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Los cambios en los modelos empresariales siempre provocan conflictos, y más si estos se basan en una revolución tecnológica, como ocurre en el caso del eCommerce. De la misma forma que la industria editorial reaccionó (y sigue reaccionando) con fuerza inusitada ante las políticas comerciales de Amazon, o que el sector hotelero está en pie de guerra ante lo que consideran competencia desleal por parte de Airbnb, el sector del transporte de viajeros por carretera se está revelando ante la aparición de modelos que amenazan la estabilidad de su negocio. Y es que el crecimiento de propuestas como Blablacar o Uber no convence a empresas de autobuses y taxistas de medio mundo.

Uber en el Olimpo de las startups

Más allá de esta polémica, Uber ha sido noticia esta semana por haber conseguido cerrar una nueva e histórica ronda de financiación por valor de 889 millones de euros, lo que ha hecho crecer su valoración hasta la asombrosa e inimaginable cifra de 13.355 M€.  De esta forma, Uber amplía enormemente su ventaja sobre el resto de miembros del club de las startups milmillonarias, tal y como puedes comprobar en la siempre interesante (y actualizada) infografía de The Wall Street Journal. Y es que la diferencia con las dos siguientes clasificadas, Airbnb y Dropbox supera ya los seis millones de euros.

Con esta nueva inyección de capital, Uber tratará de seguir expandiendo sus servicios a más ciudades de todo el mundo,  haciendo cada vez más popular su (en sus propias palabras) “Uber Way of Life”, que le ha llevado, en tan sólo cuatro años, a estar presente en 128 ciudades de 37 países diferentes.

Taxistas, compañías de autobuses y Gobierno contra Uber… ¿y Blablacar?

Estos días se está produciendo en Madrid una huelga convocada por el sector del taxi, para protestar ante la aparición de propuestas como las de Uber, que permite a través de su aplicación que sus usuarios encuentren una alternativa a los medios convencionales de transporte contratando los servicios de otros usuarios.  Para los taxistas, la actividad de los conductores de Uber es una forma de competencia desleal, y pone en riesgo la seguridad de los viajeros al no contar con los permisos y licencias correspondientes. Para los usuarios se trata simplemente de una alternativa económica para realizar sus desplazamientos en las grandes ciudades.

Pero también el Gobierno está comenzando a poner trabas a la actividad de Uber en España. Hace apenas unos días, el Ministerio de Fomento, preocupado por las quejas del sector del transporte de viajeros por carretera,  emitió una nota de prensa en la que recordaba que “las personas y empresas que realicen transportes de viajeros por cuenta ajena en vehículos de turismo mediante retribución económica deben encontrarse previamente autorizados por la Administración”, y en la que amenazaba con multas económicas tanto a clientes como conductores.

Blablacar se apresuró a responder que su modelo de negocio era diferente del de Uber, y que lo que hacían sus usuarios, compartir gastos, es absolutamente legal: “Los trayectos en BlaBlaCar son de media/ larga distancia, de alrededor de 350 km, y los usuarios sólo perciben una compensación por los gastos del viaje compartido. No hay beneficios” . Poco después era el propio Ministerio quien daba la razón a Blablacar. Uber, sin embargo, sigue en su punto de mira.

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