Hace un año, en EDEM decidimos replantear por completo nuestro máster en marketing digital. No porque el programa fuera nuevo —este curso comienza su X edición—, sino porque el marketing y las empresas habían cambiado.
La pregunta era sencilla: ¿qué necesita aprender hoy un profesional junior para construir una carrera en marketing? La graduación de esta primera promoción nos permite, por fin, empezar a responderla.
Hace no tanto tiempo, elegir un máster significaba comparar asignaturas, herramientas o software. Hoy esa decisión va mucho más allá.
Las herramientas cambian constantemente, aparecen nuevos canales y los departamentos de marketing evolucionan a gran velocidad. Sin embargo, hay algo que sigue marcando la diferencia entre unos profesionales y otros: la capacidad para entender al cliente, tomar decisiones, adaptarse a distintos entornos y conectar todas las piezas del marketing.
Ese cambio también ha transformado lo que buscan las empresas cuando incorporan perfiles junior. Ya no basta con dominar una plataforma o una disciplina concreta. Cada vez se valoran más profesionales con una visión global, capaces de entender el contexto de negocio y trabajar de forma transversal.
Cuando replanteamos el programa, nos dimos cuenta de que el reto ya no era enseñar más herramientas o especialidades, sino preparar a los alumnos para desenvolverse en entornos laborales, tener una buena visión estratégica y una metodología de trabajo que les permita seguir creciendo cuando esas herramientas cambien, porque cambiarán.
Con esa idea nació una nueva metodología basada en aprender haciendo. Durante el curso, los alumnos trabajan sobre tres retos reales que les sitúan en contextos completamente diferentes: una agencia, una startup y el departamento de marketing de una gran empresa.
Cada uno de ellos les obliga a enfrentarse a objetivos, ritmos y formas de trabajar distintos, desarrollando una capacidad de adaptación muy similar a la que encontrarán a lo largo de su carrera profesional.
Porque la realidad del mercado es esa: pocos profesionales desarrollarán toda su trayectoria en una única empresa o desempeñando siempre el mismo rol.
El programa incorpora las herramientas que hoy utilizan las empresas (CRM, automatización, paid media, analítica, herramientas no-code o plataformas de medición), pero el objetivo va más allá de aprender a utilizarlas.
Los alumnos aprenden a definir un buyer persona con su contexto y su realidad, una propuesta de valor, diseñar una estrategia, planificar canales, lanzar campañas, medir resultados y entender cómo se relacionan entre sí todas las áreas de un departamento de marketing.
En definitiva, adquieren una metodología que podrán aplicar independientemente de la empresa, el sector o las herramientas con las que trabajen en el futuro.
La graduación de esta primera promoción ha servido también para validar ese cambio de enfoque.
Más allá de los conocimientos técnicos, muchos alumnos coinciden en destacar el valor de haber trabajado sobre retos reales y de haber entendido el marketing desde una perspectiva mucho más amplia.
“El máster me ha permitido entender el marketing más allá del aula y enfrentarme a retos reales desde el primer día.”
“He aprendido una metodología que ahora puedo aplicar en cualquier proyecto, independientemente del sector.”
“Trabajar con empresas reales te obliga a tomar decisiones y defenderlas, igual que ocurre en el mundo profesional.”
Esa era precisamente nuestra intención.
Queríamos crear el máster que nos hubiera gustado encontrar cuando empezamos a trabajar en marketing: un programa que no solo enseñara herramientas, sino una forma realista de trabajar que acompañara a los alumnos durante toda su carrera profesional.
La graduación de esta primera promoción no supone únicamente el cierre de un curso académico. También confirma una forma distinta de entender la formación en marketing.
En un sector que evoluciona constantemente, las herramientas seguirán cambiando. Lo que marcará la diferencia será la capacidad de entender los problemas, tomar decisiones con criterio y adaptarse a nuevos retos.
Quizá, por eso, la pregunta más importante al elegir un máster ya no sea qué herramientas vas a aprender, sino qué formación te preparará mejor para los próximos diez años de tu carrera profesional.
Imagen: Chat GPT
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