Seguramente recordarás las duras guerras que sostienen, desde hace años, las compañías como Apple o Samsung en la industria de los smartphones. Ahora, esa guerra ha nacido en el aun incipiente, pero prometedor, mercado de los “wearables“.
Se trata de una batalla legal que se ha liberado entre las compañías Jawbone y Fitbit. La primera ha presentado una demanda en Estados Unidos contra la segunda por supuestos “robos industriales y comerciales”. Jawbone acusa a Fitbit de “saquear” secretos y datos que tienen propiedad intelectual registrada, a través de sus propios empleados.
La denuncia incluye a 5 ex empleados de Jawbone, a quienes Fitbit habría ofrecido unirse a la compañía a cambio de información y planes de desarrollo, los cuales en teoría habrían sustraído información en unidades USB.
Jawbone afirma que Fitbit trató de convencer al 30% de su plantilla de empleados para unirse a ellos a cambio de información. Por lo tanto, el objetivo no era sólo generar ventaja competitiva, sino destruir literalmente -de manera poco ética- a su rival.
Sin embargo, Fitbit se las está viendo duras, pues justo cuando ha salido a la bolsa es cuando Jawbone ha lanzado la denuncia. Fitbit vendió en 2014 más de 10.9 millones de dispositivos, teniendo acaparado casi el 70% del market share de Estados Unidos.
Pocos especialistas y conocedores del tema logran entender la razón por la que Fitbit se ha visto involucrado en un problema de estas características, ya que de perder la demanda no sólo recibiría una importante multa económica, sino que le podría obligar a hacer publica toda la información que sus ahora empleados hayan obtenido de terceros y, eventualmente, darse un bloqueo de venta de todos los dispositivos que hayan sido desarrollados con tecnologías de sus rivales.
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