“La conclusión es clara: el contenido generado por IA que ha sido editado y perfeccionado por nuestro equipo sigue teniendo un buen rendimiento, mientras que el contenido generado íntegramente por IA no ha registrado tráfico ni visibilidad en lo que va del año. El contenido generado íntegramente por IA puede ofrecer algunos resultados iniciales, pero es improbable que sea una buena estrategia a largo plazo. Si utilizas IA para crear contenido, siempre debes complementarlo con una edición exhaustiva, optimización y otros ajustes”.
De esta forma, el equipo de SE Ranking resume el principal aprendizaje de un muy interesante estudio que ha llevado a cabo a lo largo de dieciséis meses. En este tiempo, los especialistas de una de las principales herramientas SEO a nivel mundial han tratado de responder a la duda de cómo de bien (o de mal) rinde el contenido generado por IA a nivel orgánico. Algo que concuerda con lo que Google ha venido explicando desde hace tiempo sobre su visión del contenido generado por IA a nivel masivo y que ahora, con una core update en pleno desarrollo, merece la pena recordar.
Echemos un vistazo a las principales conclusiones de este estudio, recién salido del horno.
Para analizar el impacto de la inteligencia artificial en el SEO, SE Ranking llevó a cabo un experimento dividido durante dieciséis meses. Por un lado, publicaron seis artículos optimizados en su blog oficial, utilizando IA para la redacción pero bajo supervisión y edición humana, enfocándose en la calidad del contenido y en cumplir con las directrices del EEAT. Por otro lado, crearon veinte dominios nuevos desde cero, en los cuales publicaron cien artículos por sitio, sumando un total de dos mil textos generados íntegramente por IA sin intervención humana.
¿Qué buscaban con esto? Básicamente comparar cómo recibe el algoritmo de Google la generación masiva y automatizada de contenido en sitios de nueva creación. Para ello, llevaron el control de métricas básicas como la velocidad de indexación, las impresiones totales, el tráfico orgánico, las posiciones en el ranking y la presencia en las AI Overviews de Google.
[Disclaimer: Todo el proceso de creación y medición planteado por SE Ranking es bastante sofisticado, y queda bien explicado en la entrada de su blog. Te animo a leerlo si quieres conocer todos los detalles. Aquí nos centraremos en hacer un buen resumen de lo esencial 😉 ]
Vaaaale, sí, sé lo que estás pensando. Por supuesto, esta es, a simple vista, una comparativa bastante absurda. Como te imaginarás, comparar un dominio con autoridad consolidada como el de SE Ranking frente a dominios sacados de la chistera es algo bastante desequilibrado. Sin embargo, es importante el estudio no busca una comparativa directa de quién gana, sino que utiliza estos dos escenarios para comprobar dos puntos distintos.
Por un lado, saber si existe un límite claro al uso masivo de IA en la producción de contenidos. Al usar dominios nuevos, eliminan la variable autoridad para ver qué hace Google con el contenido de IA por sí solo. La conclusión fue que, aunque Google lo indexa sin problemas (un mito derribado), el contenido masivo sin valor añadido no logra pasar de las impresiones a los clics. Para disgusto de muchos, dar rienda suelta a una IA sin supervisión humana no vale para crear una web de nicho rentable desde cero.
Por otra parte, al usar su propio blog, demuestran que si ya tienes la confianza de Google, la IA no te penaliza, sino que te ayuda a escalar contenidos que mantienen tus estándares de calidad… siempre que la utilices como apoyo para la redacción, con control humano.
Pero vayamos a la chicha de los resultados.
Empecemos con su propio blog. Los seis artículos creados con ayuda de inteligencia artificial recibieron casi 555.000 impresiones y más de 2.300 clics entre junio de 2024 y julio de 2025. Pero lo más relevante es que su rendimiento no fue flor de un día. Tres de los seis artículos publicados con la ayuda de inteligencia artificial en el blog SE Ranking se encuentran actualmente entre sus 10 primeros resultados orgánicos. De ellos, cinco artículos activan resúmenes de IA, y cuatro de ellos aparecen como fuentes.
En cuanto a los contenidos creados a escala masiva para los nuevos dominios, el resultado fue bastante distinto. En el primer mes, Google indexó alrededor del 71% de todas las páginas nuevas, lo que supuso 122.000 impresiones y 244 clics. Además, el 80% de los sitios web ya se posicionaban para al menos 100 consultas de búsqueda. ¿Genial, verdad?
Pues incluso fue a mejor.
Tal y como explican los autores del estudio “entre el segundo y el tercer mes, el rendimiento SEO de nuestras páginas monitorizadas se aceleró aún más. Las impresiones totales superaron las 526.000, mientras que los clics se triplicaron con creces (de 244 a 782). Este crecimiento se produjo sin ningún tipo de apoyo externo (sin backlinks, sin actualizaciones de contenido ni optimización adicional)”.
Visto así, parecería que la apuesta por la IA era irrebatible. (Aunque sinceramente, 782 clics es una cifra insignificante si recordamos que se repartía entre 2.000 artículos).
Error.
Poco después, en el tercer mes del experimento, la tendencia cambió y las páginas que aparecían entre los 100 primeros resultados cayó del 28% a tan solo el 3%. “Si bien la mayoría de las páginas permanecieron indexadas, su posicionamiento disminuyó hasta el punto de que los usuarios apenas podían encontrarlas”, explican los autores.
Y me temo que la tendencia se consolidó. Un año después, y con el experimento concluido, la mayoría de los sitios permanecen con escasa visibilidad y muy pocas visitas.
Fuente: SE Ranking
Vale, estos son los resultados, pero ¿qué conclusiones extraen los autores de todo este proceso de dieciséis meses?
La más evidente es que, como habrás supuesto, IA debe ser vista como un gran asistente para la creación de contenido, pero nunca como una sustituta. Funciona para estructurar ideas, analizar fuentes masivas de datos o convertir a texto tablas y estadísticas, por ejemplo, pero el éxito real en SEO (en cuanto a clics y conversiones) sigue dependiendo de la supervisión humana y de aportar algo que una máquina no puede: perspectiva y experiencia real.
“El contenido generado íntegramente por IA puede ofrecer algunos resultados iniciales, pero es improbable que sea una buena estrategia a largo plazo. Si utilizas IA para crear contenido, siempre debes complementarlo con una edición exhaustiva, optimización y otros ajustes”, explican los autores.
Esto, en realidad, confirma lo que ya habíamos explicado hace algún tiempo y que, nosotros, modestamente, intentamos llevar a cabo: Google valora la experiencia, el expertise, la autoridad, de quien crea los contenidos, pensando en que pueda aportar más de lo que una simple consulta en AI Mode o en cualquier otro chatbot puede ofrecer. Es algo que ha explicado en más de una ocasión.
Pero es que además, incluso si esos contenidos llegasen a posicionarse, difícilmente alguien va a leer tus contenidos (y mucho menos en el caso de contenidos explicativos, que pretendan posicionarse a largo plazo) si les ofreces lo mismo que pueden conseguir a través de su propia interacción con la IA. Las personas valoran los contenidos escritos por personas, con sus propios estilos, giros característicos e imperfecciones y esa humanidad, al menos, por el momento, sigue teniendo más valor que un texto pulido al cien por cien y que probablemente incluye rasgos que hacen que cante a leguas que han sido generados por una IA.
Repito: al menos, por el momento.
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