La semana pasada, unos 40 influencers españoles recibieron una notificación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en la que se les informaba de que no estaban cumpliendo con la normativa europea sobre las prácticas comerciales desleales. y se les instaba a adoptar buenas prácticas. Uno de estos influencers fue Carlos Ríos… y no le sentó demasiado bien.
Ahora, el influencer ha vuelto a sacar el tema a coalición para acusar a Autocontrol de censura y de coartar su libertad de expresión.
La semana pasada, el promotor del movimiento “realfooding” negó estar incumpliendo la norma y afirmó que el motivo real detrás del toque de atención del ministerio era el haber cuestionado la calidad de la comida de los hospitales. Cabe señalar que el informe en el que se basa el ministerio y las críticas de Ríos no coinciden en el tiempo.
Tras esto, el influencer anunció que se tomaría un descanso de las redes sociales. Esta pausa ha sido más bien breve, ya que este sábado Ríos volvía a subir un vídeo a su cuenta de Instagram.
En el reel, el influencer afirma que se ha prestado a que el ministerio revise sus contratos publicitarios y reitera que toda su publicidad está señalizada. Así mismo, ha declarado que las acciones del ministerio son “una cortina de humo”, que “lo que está en juego es nuestro derecho a la libertad de expresión” y que le preocupa que se le remita a Autocontrol, ya que sostiene que este organismo está compuesto por las grandes marcas de ultraprocesados.
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No, Autocontrol no es un organismo manipulado que ha decidido iniciar una caza de brujas contra Ríos creando toda una campaña de información dirigida a 39 influencers más sólo para cargar contra el movimiento realfooding. Esta organización sin ánimo de lucro creada en 1995 tiene como propósito velar por una publicidad responsable que sea veraz, legal, honesta y leal.
Autocontrol es el organismo independiente de autorregulación de la industria publicitaria en España y sí, la integran grandes marcas de consumo, pero también otros anunciantes, agencias de publicidad, medios de comunicación y asociaciones profesionales. Actualmente hay más de 4.500 empresas vinculadas a Autocontrol y, desde su creación, se han atendido cerca de 518.000 consultas legales y deontológicas, se han revisado más de 285.000 anuncios y se han resuelto más de 9.500 reclamaciones sobre publicidad.
Podemos definir la actividad de Autocontrol en tres líneas de acción: tramitación de reclamaciones, asesoramiento y formación.
En primer lugar, el organismo tramita las reclamaciones en relación a comunicaciones comerciales que pueden haber sido interpuestas por consumidores, asociaciones de consumidores, empresas o la administración. Así mismo, también se ofrecen servicios de asesoramiento a empresas a través de herramientas como:
Finalmente, también se imparten cursos y seminarios orientados tanto a profesionales del derecho o de la publicidad que deseen profundizar o actualizar sus conocimientos sobre normativa publicitaria, así como a recién graduados interesados en orientar su futuro profesional hacia este ámbito.
En el ejercicio de actividad toma como referencia tres instrumentos principales:
Esto ofrece seguridad a los consumidores, así como una herramienta de reclamación, y favorece la construcción de confianza alrededor de las empresas, a quienes también les aporta herramientas para ayudarlas a cumplir con la normativa. Sumado a esto, los reguladores y administraciones públicas también perciben la autorregulación de modo positivo al complementarse esta con la normativa legal y facilitar su cumplimiento.
Foto: Canva
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