Brava Fabrics está escribiendo la última página de su historia en la moda española. La marca catalana, creada en 2015 por Ramón Barbero e Iván Monells con una inversión inicial de 25.000€, se encuentra en la última fase de su proceso concursal.
La empresa deberá acometer la venta de su unidad productiva antes del próximo 15 de septiembre. De acuerdo con fuentes cercanas al caso, Brava Fabrics ha llegado a acumular una deuda cercana a los 2 millones de euros con distintas entidades financieras y proveedores, que han acabado derivando en la actual situación.
En el momento de la entrada en el proceso concursal, Brava Fabrics contaba con una plantilla de 35 trabajadores y cuatro tiendas físicas (dos en Barcelona, una en Madrid y otra en Palma de Mallorca), que servían para complementar el que desde sus inicios fue su canal principal, el eCommerce, tanto a través de su propia tienda online como de marketplaces de terceros como Zalando.
El caso de Brava Fabrics fue llamativo desde sus comienzos, dado lo complicado de poder abrirse hueco en un sector tan competitivo como el de la moda. La empresa lo logró además haciendo bandera de la búsqueda de la reducción del impacto de sus actividades, algo que por aquel entonces no era tan común en el sector.
Brava era una empresa B Corp que fabricaba en instalaciones de Portugal y España y cuyos fundadores siempre se enorgullecían de sus principios: “estamos comprometidos con la equidad y la transparencia a lo largo de toda la cadena de suministro. Trabajamos en estrecha colaboración con nuestros talleres en España y Portugal, conociendo personalmente a nuestros sastres y conectando con ellos de forma regular. Condiciones de trabajo justas, horarios de trabajo razonables, un entorno de trabajo seguro, una relación laboral legalmente vinculante y salarios dignos para las personas que elaboran nuestra ropa son requisitos previos esenciales para nosotros en tiempos de moda rápida y consumo excesivo”, explicaban.
Aunque su primer producto estrella fueron las camisas estampadas para hombres, pronto diversificaron su catálogo hasta abarcar prendas tanto masculinas como femeninas, incluyendo camisas, jerséis, blusas, pantalones e incluso ropa íntima y trajes de baño. Con esta oferta, llegaron a alcanzar los 20 millones de euros de facturación anual y una amplia presencia fuera de España: en 2020 tan solo un 8% de las ventas procedían de clientes españoles.
En los últimos años, distintas fuentes concretan que su facturación total se vio reducida al entorno de los 5 millones de euros.
Ahora, llega el momento de poner el punto final a esa trayectoria.
Imagen: Brava Fabrics
Your email address will not be published. Required fields are marked *
Δ