No hay negros en eCommerce

La falta de visibilidad de las personas racializadas en el sector evidencia que hay mucho camino por andar. Al menos, comencemos por visibilizar cuál es el sendero a recorrer.
26 de marzo, de 2024
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Hace algún tiempo comencé a escuchar No hay negros en el Tibet, un recomendabilísimo podcast que lleva ya tres temporadas hablando de un tema poco tratado en los grandes formatos audiovisuales en España: el racismo

Gracias a él, gracias a lo bien que lo hacen Frank, Asaari y Lamine, he descubierto tooooda una realidad que, habitualmente, los blancos “normativos” obviamos en nuestro día a día: la inmensa cantidad de dificultades que los afrodescendientes (y los gitanos, los asiáticos, los sudamericanos y, en general, cualquier persona racializada) tienen para disfrutar de las mismas oportunidades que el resto de la población española. Una situación que se da en todos los ámbitos de nuestra sociedad y que, me temo, también sucede en nuestro sector.

Un programa como este cumple con una misión fundamental para alguien como yo, y es abrirle los ojos. O más bien, hacerle enfocar los ojos hacia un punto en el que no se estaba fijando hasta ese momento. Le permite fijarse en el detalle. Detectar una escandalosa ausencia de la que habitualmente no hablamos.

Por ejemplo: en los doce años de vida de nuestra revista hemos realizado más de setecientas entrevistas, tanto en formato escrito como en podcast. Para ello, lo más habitual es que elijamos a las personas a entrevistar por ocupar cargos en empresas relevantes del sector: CEOs, directores generales, responsables de marketing, especialistas en áreas técnicas como la analítica o el SEO… 

Que yo recuerde, de todas ellas, solo una, la que le hice a Amuda Goueli, CEO de Destinia, ha tenido como protagonista a una persona racializada.

Pero si sigues la actualidad del sector, si sigues las conversaciones de profesionales en LinkedIn, si buscas perfiles relacionados en Twitter, si te paras a ver las fotos de los eventos en los que asisten a charlas o hacen networking, el panorama en cualquier punto de España es el mismo.

¿Qué sucede entonces? No creo que me equivoque demasiado si digo que “no hay negros en eCommerce”. Ni en marketing. Ni en, general, en las grandes empresas del sector digital. 

Al menos, en sus puestos directivos.

Al menos, en puestos con visibilidad.

Como te hemos comentado en más de una ocasión, los colectivos minoritarios, como en este caso, no solo tienen que luchar contra la discriminación directa, que es algo que puede resultarte más o menos obvio, sino también contra la invisibilización. Lo hemos visto (y lo seguimos viendo) con el caso de las mujeres en puestos directivos, por ejemplo.

En el caso de las personas racializadas esta invisibilización es todavía más bestia. ¿Cuántas de ellas ocupan puestos de responsabilidad en las principales empresas de comercio electrónico o en las principales agencias de marketing? ¿Cuántas posan felices en las fotos de los equipos de las startups que presumen de haber cerrado una ronda de financiación?

Fíjate si es llamativa esta invisibilización que llega incluso a ámbitos tan mainstream como el de los influencers. Échale un ojo a nuestros rankings de los youtubers, instagramers o tiktokers con más seguidores de España… Directamente no están en los primeros puestos. No se les ve. No se les oye.

En uno de los programas de la primera temporada de No hay negros en el Tibet, Adriana Boho (cuyo libro te recomiendo) explicaba las dificultades que se ha encontrado a lo largo de su carrera como influencer para trabajar con marcas. De todo tipo, desde el rechazo al encasillamiento. Entre esas dificultades está ese mantra que parece anclado en las mentes de muchos, el que dice que “los negros hacen cosas de negros”. Es algo que también denuncia habitualmente otra de esas raras excepciones en nuestra blanquísima nómina de creadores masivos de contenidos, Afropoderossa, en relación a sus malas experiencias en el mundo de la moda: “Me buscan como perfil racial. Quieren a una persona negra, pero que no sea muy oscura. Si eres oscura, tienes dificultades”.

El encasillamiento como única opción de visibilidad. El estereotipo como salida profesional.

Volviendo a la ausencia de perfiles directivos racializados, es algo que, sinceramente, no comprendo de las grandes empresas: la diversidad (de género, de orientación sexual, de edad y, claro, también de color de piel) se ha demostrado como algo vital para crear equipos de éxito. La diversidad aporta nuevas formas de entender la realidad, nuevas ideas para generar negocio, para acercarse a los consumidores…  

¿Cómo vas a vender tus productos o servicios a toooooda esa enorme (pero invisible) cantidad de personas racializadas de nuestro país si no cuentas con ninguna de ellas en tu equipo, si no cuentas con ninguna de ellas para hacer tus campañas, si no cuentas con ninguna de ellas para llegar a tus clientes?

Más allá de la empatía de los directivos, más allá de su compromiso con los derechos humanos o más allá de lo abiertos que tengan los ojos a esta realidad, es algo clave incluso desde un prisma mucho más materialista: el de cómo hacer (bien) los negocios.

Como te hemos comentado en casos como el de la discriminación de las mujeres, hay mucho camino por andar en este campo. Al menos, comencemos por visibilizar cuál es el sendero a recorrer.

 

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