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No es lo mismo vender lavadoras que tomates, ¿Evidente? No si comparamos las webs de e-commerce que venden estos productos.  En cualquier tienda física queda clara la diferencia, sencillamente porque las tiendas en uno y otro caso están estructuradas de manera diferente. Si esto es así en una tienda física, ¿por qué no lo es en una tienda online?

En muchísimos casos nos encontramos con estructuras de página, fichas de producto y configuraciones en general muy similares unas a otras, vendan lo que vendan.  El hecho de que las tiendas de e-commerce estén configuradas, en su inmensa mayoría, a partir de plataformas como Magento o Prestashop, sin dejar de tener innegables ventajas, tiene también sus inconvenientes. Y este es uno de ellos.

Siendo cierto que las reglas del e-commerce no son las mismas que en una tienda física, los objetivos sí son iguales: vender un producto o un servicio. Eso implica que cada tienda online va dirigida a un target distinto y que las necesidades de las personas que componen ese target son muy diferentes entre sí.

La pregunta que deberíamos hacernos, una vez definido el target al que nos dirigimos, es ¿qué necesita mi potencial cliente para tomar la decisión de compra, y cómo puedo ayudarle a tomar esa decisión de forma rápida?

En  este sentido cobra especial importancia el contenido de la ficha de producto. Algunas pautas que debemos tener en cuenta:

  • Orientar el lenguaje al tipo de cliente al que nos dirigimos. Muchas veces utilizamos un lenguaje técnico para definir las características del producto cuando el cliente necesita otra cosa.
  • Dar la información necesaria para tomar la decisión de compra. Insistir en las diferencias de ese producto concreto respecto de otros similares, tanto nuestros como de competidores. La “información necesaria” es distinta para cada tipo de producto, y no tiene por qu’e ser (generalmente no lo es) solamente la información proporcionada por el fabricante.
  • La fotografía del producto lo es todo. Las fotos deben tener la resolución necesaria para mostrar los mínimos detalles, el comprador debe poder ampliarlas y debe haber más de una. Busquemos, siempre que sea posible, fotos profesionales, con la iluminación y la perspectiva adecuadas. En determinados productos, fotos que revelen de cerca detalles o texturas son fundamentales para que el cliente no tenga dudas.
  • Presentar la información de forma atractiva, huyendo de largos bloques de texto que no invitan a la lectura.
  • Aprender de la experiencia con el producto. Los clientes que ya han comprado, que hacen preguntas o que reclaman son una valiosa fuente de información que deberíamos tener en cuenta e incorporar a la información que proporcionamos.

Además, debemos fomentar la interacción del cliente con reviews y comentarios, la posibilidad de compartir en redes sociales e incluso de poner nota al producto.

Por otro lado, las propias estructuras de la web de e-commerce deben adaptarse al máximo al tipo de producto que vendemos. Algunos productos requerirán una web muy visual, mientras que otros requerirán más hincapié en las cuestiones técnicas. En cualquiera de las plataformas más populares de e-commerce existen plantillas o temas adaptados a necesidades diferentes, aunque lo mejor es contar con un especialista que pueda realizar las modificaciones necesarias para obtener el resultado que buscamos.

Del mismo modo, las garantías o el servicio posventa no tienen la misma importancia en todos los tipos de producto. En los casos en los que este sea un punto importante, deben ocupar un espacio destacado y no estar perdidas en el pie de página.

En definitiva, pensar en el producto y en el cliente que lo va a comprar es algo que condiciona el diseño de nuestra tienda online, tanto cuando la ponemos en marcha como en la evolución de la misma con el tiempo.

 

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