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La realidad virtual (VR o RV, en función de la fuente) se está introduciendo poco a poco en el ámbito del eCommerce y del retail como una tecnología capaz de facilitar experiencias de inmersión total en la compra.

Algunas marcas de moda ya organizan pasarelas donde los fashionistas tienen viajes virtuales y observan los productos y las modelos desde todos los ángulos. Rebecca Minkoff, marca de moda y accesorios en los Estados Unidos presentó su temporada de otoño 2015 de una manera diferente. La grabó para ser vista con unas gafas de RV similares al cardboard de Google. El dispositivo se agotó a las pocas horas ser puesto en venta por solo por 24 euros. Con bajarte una aplicación te ofrecía una experiencia sensorial.

Tommy Hilfiger también ofreció su colección de otoño en el 2015 a través de la realidad virtual. En las 8 tiendas más emblemáticas de la marca, los compradores podían utilizar dispositivos de realidad virtual de Samsung. De esta forma compartían con modelos virtuales el placer de llevar nuevos looks.

Otras marcas reconocidas como Jimmy Choo, Harvey Nichols y Karen Millen han diseñado showrooms virtuales que permiten al usuario ver, experimentar y hacer compras sin salir de la realidad virtual.

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La realidad virtual no es solo para el mundo fashion

Las empresas que comercializan mobiliario también innovan en la realidad virtual.

Marks & Spencer (M&S) creó en septiembre de 2015 una visita virtual a dos apartamentos amueblados con sus nuevas líneas de mobiliario doméstico. Cuando te ponías el dispositivo –desarrollado por Visyon 360, una empresa de Barcelona– la aplicación te daba la bienvenida con la dulce voz de Amy, un avatar que te conducía por cada una de las habitaciones y destacaba las particularidades de los muebles.

En cualquier caso, los más conocidos pioneros de la realidad virtual en estos momentos son Oculus Rift –adquirida por Facebook en 2014–, Samsung, Sony y Google. Todos compiten ferozmente por posicionarse en este mercado cuyo potencial de crecimiento es difícil de vislumbrar. La realidad virtual tiende un puente entre el mundo físico y el mundo digital.

Algún día salir de compras podría ser visitar una tienda donde te ponen una gafas de RV y tú seleccionas el entorno en el que quieres comprar.

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La realidad virtual no tiene límites y es un estímulo a nuestra imaginación. Es posible desarrollar una tienda en el pico más alto de Europa para aquellos que compran accesorios de excursiones a la alta montaña. Mientras que los amantes de la moda podrían verse ante un espejo virtual con diferentes ropas y se evitarían el sufrimiento de hacer fila en los probadores.

La realidad virtual, de momento, es utilizada por grandes marcas. ¿Qué nos espera en el futuro? ¿Consumidores “ciegos” a la realidad tangible y haciendo gestos de compra en un mundo de ficción?

Quizás.

¿Qué opinas al respecto?