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Hace poco más de un año te hablamos del fascinante caso Gowex: una empresa que por su rápida evolución y sus cifras milmillonarias había deslumbrado a analistas de todos los sectores, alcanzando una fama sólo comparable a lo brutal de su posterior descenso a los infiernos, envuelta en una espiral de engaños, pérdida de confianza y caída de su cotización en Bolsa al más puro estilo burbujil. Ahora, una empresa mucho más conocida, mucho más poderosa y con mucha mejor reputación, se ha convertido en protagonista involuntaria de las noticias económicas. Abengoa, con su inmensa deuda y el colapso del precio de sus acciones ha desatado un auténtico terremoto en las redes sociales, del que hoy te hablaremos.

Los motivos de la crisis de Abengoa

Desde el primer momento, analistas de todo tipo han intentado resumir para sus seguidores en Twitter los principales motivos de la brutal caída que sufrieron las acciones de Abengoa en Bolsa.  Una empresa que, con las energías limpias como bandera, quiso crecer demasiado y demasiado deprisa, acumulando deuda en volúmenes difícilmente explicables y sufriendo el fin del programa de primas a las energías renovables y el descenso de los precios del petróleo. Una combinación de factores que llevó a Abengoa a declarar durante el día 25 de noviembre el preconcurso de acreedores (sería el mayor de la historia de España), y a asumir la consiguiente pérdida de confianza de los inversores. La magnitud del tortazo quedaba reflejado en gráficos como este

Algunos incluso resaltaban el paralelismo del caso con el de otros similares de grandes y fracasadas empresas españolas.  

Por su parte, otros medios resaltaban la importancia del concurso de acreedores de Abengoa.

En un caso claro de “ya te lo avisé”, otros usuarios volvieron a comentar una extraña noticia de 2014, en la que se hablaba de Abengoa como un sitio plagado de empleados zombies y que a los que la empresa mantenía, como atrezzo, para aparentar una mejor salud financiera de la que tenía.

 

Los daños colaterales de la crisis de Abengoa

Como en toda crisis de este tipo, es habitual que se produzcan daños colaterales. En este caso, es El Confidencial quien apunta al posible contagio del caso Abengoa a los ya dañados bancos españoles. Todo un motivo para echarse a temblar.

  Por supuesto, ante este panorama, los contratos de los empleados de Abengoa pueden acabar formando parte de los daños colaterales de la mala gestión de sus jefes.

El futuro ¿incierto? de Abengoa

Nuño Rodrigo, periodista de Cinco Días, trazaba un panorama sombrío para Abengoa, en función de la inmensa cantidad de vencimientos de deuda a los que deberá hacer frente a medio plazo

  Otro conocido analista como Xavier Sala i Martí apuntaba en su cuenta de Twitter a que, en realidad, Abengoa no tiene un futuro tan negro como podría esperarse. En su opinión, el Gobierno saldrá en rescate de esta megacorporación, al igual que lo hizo en su momento con…¿adivinas quién? Los bancos españoles.

La sorprendente falta de respuesta de Abengoa

Curiosamente, Abengoa ha ignorado este tsunami informativo acerca de su marca y ha decido apostar por la peor de las soluciones en un caso de crisis de reputación: el silencio. Tal y como puedes ver, el timeline de su cuenta de Twitter está completamente congelado desde el día 24 de noviembre, uno antes de que comenzase su descenso a los infiernos. Sin una explicación oficial que ofrecer a los miles de usuarios de Twitter que hablan sobre ella, Abengoa parece preferir esperar a que amaine el temporal y todo vuelva a la normalidad. Si es que eso llega a suceder alguna vez. crisis de abengoa timeline

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