¡Te damos la bienvenida al planeta de la creatividad! Un lugar que está viviendo un cambio cl(IA)imático potentorro.
En el área donde nosotras vivimos, el área del Branding o de las marcas, estamos viendo cómo nuestro mar creativo se está convirtiendo en un mar plano debido a la Inteligencia Artificial. Imágenes, recursos y textos a veces cutres, a veces correctos, que “funcionan”, pero que no tienen impacto, no calan. Y es que cuando te paras a tomar la brisa marina lo notas… le falta sal, le falta emoción.
No solo es preocupante dar con una creatividad bien sosa. Sino que se están asociando y extendiendo las ideas reduccionistas de que el diseño es automatización, es escribir un buen prompt y sí, también hacerlo bonito. ¡Mal!
El diseño es hacer sentir, es aportar valor, es diferenciación y es memorabilidad.
Pues eso. Hablemos de emoción, que es de lo que entiende esta casa creativa.
Desde nuestro pequeño estudio de diseño en Vigo (¡viva Vigo me cago en tal!) defendemos la premisa de que la creatividad nace de la emoción, una cualidad intrínsecamente humana. Algo difícil de generar a golpe de prompt. Sin esa sal vital, un branding o una imagen de marca puede ser sí, técnicamente correcta, pero estratégicamente débil, sin alma, sin honestidad, sin conexión.
Por eso, cuando pescamos algo imperfecto, auténtico, realista… ¡pum! ¡magia! ¡destaca y cala más que el resto!
Dicen los expertos del Branding que las marcas serán humanas o no serán. Y ahí, en la empatía, (¡viva la empatía me cago en tal también!) es donde encontrarán el éxito. Inserte aquí una banderita pirata de “make brands human again”, por favor.
La verdad es que estas creativas no tan mindundis lo llevan creyendo desde que se lanzaron cual barco a la mar: La audiencia, el target, la “pipol”, tú, yo; buscamos conexiones honestas y reales con las marcas. Buscamos pertenencia e identificación.
De siempre.
Pero es obvio que ahora, cuando se prioriza la rapidez y por lo tanto casi todo está creado con un clic por inteligencias con muy poca empatía, te provoque un “meh” catedralicio.
No emoción, no engagement
Entonces, ¿cómo construyes una marca que sí conecte en medio la c(IA)clogénesis? Pues tirando de lo que la IA no puede darte. Así que te prestamos unos cuantos paraguas de conexión:
Utiliza la imperfección auténtica
¿Copys perfectos? Mejor no. La imperfección es lo que hace que algo parezca real. Una foto del día a día, un texto con expresiones naturales, un recurso personalizado… eso es lo que la gente comenta, comparte y recuerda.
Utiliza un tono de voz diferenciador
¿Qué expresiones usa tu marca y cuáles jamás usaría? El tono nace de cómo es la empresa por dentro: su cultura, sus vivencias, sus contradicciones, ¡su equipo humano! No se genera con un prompt.
Utiliza la empatía y el diálogo
Escucha. De verdad. No para responder, sino para entender. Las marcas que conectan son las que prestan atención a su comunidad, que se interesan, que cuidan. Eso no se automatiza.
Utiliza el pensamiento crítico y estratégico
Tenemos, ¡todos!, que ejercitar más el pensar, cuestionar, analizar y decidir con criterio. Si lo delegamos, nos atrofiamos. Y una marca sin criterio propio acaba siendo una ameba.
Si no te has dado cuenta hasta ahora, te queremos hacer un disclaimercito.
No rechazamos la Inteligencia Artificial. Ha venido para quedarse, para, importante, ser herramienta. Y cuanto más reflexionamos, más claro nos queda que el problema no está en la herramienta, está en la responsabilidad que le damos.
Porque existe algo que no le pertenece, algo que nunca deberíamos delegarle: la humanidad de nuestras marcas, la emoción de nuestros diseños
¿Quieres ver cómo lo hacemos nosotras? Aquí un ejemplo de cómo acompañamos a marcas con emoción.
Beibe, si has llegado hasta aquí, léenos con atención. En un planeta donde el pronóstico es que llueva automatización por doquier, donde la rapidez es la protagonista del proceso, la humanización de la marca es la ventaja competitiva, tu chubasquero de confianza.
Las marcas que prosperen serán aquellas que se atrevan a ser honestas, auténticas e imperfectas, pues serán las que realmente dejen huella, las que conecten.
Sí, tu marca necesita humanos. Necesita esa “sal” que no se genera con un prompt, ese criterio que no se automatiza, esa imperfección que, paradójicamente, es lo que más conecta.
En un mar cada vez más plano, sé la ola emocionante.
Imágenes: Croqueta Studio
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