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Conocer y aceptar las opciones de pago preferidas en diferentes mercados aumenta el grado de conversión, lo cual es clave para el éxito de las tiendas online. El abanico de posibilidades es amplio y los hábitos de pago de los europeos difieren mucho en algunos casos. ¿Qué tendencias deben tener en cuenta los eCommerce?

En Europa, cada vez más eShoppers esperan poder decidir libremente cómo pagar por sus compras, ya sea con tarjetas de crédito o débito, a través de aplicaciones para smartphones o carteras digitales (wallets), mediante transferencias instantáneas o transacciones contra reembolso. Cuando esto no es posible, hasta el 50% de ellos cancela sus pedidos, advierten los analistas de The Paypers. Este comportamiento –que saltaba a la vista incluso antes de la pandemia de COVID-19, según  la consultora–  evidencia cuán importante es que los eCommerce conozcan y acepten los sistemas de pago preferentes en los diferentes rincones del continente.

Las razones del consumidor para preferir una opción de pago u otra varían tanto entre países como sus platos tradicionales y, además, cambian con el tiempo. En España, el país europeo con más cajeros automáticos, las formas de pago online más comunes son la billetera digital –con Paypal a la cabeza– y la tarjeta bancaria, según el último estudio anual del portal de estadísticas Statista. Las sigue de lejos el pago contra reembolso. No obstante, en parte gracias a la Directiva de Servicios de Pago Revisada (PSD2) de la Unión Europea, que busca elevar el grado de seguridad de las transacciones, las pasarelas de pago instantáneo como Bizum están ganando terreno, 

  • Existen 140 métodos de pago en línea en todo el mundo.
  • En Europa se espera que el volumen total de transacciones de pago digital crezca un 17 por ciento anual de aquí a 2024.

El pago con el teléfono móvil se ha vuelto más habitual entre los europeos por su facilidad, sobre todo entre los nativos digitales. En Italia, la gente adora la comodidad de las tarjetas; sin embargo, el servicio Jiffy para pagar, enviar y recibir dinero en tiempo real a través del dispositivo móvil ya cuenta con más de cinco millones de seguidores. En Alemania, pese a que casi el 75 por ciento de las transacciones se realizan con moneda tangible y las alternativas más utilizadas son la transferencia bancaria y el débito directo, los jóvenes muestran un creciente entusiasmo por el pago con smartphone. En Polonia, el uso del sistema Blik se intensifica, con transacciones que se triplican año tras año.

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En Suecia, el pago en efectivo prácticamente ha desaparecido. Para quienes visiten ese país es fundamental tener a mano una tarjeta de crédito o recurrir a la aplicación digital Swish, como hace la mayoría de los suecos hasta para comprar el pan. Hay iglesias en las que los feligreses contribuyen durante la colecta a través de esta app, que fue lanzada hace nueve años por seis grandes bancos locales, y desde hace cinco ofrece una solución para hacer pagos instantáneos desde el teléfono móvil. Los daneses, en cambio, han convertido la app MobilePay –lanzada por el Danske Bank en 2013– en parte indispensable de sus vidas cotidianas, tanto offline como en línea.

En los Países Bajos, dos tercios de sus habitantes prefieren la banca móvil a la tradicional. Además, los holandeses están considerados los campeones europeos en el pago digital mediante dispositivos portátiles: en ningún otro país europeo se usan con tanta frecuencia los smartwatches o pulseras de fitness como Fitbit para hacer compras en comercios físicos y tiendas online.

Nueva experiencia de pago

Fuente: Postnord

Ninguna de estas tendencias les resulta ajena a las empresas de paquetería y transporte urgente. Llevan muchos años impulsando su propia transformación tecnológica con el objetivo de optimizar sus procesos, desde la planificación de la distribución de mercancía hasta la simplificación de las operaciones llevadas a cabo por sus clientes, tanto los remitentes como los destinatarios. 

Para ofrecer a los consumidores la posibilidad de pagar como quieran, los eCommerce también necesitan el respaldo de proveedores logísticos flexibles. De ahí que éstos se esmeren en introducir formas de pago innovadoras y acepten aquellas creadas por terceros. Esa apertura es beneficiosa para todos los involucrados.

La empresa logística GLS Spain, por ejemplo, se adapta a las tendencias de consumo y ofrece diferentes soluciones de pago para cada país europeo gracias a su acceso a la amplia red internacional del Grupo GLS. En España lanzó en 2020 su sistema de prepago mediante pasarela de pago online ContactlessPay, y actualmente lleva adelante pruebas para que los destinatarios de paquetes puedan pagar contra reembolso de manera segura a través de Bizum. En Polonia, GLS simplifica este tipo de transacciones mediante Blik. En Hungría y Eslovaquia, por citar dos ejemplos más, es posible pagar al repartidor con tarjeta.  Y pagar en efectivo sigue siendo viable a través de su servicio CashService, que permite abonar al destinatario el importe exacto del pedido en el momento de la entrega.

Hacia el futuro con “smile-to-pay”

El aumento de las ventas online viene transformando el comercio desde hace años y haciendo imprescindibles los medios de pago electrónicos. Adicionalmente, las medidas de distanciamiento social implementadas en respuesta a la pandemia de COVID-19 incrementaron la demanda de opciones de pago sin contacto, también en los comercios físicos. Todo eso, sumado a los avances tecnológicos –evidentes en la evolución de la funcionalidad de los dispositivos móviles–, le da un impulso enorme a todas estas formas innovadoras de pago.

El uso de la tarjeta sigue dominando en Europa y las de débito, en particular, sustituyen a los pagos en efectivo con más frecuencia que nunca. No obstante, aplicaciones como Google Pay, Apple Pay y ofertas similares de diversas entidades bancarias podrían marcar la pauta del pago electrónico, tanto en las compras online como en las físicas. Esas apps han dejado de ser opciones nicho y ahora las utilizan muchos usuarios.

Lejos de Europa, en China –país pionero de la banca móvil–, cada vez más comercios utilizan el llamado “smile-to-pay”, un sistema de pago activado por reconocimiento facial que, a día de hoy, ni siquiera depende de una app: ¡los billetes de metro ya se pueden comprar con una sonrisa! ¿Será este el futuro del comercio electrónico?

Imagen: Depositphotos

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