Como si el ya de por sí polémico Grok no fuese suficiente, xAI acaba de presentar a sus dos nuevos y controvertidos compañeros: Ani y Bad Rudy. La primera es un avatar femenino con un diseño al estilo anime muy sexualizada que habla mediante susurros, y el segundo es un panda rojo vestido con una sudadera al que le gusta insultar y proponer ideas en contra de toda ética y moral.
Estos “compañeros” se encuentran disponibles para las personas suscritas a SuperGrok y ofrecen una versión NSFW (Not Safe For Work) a la que solo es posible acceder al subir de nivel tras interactuar bastante con el avatar en cuestión.
Update your app to try out @Grok companions!https://t.co/3M9k0jUmSv https://t.co/DJrHXHI7IM — Elon Musk (@elonmusk) July 14, 2025
Update your app to try out @Grok companions!https://t.co/3M9k0jUmSv https://t.co/DJrHXHI7IM
— Elon Musk (@elonmusk) July 14, 2025
Cabe destacar que existe la posibilidad de lograr que Bad Rudy sea simplemente Rudy. De este modo, el conflictivo personaje pasa a ser una versión amable de sí mismo.
A estos personajes de IA se les unirá otro compañero masculino próximamente y, para generar hype en torno a este, Musk ya ha lanzado un tweet preguntando a su público cuál debería ser su nombre. Por supuesto, este futuro personaje ni está hipersexualizado ni muestra una expresión infantil, como Ani.
What should we name our male @Grok companion? pic.twitter.com/TErzbKUqNb — Elon Musk (@elonmusk) July 16, 2025
What should we name our male @Grok companion? pic.twitter.com/TErzbKUqNb
— Elon Musk (@elonmusk) July 16, 2025
Los compañeros de Grok son un ejemplo más de cómo algo que podría utilizarse con múltiples fines beneficiosos, en este caso la IA, acaba siendo utilizado para todo lo contrario. Vayamos por partes.
El personaje de Ani nos muestra a una chica vestida con ropa ajustada y tan corta que, cuando se mueve, incluso se le llegan a ver las bragas. Además, a la hora de hablar usa un tono infantil y lo hace en voz baja, recordando al ASMR. Por supuesto, su actitud es servicial y seductora, y, cuando llegas a cierto nivel, se queda en ropa interior y se vuelve más “provocativa”. En definitiva, Ani es un compendio de clichés que reducen a la mujer a un mero objeto sexual que se pliega a la voluntad de la otra parte, en este caso, los usuarios que interactúan con ella.
Esto no solo es dañino por perpetuar una imagen cosificada de las mujeres, sino porque puede derivar en graves problemas de salud mental en quienes ven a Ani como “la novia perfecta”. La soledad, la frustración y la desconexión con la realidad son algunas de las consecuencias que podría traer consigo el uso excesivo de esta IA.
Por su parte, Bad Rudy representa el peligro de promover mensajes violentos o que incitan al odio. Este personaje no duda en atacar a quien sea y en sugerir todo tipo de actos delictivos que afecten a cualquier colectivo, población, religión o cultura.
Si en las últimas semanas saltaba la polémica por el descontrol de Grok (comentarios ofensivos, alusiones a un supuesto “genocidio blanco” en Sudáfrica, respuestas antisemitas, etc.), ahora tenemos a Bad Rudy. Esto solo revela la irresponsabilidad de xAI y del propio Musk, soltando una IA volátil en un terreno como Twitter, que no necesita precisamente más gasolina en cuanto a discursos de odio se refiere.
Just testing out @grok ‘s Bad Rudy companion. All I said was, “what’s up?” 😂 pic.twitter.com/kLi0mxheUp — Brooklyn (@0xBklyn) July 14, 2025
Just testing out @grok ‘s Bad Rudy companion. All I said was, “what’s up?” 😂 pic.twitter.com/kLi0mxheUp
— Brooklyn (@0xBklyn) July 14, 2025
Por supuesto, teniendo en cuenta la obsesión de Elon Musk por desarrollar robots humanoides, era de esperar que sus planes incluyesen el integrar las personalidades de sus IAs en ellos.
Ante el tweet de un usuario que expresaba «un gran paso más cerca de que las chicas de anime se vuelvan reales», Musk respondía «Optimus les permitirá ser físicamente reales».
Optimus will enable them to be physically real — Elon Musk (@elonmusk) July 14, 2025
Optimus will enable them to be physically real
Una vez más, Elon Musk nos ha abierto las puertas a sus fantasías y, una vez más, era preferible que se quedasen cerradas. A cal y canto.
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