Tiempo de lectura: 2 minutos
Shares

SoundCloud es una empresa alemana creada en 2008, que se ha convertido en poco tiempo en la plataforma de audio líder de Internet. Una especie de YouTube sin videos, en el que el protagonismo es para las canciones, músicas y podcasts que sus usuarios pueden subir y escuchar, y que se presenta como la mayor comunidad virtual para músicos y creadores de audio. Las prestaciones de SoundCloud permiten descubrir nuevos sonidos, conectar con otros usuarios y compartir la música que escuchan. Además, este sonorodrómo virtual permite incluso a los compositores y creadores realizar grabaciones, así como recibir estadísticas detalladas de su interacción con la comunidad SoundCloud.

SoundCloud consigue llegar a los 700 millones de dólares

Las cifras de SoundCloud comienzan a ser asombrosas: 40 millones de usuarios registrados y alrededor de 200 millones de oyentes únicos en todo el mundo avalan la estrategia de su plataforma, que ha llegado a enganchar a personalidades tan insignes como Beyoncé, acostumbrada a subir rarezas y versiones de sus canciones más conocidas, o políticos como Barack Obama y Michael Bloomberg, quienes la utilizan para compartir sus discursos.

Ahora, a estas cifras hay que sumarle otras dos: Por una parte, 60 millones, que es la cantidad de dólares que ha conseguido obtener en una nueva ronda de financiación, a través de compañías como Institutional Venture Partners, que ya habían participado anteriormente en el crecimiento de conocidas empresas del sector digital, como Twitter o Shazam. Por otra parte, 700 millones de dólares, que es la cantidad en la que se valora la compañía después de esta nueva inyección económica.

¿Crecimiento o defensa?

En principio, la explicación oficial del uso al que se va a destinar esa cantidad cubre tres áreas concretas: ampliación de productos, ampliación de personal y expansión de su presencia en las plataformas móviles. Sin embargo, otras fuentes creen que este movimiento se debe a la necesidad que SoundCloud tiene de negociar con las grandes compañías discográficas para adquirir las licencias de sus contenidos. Hasta ahora, sus usuarios podían subir canciones y demás archivos de audio sin preocuparse de las licencias de los mismos. Una vez que la plataforma ha alcanzado un número tan grande de usuarios y archivos, la regularización de los contenidos “no oficiales” parece más necesaria que nunca.

Shares