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Estonia es un caso singular en la Unión Europea. Esta república báltica, anteriormente soviética, entró en la Unión en 2004 y destaca por ser innovadora. Ha sido el primer país de la Unión Europea en informatizar totalmente el proceso electoral, ofrecer los trámites para no residentes vía internet y destaca por la aplicación de medidas económicas de corte liberal.

La población de poco más de un millón de habitantes y su emplazamiento estratégico favorecen este tipo de políticas. Sin embargo, y aunque pertenece a la Zona Euro desde 2011, el país se está planteando el lanzamiento de su propia criptomoneda, a través de un programa gubernamental.

Los estcoins

Los estcoins se podrían desarrollar a partir del programa E-Residency, y serían de acceso universal, independientemente del país de residencia. La idea consistiría en tener un método de pago neutral a través de un sistema de cadena de bloques (blockchain) y que ofrezca garantías para ambas partes.

Inicialmente, la idea sería lanzar un ICO (Initial Coin Offering) para poner en marcha el sistema, o, para ser más exactos, un crowfunding. Hay que indicar que el proyecto está bastante avanzado y existen una serie de condiciones que lo hacen viable en esta ex república soviética. 

En primer lugar, es importante recordar que la población de Estonia está formada por un censo de 1,3 millones de personas. Para hacernos una idea, el término municipal de Barcelona tiene censadas 1,6 millones de personas. Por otra parte, hay que destacar que, en el país, el sistema educativo incide en el aprendizaje de idiomas y la utilización de las nuevas tecnologías. Finalmente, hay que indicar que la población ya tiene una cierta tendencia a adaptarse a las novedades que en ese aspecto formula el gobierno.

Por lo tanto, hay que decir que el estcoin es un proyecto perfectamente viable y que, quizás, veamos en los próximos años.

Ventajas del estcoin

El estcoin podría ofrecer varias ventajas al gobierno de Estonia, de ahí que la posibilidad de implementarlo sea real. En primer lugar, y este punto es fundamental, serviría para luchar contra el fraude fiscal. El estcoin funcionaría con el sistema blockchain y, por lo tanto, el origen de todas las transacciones quedaría registrado.

Este punto es especialmente importante cuando se trata de las transacciones internacionales, puesto que es importante dejar constancia. Además, agilizaría las operaciones, puesto que serían más rápidas que una transferencia internacional y, por qué no decirlo, más seguras. En el ámbito gubernamental, estas serían las principales ventajas.

No obstante, hay otras razones a largo plazo por las que utilizar el estcoin. Puede ser un valor refugio en momentos de zozobra del sistema euro y una forma de influir en la política monetaria. Al fin y al cabo, el estcoin tendría un valor fijado por el Gobierno de Estonia o su Banco Central, igual que las monedas nacionales antes de la irrupción del Euro. En una economía cada vez más azarosa, esta puede ser una forma de ganar competitividad.

Por lo tanto, es de esperar que, a medio plazo, se utilicen sistemas similares en varios países europeos.

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