaginas lo inabarcable que puede ser algo que se mida en la escala de uno por diez elevado a cien? Pues eso es un Googol: un uno seguido de cien ceros. Un Googolplex es algo todavía más inimaginable: un uno seguido de un googol de ceros.

Googol= 1 x 10^100 

Googolplex=1 x 10^googol

Y ahora viene lo gracioso: a todos les gustó cómo sonaba pero a la hora de escribirlo lo hicieron mal. El mismo Sean Anderson fue el encargado de verificar si el dominio estaba libre, y en vez de escribirlo como se escribe correctamente en inglés (GOOGOL) lo escribió como GOOGLE. El caso es que el dominio google.com estaba libre y lo compraron ese mismo día.

Primer logo de Google

Poco tiempo después Google se ponía en marcha y empezaba a construir el imperio que es actualmente.

Pero ojo, que habíamos prometido dos viajes en el tiempo y solo llevamos uno. Porque… ¿de dónde viene un palabro tan raro como googol?

Vamos, Marty súbete al Delorean, que nos vamos a los años 20. Pero a los años 20 del siglo XX

1920: el verdadero origen del nombre Google

Estamos en 1920, en las New Jersey Palisades, una preciosa zona de acantilados que recorren el río Hudson. Allí, el matemático Edward Kasner, a quien las fotografías de la época retratan como un tipo de mediana estatura, pelo repeinado con raya a la izquierda y un prominente bigotazo, está dando un paseo junto a sus sobrinos, Milton y Edwin Sirotta.

Kasner, que era profesor en la universidad de Columbia, estaba hablando de matemáticas con ellos, y les preguntó qué nombre le pondrían a una cifra enorme, casi infinita. Por ejemplo, un uno seguido de cien ceros.

A lo que Milton, de solo 9 años, respondió: “Googol”. Como vio que a su tío le encantaba el nombre, enseguida propuso otro: el Googolplex, que sería según sus palabras “un uno seguido de tantos ceros como puedas escribir hasta cansarte”. Años después Kasner incorporaría este nombre y la historia de su creación en un superventas de los libros de matemáticas, titulado “Matemáticas y la imaginación”, y el término se popularizaría entre los académicos.

Y así fue como surgió un nombre que, cien años después, se ha convertido en algo omnipresente en nuestras vidas: por qué Google se llama Google. Algo surgido de la imaginación de un niño de 9 años… y hecho realidad a través de un sencillo error al deletreo.

 

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