La marca valenciana de joyas Singularu ha anunciado que ha reanudado sus operaciones tras la devastadora riada que, el pasado martes 29 de octubre, arrasó su almacén y oficinas en Picanya. Afortunadamente, en el momento del suceso, no había empleados en las instalaciones, por lo que no se registraron daños personales. La marca ha reorganizado sus recursos y formado equipos de trabajo para organizarse en unas nuevas instalaciones ubicadas en una población que no se vio afectada por la riada.
Desde el primer instante, el equipo de Singularu ha trabajado codo a codo con proveedores, fabricantes y empleados para mitigar el impacto de la catástrofe y retomar las actividades con rapidez. Más de 300 profesionales, junto con decenas de socios, han unido esfuerzos para minimizar pérdidas y reestablecer el funcionamiento de la empresa en el menor tiempo posible.
“Este es un momento de gran desafío, pero también de solidaridad y equipo. Aunque los daños materiales han sido importantes, sabemos que son recuperables”, comentó Cristina Aristoy, CEO y fundadora de Singularu. “Gracias al inmenso apoyo recibido, hemos comenzado a retomar la actividad, y nos sentimos muy agradecidos por el respaldo de todos”.
La compañía ha reorganizado sus recursos y establecido equipos en unas nuevas instalaciones, ubicadas en una zona no afectada por la riada. Singularu, que da empleo a más de 350 personas, ha reafirmado su compromiso con el bienestar de su equipo y comunidad.
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