Dentro del mundo del desarrollo de páginas web puedes encontrar gran cantidad de términos, pero muchos de ellos son poco claros o presentan definiciones ambiguas, como por ejemplo, la arquitectura web. Esta se refiere a la organización, priorización de los contenidos e informaciones y el diseño de los componentes técnicos, funcionales y visuales de un sitio web, antes de que este sea diseñado, desarrollado e implementado.
Es decir, es una fase dentro del desarrollo de tu sitio web, que repercute en toda tu identidad visual y cómo los clientes o usuarios pueden percibirse.
Hace referencia a la estructura conceptual de la World Wide Web (WWW), una infraestructura que puede crearse gracias a tecnologías de desarrollo web y lenguajes de programación (TCP/IP, HTTP, HTTPS, HTML, CSS, XML, URI y URL).
Este término normalmente, se asocia al posicionamiento orgánico, los procesos de optimización de SEO y link building. Pero más allá de que el sitio web sea estético, el objetivo de la arquitectura web es también atraer, involucrar y convertir visitantes, así como generar una primera buena impresión a clientes potenciales.
Aún cuando el ecosistema digital cambia constantemente, hay siempre una constante: un sitio web con una buena arquitectura debe resolver las necesidades de los negocios o marcas, bien sea vender un producto o servicio, o la suscripción de usuarios. Si las personas no pueden usarlo, se irán de nuestra web y perderíamos nuestro tiempo y dinero.
La arquitectura web envuelve varios elementos que deben tomarse en cuenta durante la jerarquización, como:
Una buena arquitectura web es garantía de que tanto los usuarios como los rastreadores de los motores de búsqueda puedan moverse fácilmente por el sitio web. En este sentido, la arquitectura web y el SEO se relacionan a través de:
Imagen: Depositphotos
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