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Desde que ayer a última hora de la mañana saltó la noticia de que el CM de @policia (la cuenta del Cuerpo Nacional de Policía en Twitter) abandonaba este cometido para ponerse al frente de un nuevo proyecto en la multinacional eléctrica Iberdrola, no se habla de otra cosa.

Carlos Fernández es la cabeza visible de un equipo de ocho personas que ha conseguido lo inimaginable hace unos años: convertir a las cuentas en redes sociales de la @policia en el cuerpo de seguridad con más seguidores del mundo (gana de largo al FBI) con un estilo totalmente rupturista, desenfadado, con buenas dosis de cachondeo y que ha sabido conectar como ninguna otra marca en España con sus seguidores.

@policia es el ejemplo a seguir por cualquier marca

Si hace unos años le hubiéramos contado a cualquiera que la Policía Nacional se iba a convertir en una estrella destacada del firmamento de Twitter, nos hubiera tildado de locos, borrachos o ambas cosas.  El reto de popularizar una marca como @policia, que de entrada nos suena a mensajes “paternalistas” y aburridos y que tiene cierta reputación negativa entre determinados sectores, se antojaba tremendamente complicado, pero Carlos ha sabido superarlo con profesionalidad y maestría. Hoy su caso como CM de @policia se estudia en las escuelas de negocios, ha recibido numerosos premios de marketing (el último, el Premio Nacional de Marketing 2015) y ha abierto un camino que muchas otras empresas han seguido (aunque no tantas como deberían).

El trabajo del equipo que le ha acompañado como CM de @policia ha demostrado que el humor es un poderoso aliado a la hora de lanzar mensajes que calen entre la comunidad tuitera y, lo más importante, que el humor y el buen rollo no están reñidos con la seriedad de la marca. Algo que muchos expertos en redes sociales criticaron al principio pensando (equivocadamente como los hechos han demostrado) que salirse del tono solemne y, como mucho, de mero servicio público, era impropio de una marca como @policia.

Hoy nadie discute que hablar de tú a tú, eliminando barreras artificiales, es exactamente lo que buscan los usuarios de las redes sociales, hartos de mensajes promocionales y de autobombo por parte de las empresas. Sin embargo, debajo de la fachada “festiva” de @policia hay una apuesta muy seria por la comunicación en las redes sociales como servicio público.

A través del canal online se han recibido y procesado miles de denuncias, se ha conseguido la colaboración ciudadana para perseguir y detener a cibercriminales y se ha conseguido humanizar la labor de un cuerpo de seguridad que hasta entonces se percibía como distante. Pero sobre todo, se ha dialogado mucho, se han respondido a consultas y se ha interactuado con la comunidad. También es de reconocer la valentía de los mandos policiales que aceptaron el reto de darle un estilo radicalmente diferente a su comunicación online. 

El mercado de los community managers se anima tras la marcha del CM de @policia

Y ya era hora. Aunque no ha trascendido la cifra del “fichaje” por parte de Iberdrola, este movimiento pone en valor la depauperada profesión del community manager y de los especialistas en social media en general. La madurez de las redes sociales y la percepción por parte de las empresas de que, pase lo que pase, los social media están aquí para quedarse están detrás del despertar de los departamentos de marketing de las empresas.

Ha llegado el momento de que, tanto grandes empresas como pymes, destierren el concepto del community manager “becario”, “por horas” u “hombre orquesta” que es capaz de llevar las redes sociales, programar en HTML, diseñar imágenes en Photoshop o Illustrator y, de paso, ejercer de recepcionista o de encargado de facturación.

El community manager es un profesional en sí mismo, y uno muy relevante en el esquema de comunicación corporativa de cualquier empresa grande o pequeña. Su trabajo como CM de@policia demuestra que si se quiere ser realmente relevante en las redes sociales, hay que ponerse en manos de profesionales capacitados, bien formados  y bien remunerados. Hasta hace muy poco bastaba hacer una búsqueda de “community manager” en cualquier portal de empleo para ver que la inmensa mayoría de las ofertas que se publicaban seguían respondiendo al perfil de “chico o chica para todo” que además debía estar dispuesto a trabajar 8 horas diarias por menos de 1000 euros al mes.

En este sentido, la profesión de community manager nunca podrá agradecerle suficiente a Carlos y a @policia  lo que han hecho. No sólo han demostrado el valor de una estrategia adecuada en los social media, sino que le han puesto cara a los miles de CMs anónimos, mal pagados y peor valorados que (lamentablemente) seguimos siendo la mayoría de los que nos dedicamos a esto.

Personalmente sólo puedo decir: Muchas gracias, Carlos. Te mereces el mejor de los éxitos en tu nueva etapa, y cuenta con que todos estaremos muy pendientes de lo que hagas para seguir aprendiendo de ti.

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