El Reglamento 2025/40 sobre envases y residuos de envases (PPWR) comienza a aplicarse en la UE, al menos en parte, casi dos años después de su aprobación. De esta forma, a partir de este 12 de agosto, las empresas europeas tendrán que adoptar las medidas necesarias para cumplir con una normativa que llega para regular una de las áreas a las que habitualmente dedicamos menos titulares pero sin la cual, directamente, dejaría de existir el comercio tal y como lo conocemos.
Como te imaginarás, se trata de un texto bastante largo (71 artículos) y con múltiples derivadas, así que lo centraremos en el ámbito en el que solemos movernos, y que creemos que es el que más te interesa: el del eCommerce.
Este nuevo texto legal pone el foco en dos conceptos: la sostenibilidad y el etiquetado, buscando crear un nuevo marco más respetuoso con nuestro entorno y, a la vez, más eficiente desde un punto de vista de la gestión de todo su ciclo de vida, desde la producción a los residuos. Con ello, la UE busca evitar envases innecesarios y promover la reutilización, el rellenado y el reciclado, con la idea de “contribuir a la economía circular y a la neutralidad climática de aquí a 2050”.
De hecho, además de obligaciones para las empresas, se fija también un objetivo para los estados miembros: alcanzar una tasa de reciclaje del 70% de aquí a 2030, con objetivos específicos para diferentes materiales. Eso sí, todos los envases deben ser reciclables, y para ello deben diseñarse pensando en el reciclado de materiales. Además, deben facilitar su recogida, clasificación y reciclado a gran escala cuando se conviertan en residuos.
Eso sí, estos requisitos no se aplican todos desde agosto de 2026: el calendario prevé su implantación progresiva, con numerosos hitos entre 2028 y 2035, por lo que las empresas tendrán varios años para adaptar diseño, etiquetado, logística y sistemas de reutilización.
Otro de los aspectos más relevantes del reglamento, especialmente para las empresas de eCommerce, aborda una realidad a la que todos nos hemos enfrentado en alguna ocasión como consumidores al recibir un pedido: el de la desproporción entre tamaño de embalaje y tamaño del producto que va dentro de él. Así, el texto legal especifica que “los envases deben estar diseñados para minimizar el peso y el volumen manteniendo al mismo tiempo la funcionalidad” y aclara que la “aceptación por parte del consumidor no justifica un peso o volumen de envase adicionales”.
Con 2030 como fecha límite, los envases colectivos, de transporte y de productos adquiridos a través del comercio electrónico no podrán superar el 50% de espacio vacío. La idea es que los envases destinados a la venta minimicen el espacio vacío, “manteniendo la funcionalidad”. Y no, si te lo estabas preguntando, no vale con ocupar el espacio sobrante de la caja con materiales de relleno (recortes de papel, almohadillas de aire, plásticos de burbujas, etc.). Todo eso se considerará espacio vacío.
Además, los envases que utilizan dobles paredes o falsos fondos para aumentar la percepción del volumen del producto quedan prohibidos, a menos que estén protegidos por derechos sobre dibujos y modelos o marcas.
La UE también quiere que los usuarios finales tengan más información acerca de la reutilizabilidad, la disponibilidad de sistemas de reutilización y la ubicación de los canales de recogida. Para ello, los envases reutilizables tendrán que incorporar información específica sobre su reutilización y, cuando empiece a aplicarse esta obligación, un código QR u otro soporte digital permitirá consultar datos como la disponibilidad del sistema de reutilización, los puntos de recogida y el número de rotaciones.
Algo interesante que han hecho los legisladores es especificar distintas obligaciones para los distintos miembros de la cadena de suministro, pensando en cómo puede contribuir cada uno de ellos a la consecución de los objetivos previstos. Por ejemplo:
Al margen de lo que puede afectar más al campo del eCommerce, es interesante ver cómo el nuevo reglamento trata de regular hasta los más mínimos aspectos del mundo de los envases y embalajes.
Así, hay cosas llamativas en el texto que impactarán de forma clara en nuestros hábitos de consumo. Por ejemplo, las nuevas normas introducen restricciones a los envases de plástico de un solo uso, como los envoltorios de un solo uso utilizados para agrupar productos en el punto de venta con el fin de animar a los consumidores a comprar más de un producto, o los que se refieren a frutas y hortalizas preenvasadas de menos de 1,5 kg. Tampoco se permitirán los envases para porciones individuales de condimentos, salsas, leche para el café y azúcar, o los productos cosméticos y de aseo pequeños y de un solo uso utilizados en hoteles.
Y sí, si te lo estabas preguntando, el nuevo reglamento también actúa contra la mayoría de las bolsas de plástico muy ligeras, que quedarán prohibidas a menos que se utilicen para la higiene o para evitar el desperdicio de alimentos.
Imagen: ChatGPT
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