La consultora internacional Sopra Steria ha realizado un informe sobre el estado actual y las posibilidades de evolución del comercio con agentes en Europa. Este informe, realizado en base en una encuesta a 8.400 consumidores de España, Francia, Bélgica, Alemania, Reino Unido, Italia, Países Bajos y Noruega nos puede servir como aproximación a un enfoque de la forma de comprar online que parece destinado a convertirse en clave para miles de empresas a medio plazo.
Algo que me gusta de este estudio es que es bastante… prudente. Frente al optimismo (a veces exagerado) que desbordan algunos de los comunicados de gigantes como Google, Amazon o, claro, OpenAI, las previsiones de Sopra Steria son mucho más moderadas. Así, estima que en tres años el comercio agéntico podría mover entre 62.000 y 77.500 millones de euros en transacciones comerciales en Europa, alcanzando los 310.000 millones en el horizonte de los próximos diez años.
Para que te hagas una idea, actualmente el valor de las transacciones del eCommerce en España ronda los 100.000 millones de euros.
Por supuesto, deberíamos empezar por saber cuál es el grado de comprensión de lo que las compras realizadas a través de agentes de IA puede suponer. Así, más de la mitad de los europeos (55%) afirma haber oído hablar del concepto, y el 13% asegura conocerlo bien, lo cual es bastante positivo (y, sinceramente, sorprendente).
En este sentido el norte de Europa lidera claramente: el conocimiento alcanza el 76% en Noruega y el 68% en los Países Bajos, frente al 61% en Alemania y el 58% en el Reino Unido. Varios mercados del sur de Europa, junto con Francia (38%) y Bélgica (44%), se encuentran muy por detrás.
En cualquier caso, el conocimiento del eCommerce agéntico no implica que estemos claramente predispuestos a utilizarlo. Así, el informe detecta que hay muchas diferencias entre los distintos tipos de compras y operaciones a realizar. Por ejemplo, el 45% delegaría la compra de productos electrónicos y tecnológicos a un agente de IA, mientras que el 39% lo haría con la gestión de las facturas de energía y el 36% la de los seguros. Sólo el 22% dejaría a un agente la decisión sobre servicios financieros y el 16% sobre la salud o la compra de alimentos.
Los consumidores somos más cautos en este sentido en España, Francia, el Reino Unido y Bélgica, mientras que Alemania y Noruega muestran una apertura considerablemente mayor. Por ejemplo, en el caso de España apenas un 9% de los encuestados confiaría en agentes IA para compras relacionadas con la salud, y un 18% para la compra de alimentos.
Más allá del tipo de compras, está el debate sobre el grado de libertad que conceder a los agentes, o el tipo de problemas que estarían destinados a solucionar.
Así, el 94% de los encuestados afirman que querrían aprobar cualquier transacción antes de su ejecución, lo que en principio limita bastante el alcance de esta tecnología, pero tiene sentido en esta fase inicial de su adopción.
En cuanto a qué tipo de aspectos delegarían, las principales serían:
Sobre las principales preocupaciones acerca de esta tecnología, lo principal, como era previsible, es la posibilidad de sufrir compras no deseadas o errores, acumulando un 49% del total de las menciones, donde un 10% la sitúa como su primera opción, un 20% como la segunda y un 19% como la tercera.
Le sigue muy de cerca, con un 48%, el temor a la pérdida de control sobre el gasto propio y el robo o hackeo de datos bancarios con un 47% global. Destaca especialmente por ser la preocupación individual más relevante, ya que un 29% de los encuestados la colocó directamente como su principal temor (primer lugar), mientras que un 10% la dejó en segundo y un 8% en tercero.
Imagen: Gemini
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