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Ha llegado la primera aceleradora de startups éticas al Vaticano, su nombre es Laudato Sí Challenge (LSC) y se ha creado a partir de una encíclica del Papa Francisco, que a su vez ha sido inspirada en un cántico de San Francisco de Principios del siglo XIII.

Laudato Sí Challenge: la incubadora de empresas creada a partir de la encíclica del Papa Francisco

El Laudato Sí Challenge unirá a la humanidad en un propósito común, ya que servirá como un faro de nuevos negocios inspirando a una nueva generación de empresarios a construir empresas con un propósito que abordarán los mayores desafíos de la humanidad de manera que sean benéficas para todos.

La iniciativa Laudato Sí Challenge ha sido impulsada por el Cardenal Turkson y por un conjunto empresarial que ha sido liderado por el norteamericano Eric Harr y financiada por un grupo de inversores y venture capitalist internacionales.

Su nombre “Laudato Sí” que en dialecto umbro significa “Alabado seas”, el título de la segunda encíclica del Papa Francisco que se centra en el planeta Tierra como un lugar en el que viven las personas, defendiendo la naturaleza, la vida animal y las reformas energéticas.

En esa misma dirección, el Laudato Sí Challenge apoyará activamente a encontrar, financiar e incubar startups que propongan soluciones al cambio climático y al beneficio de comunidades desfavorecidas en siete categorías: alimentos, agua, energía, conservación, soluciones urbanas, finanzas e industria.

Laudato Sí Challenge 1

Las startups deben tener proyectos éticos que generen un impacto positivo en la sociedad

Durante 2017, el Laudato Si Challenge dio la bienvenida a la participación de mil empresarios representando a casi 100 países, y las 10 empresas principales que auspició recibieron una financiación inicial de 100.000 dólares (aproximadamente 85.000 euros) así como la asesoría de un mentor durante seis meses tanto en el Vaticano como dentro de las oficinas de la incubadora LSC. A cambio de ello, el Laudato Sí Challenge tendrá una participación en las ganancias.

En sí, las actividades empresariales no surgen como respuesta a una única necesidad, sino que se crean para tratar de dar solución a un conjunto de necesidades sociales, a pesar de que para estas startups con vocación ética les es más difícil encajar sus intereses con las de los inversores que por regla general apuestan por modelos más seguros.

Todas las startups apoyadas por Laudato Sí Challenge se han reunido esta semana en Roma para presentar sus proyectos ante inversores. Estos son los emprendimientos que han logrado entrar en este plan de aceleración de la Santa Sede:

  • Scooterino: un sistema para compartir viajes en moto en Roma.
  • Nokero: produce bombillas solares para distribuir en entornos no electrificados y sustituir el uso de queroseno que tiene un alto impacto ambiental.
  • Aqus: un sistema que obtiene la potabilización del agua sin hervirla.
  • Innov8tia: sistema que transforma el lodo tóxico, producido donde hay construcción, en agua y energía.
  • Mandulius energy: compra desechos agrícolas de los campesinos en Uganda y  los transforma en combustible limpio.
  • Papr: desarrolla sistemas de trabajo para las empresas que reducen el empleo de la carta.
  • Protrash: compra basura de personas con pocos ingresos para reciclar, se les paga con tarjetas para comprar comida o medicinas.
  • Smart Yields: produce sistemas de agricultura de precisión.
  • Rise Products: procesa desechos para obtener ingredientes para producir harina consumible.

Imagen: Sitio oficial de Laudato Sí Challenge

 

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