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Desde la antigüedad, los seres humanos han buscado anticipar el futuro, a través de todo tipo de métodos y técnicas, con (muy) diferentes grados de acierto. Con el avance de la estadística, las matemáticas y la informática (y especialmente con el desarrollo del Big Data), la predicción del tiempo meteorológico, de los embotellamientos de tráfico o de las epidemias de gripe es cada vez más precisa. La ecuación es sencilla: cuántos más datos e información poseas, más probable es que puedas prever un acontecimiento determinado. Y Amazon tiene mucha información de sus clientes.

Más rápido todavía

Las compañías de eCommerce, mensajería y logística llevan tiempo luchando por conseguir acortar los plazos de entrega a sus clientes. Y es que, a pesar de que la mayor parte de los clientes sigue primando el coste del envío sobre su rapidez, una demora excesiva puede poner en duda o, incluso echar a perder, una venta segura. De hecho, gigantes como Amazon o eBay, por ejemplo, han ofrecido ya la posibilidad de realizar envíos en días tradicionalmente inoperativos (como el domingo o la tarde de Nochebuena) o en plazos tan cortos como el mismo día.

Amazon revoluciona la logística

Hace unos días conocimos que Amazon ha presentado la solicitud de una patente revolucionaria que permitirá a la empresa de Jeff Bezos adelantarse a los pedidos de sus usuarios y enviarles los productos que todavía no hayan solicitado.

El funcionamiento del nuevo sistema se basa en el gran conocimiento que Amazon posee acerca de sus usuarios. Información sobre preferencias, compras pasadas, productos visitados… incluso el tiempo que un usuario ha detenido su cursor sobre la ficha de un producto servirá para que pueda pronosticar que la compra se va a producir en un futuro inmediato.

Amazon no ha ofrecido detalles obre este nuevo envío “predictivo”, pero por lo que parece indicar la documentación de la patente, en el momento en el que considere que el usuario está próximo a convertirse en comprador, la compañía comenzará a preparar y embarcar el pedido en alguno de sus medios de transporte. El objetivo es que el paquete se envíe a un área cercana a la del posible comprador para que, cuando el que éste se decida y haga clic en “comprar”, pueda recibir su pedido en apenas unas horas.

Lo cierto es que Amazon parece haber pensado en todas las posibilidades. Si el cliente finalmente no realiza la compra, el producto estará disponible para cualquier otro comprador que viva en un área cercana, o incluso, en última instancia, puede ser ofrecido al no comprador como un regalo de cortesía. (Siempre que el valor del producto sea pequeño, claro)

De todas formas, este sistema parece adecuado para el caso de productos de éxito (como best sellers) y grandes áreas urbanas, de forma que se minimicen al máximo las posibilidades de que nadie termine recibiendo el envío.

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