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Compartir información y experiencias son conceptos que se han consolidado en el mundo actual, referente a muchos aspectos de la vida personal y profesional, y que tiene una especial incidencia con el uso de las tecnologías más recientes. El conocido como código abierto está transformando la forma de afrontar los retos empresariales, cuando las TICS (Tecnología de la Información y la Comunicación) y otros tipos de software ganan protagonismo. La competencia se ve desde una perspectiva muy distinta, pues ahora la compartición de datos y la apertura de puertas y ventanas de una empresa tecnológica empieza a ser una acción más habitual, que supera a valores tradicionales como la opacidad o el secretismo.

El código abierto, ‘open source’, es una desnudez total de una parte del software desarrollado por una compañía. Otras empresas pueden acceder a dicho código, de manera que tienen la oportunidad de entender la idea y desarrollarla dentro de su ámbito de actuación, tanto de forma directa como a través de terceros actores. Algunas marcas dan un paso hacia adelante y no solo ofrecen esta apertura en la información sobre su software, pues también incluyen funcionalidades que facilitan y potencian esta idea. El objetivo que se busca con esta apertura es el de crear comunidad (‘community’), en una noción de crecimiento compartido del que se beneficia todo el conjunto de la sociedad empresarial que pone el foco en este contexto.

La globalidad de una industria puede beneficiarse de esta doctrina, pues asistimos a un modelo de desarrollo en el que las empresas se retroalimentan y obtienen beneficios a partir de los avances de unas y otras. Esta condición es especialmente relevante en el mundo de la tecnología, cuando la creación de un desarrollador aporta un salto de crecimiento para el resto de compañeros.

Condiciones

El acceso a fuentes de código abierto puede ser gratuito o de pago, pues hay empresas que abren sus conocimientos al resto del mundo bajo una tarifa determinada. En cualquier caso, este gasto resulta mucho más económico que el desarrollo de un software propio. Es una licencia que otorga unos privilegios a quien la adquiere. El proveedor de esta información suele ofrecer un servicio de soporte, pues está prestando un servicio sobre el que pueden surgir dudas y limitaciones; siguiendo así la línea de compartir y crear un espacio conjunto de ideas y conceptos de mejora, en un futuro a medio plazo, el ámbito global del entorno tecnológico.

La implicación de un distribuidor de este producto es alta, ya que los desarrolladores son conscientes que el camino no se limita a la creación del código y que se debe realizar un trabajo posterior de asesoramiento y apoyo; sin olvidar la búsqueda de resoluciones funcionales y sencillas que faciliten las tareas. En ese sentido, cada vez más programas de estas características resumen las propiedades técnicas a un lenguaje sencillo para el resto del público. De esta manera, los profesionales que manejan esta tecnología no requieren de unos conocimientos técnicos cualificados y pueden utilizarlo con una formación mínima.

¿Se puede ceder o revender una licencia de código abierto? Esta decisión depende, evidentemente, de las condiciones de su compra; si bien hay muchas reticencias al respecto. El fin de este concepto es el de compartir para crecer juntos, en un camino transparente y en el que todos los actores implicados pongan su granito de arena. Esta visión choca con el oscurantismo y las malas prácticas. Igualmente, esta posibilidad queda reservada en algunos casos, siempre que el acuerdo de adquisición de la licencia así lo contemple.

Ventajas

En un mundo globalizado y ligado a la tecnología, en el que los problemas afectan directa y conjuntamente a un amplio número de actores, el código abierto se presenta como una solución compartida y beneficiosa para todos. El periodo del confinamiento ha sido el mejor ejemplo de ello. La mayoría de desarrolladores de TIC consideran que el libre acceso a determinados softwares ha sido esencial para afrontar problemas relacionados con la Covid. Es un ejemplo de un reto global y parcialmente desconocido que requiere de la implicación de muchos para su resolución. Esto se ha obtenido gracias a la flexibilidad del programa, pues una empresa que dispone del acceso al código fuente de un software externo tiene la oportunidad de realizar un desarrollo propio y a medida, a partir de una base de datos e información proporcionada previamente. De esta manera, genera una versión particular.

Los expertos deben prestar una especial atención en este punto, ya que la posibilidad de cambiar el código no implica que ésta sea una buena idea sin tener bien atado todo, ya que esta modificación puede invalidar cualquier actualización futura. En este contexto, se refuerza la idea de compartir conocimientos e ideas entre ambas empresas, a fin de obtener un resultado que sea beneficioso para ambas partes y para el conjunto de la industria. En cualquier caso, la independencia del proveedor está garantizada, y esto es otro de los puntos que más valoran las empresas con respecto al código abierto, pues una vez obtenida la información, se pueden dejar las labores de manutención y desarrollo a los profesionales en plantilla o a un proveedor externo.

El apartado económico es otra de las principales ventajas del ‘open source’, pues la compra de una licencia de software resulta, en la mayoría de casos, más barata que el desarrollo de un programa propio. Hay empresas que, además, ofrecen servicios de asesoramiento y software, acciones que cubren muchas horas de inversión en trabajo y desarrollo para obtener los conocimientos adecuados para utilizar con exactitud y garantías el producto. La múltiple variedad de opciones también se sitúa entre los beneficios de este sistema, pues se pueden complementar varias aplicaciones provenientes de orígenes diferentes y ampliar así la funcionalidad.

¿Quién utiliza el código abierto?

La asociación de este sistema al desarrollo de productos tecnológicos no limita su uso a empresas relacionadas directamente con la tecnología. De hecho, el sector que más utiliza el ‘open source’ es el de las Administraciones Públicas, cuya esencia no competitiva y proveedora de servicios públicos le invita a acercarse a este espacio. La aplicación que ha sido desarrollada para una Administración concreta puede trasladarse rápidamente a otra institución, por lo que se genera, en poco tiempo, una estructura comunicativa hasta el punto de que un software válido penetra rápidamente por todo el país. Compañías ligadas a la tecnología y las comunicaciones, evidentemente, están entre las mayoritarias en el uso del código abierto, sobre todo algunos gigantes.

Referencias

La principal entidad de código abierto a nivel mundial es Red Hat y su gerente en España y Portugal, Julia Bernal, tiene clara la creciente influencia de este tipo de software. Pone en valor la importancia de los contribuyentes al ‘open source’, cuya cifra se acerca a los 300.000 en todo el mundo, hasta el punto de considerar que “la tecnología utilizada en el perímetro de las redes es ya similar a la que se ejecuta en los centros de datos”. La responsabilidad no recae únicamente sobre los principales desarrolladores, sino que los usuarios individuales tienen una importancia creciente y la capacidad para realizar aportaciones de alto valor.

 

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