Las liquidaciones de stock suelen ser acciones discretas destinadas a liberar espacio en almacén. Sin embargo, Zapato Feroz ha demostrado que también pueden convertirse en una experiencia capaz de movilizar a toda una comunidad. Del 18 al 20 de junio, la compañía celebró una nueva edición de su Mercadillo Feroz, una iniciativa creada para dar salida a productos de temporadas anteriores, muestras y referencias que la empresa había decidido retirar de catálogo.
El Mercadillo Feroz se celebró en Ferozland, el espacio experiencial de la compañía diseñado para que las familias disfruten de una visita que va mucho más allá de la compra. Allí, los niños encuentran zonas de juego, exploración y aventura que convierten la elección de unos zapatos en una experiencia compartida. De hecho, tal y como nos ha contado Héctor Nebot, Cofundador y “solucionador de problemas” en Zapato Feroz: «muchas familias bromean con que los más pequeños siempre quieren volver “a comprar zapatos”, cuando en realidad lo que desean es regresar para seguir jugando y descubriendo el universo Feroz».
Fotografías tomadas durante el Mercadillo Feroz
Los resultados del Mercadillo Feroz superaron las expectativas iniciales. Durante los días del evento se gestionaron 448 pedidos y se vendieron 1.599 productos, una cifra especialmente significativa teniendo en cuenta que gran parte de la actividad se concentró en un espacio comercial de apenas 70 metros cuadrados preparado para la ocasión. La respuesta de las familias fue tan elevada que durante las primeras horas del primer día fue necesario activar un sistema de cita previa para evitar aglomeraciones y garantizar una experiencia cómoda para todos los asistentes.
Una vez superado el pico inicial de demanda, el acceso pasó a gestionarse mediante una aplicación de turnos que permitió organizar las visitas, reducir tiempos de espera y obtener información valiosa sobre el comportamiento de los asistentes. Gracias a esta herramienta, el equipo pudo analizar métricas como los tiempos medios de compra o las franjas de mayor afluencia, información que servirá para optimizar futuras ediciones.
La magnitud del evento llevó además a una implicación transversal de toda la organización. Durante esos días, prácticamente todo el equipo de Zapato Feroz colaboró en tareas de atención, preparación, reposición y gestión para responder a la demanda y minimizar las esperas. Un esfuerzo colectivo que permitió mantener la experiencia de cliente incluso en los momentos de máxima afluencia.
Parte del atractivo del mercadillo estuvo en unos precios poco habituales para la comunidad Feroz. La compañía apenas realiza promociones a lo largo del año, por lo que muchas familias vieron en esta iniciativa una oportunidad excepcional para adquirir productos de la firma en condiciones especialmente ventajosas. Esto provocó colas desde primera hora y convirtió el evento en una cita muy esperada por numerosos clientes.
Entre las propuestas más celebradas destacaron las “Mellis”, pares creados a partir de zapatos de muestra del mismo modelo y talla, pero en colores diferentes. En lugar de permanecer almacenados o acabar desechados, estos pares se pusieron a la venta por 10 euros para ofrecerles una segunda vida. Una iniciativa sencilla que refleja cómo la economía circular también puede aplicarse a la gestión cotidiana del producto.
“Mellis” en el Mercadillo Feroz
Tras la excelente acogida del formato presencial, la compañía estudia ahora trasladar parte del concepto al canal digital mediante acciones puntuales de carácter limitado, más cercanas a las ventas flash o a iniciativas sorpresa que a las promociones tradicionales.
Además de la venta de los productos disponibles, la iniciativa persigue un objetivo de aprovechamiento responsable de recursos. Una vez finalizada la campaña, Zapato Feroz donará aquellos pares que no encuentren comprador a familias que los necesiten a través de ONG y organizaciones sociales con las que la marca colabora habitualmente.
Más allá de las cifras, el Mercadillo Feroz deja una reflexión interesante para el sector: cuando una comunidad está construida sobre valores compartidos, una acción destinada a gestionar excedentes puede transformarse en una experiencia capaz de generar tráfico, fidelización, conversación y valor para todas las partes implicadas.
Foto: Zapato Feroz
Your email address will not be published. Required fields are marked *
Δ