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SlideShare es conocida por ser (o haber sido, para ser más exactos) una red social en la que podías compartir y comentar presentaciones. Esto en teoría. En la práctica, SlideShare ha sido el paraíso de quien tuviera que hacer una presentación, ya que allí siempre había diapositivas que eran inmisericordemente fusiladas, casi siempre sin mencionar la fuente.

Hablar hoy en día de SlideShare como algo cool o interesante es como pretender ser moderno por dejarse barba: llegas 4 años tarde, amigo mío (a las amigas no las menciono porque pretender dejarse barba en su caso sería, posiblemente, de lo más cool). Sin embargo, ha sido la salvación de muchísimos currantes y/0 mandos intermedios que tenían que preparar una presentación para mañana y les pillaba el toro.

Juro que he visto la misma presentación, adecuadamente tuneada, en una docena de eventos y reuniones de marketing online. De hecho, cuenta la leyenda que hubo alguien que se molestó, hace años, en diseñar ese gráfico del funnel de ventas con el que ahora nos machacan de forma inmisericorde. Es decir, que no apareció en las redes de forma espontánea como un huevo de alien esperando a hacer eclosión. Aunque nadie lo mencione, el gráfico, como Luke Skywalker, tiene un padre.

SlideShare, parte de LinkedIn

SlideShare nació en 2006 como un sistema de intercambio de presentaciones con ciertas características de “red social” en ámbitos académicos, y pronto empezó a ganar adeptos. Muy pronto se convirtió en una especia de Youtube para presentaciones. Y también, por lo anteriormente expuesto, en un complemento magnífico del Rincón del Vago. Aunque ha conocido momentos mejores (el vídeo está desplazando muy rápidamente al Power Point en muchos ámbitos) sigue siendo el mayor y más completo repositorio de presentaciones en Internet, con más de 18 millones de ellas disponibles y (datos de la compañía) 70 millones de usuarios activos cada mes.

A mediados de 2015 LinkedIn, inmersa en un proceso de reciclaje para intentar mantener parte de su gloria, compró SlideShare por más de 100 millones de dólares, una cifra ridícula si la comparamos con lo que es habitual pagar en el sector en este tipo de operaciones y que es bastante sintomática de que su situación financiera no debía ser precisamente boyante.

Desde entonces SlideShare ha perdido gran parte de su identidad propia y se ha convertido en uno más de los servicios que la red social profesional ofrece a sus usuarios. Además, ha incorporado algunas funcionalidades nuevas (y muy útiles) como Clipping, que ofrece la posibilidad de guardar  diapositivas individuales en tu propia colección, llamada Clipboard, con un sistema de tableros que recuerda bastante al de Pinterest.

SlideShare permite buscar presentaciones por temas, novedades y las más buscadas, además de los habituales servicios de compartir, decir que te gusta o dejar comentarios, algo que parece bastante muerto (nada sorprendente tratándose de LinkedIn).

¿La muerte de Slideshare?

Hablábamos de “muerte” de SlideShare precisamente por esto: LinkedIn la ha fagocitado por muy poco dinero (suponiendo que la cifra de usuarios sea cierta) aunque todavía mantiene cierta individualidad (de hecho puedes estar registrado en SlideShare y no estarlo en LinkedIn).

En su época dorada, SlideShare era muy usado por la comunidad educativa, preferentemente universitaria, para que los profesores compartieran allí sus clases para que los alumnos pudieran descargárselas o verlas online. Aunque se sigue haciendo, ya no es tan popular como lo llegó a ser.

El gran problema, que SlideShare intentó solucionar permitiendo incorporar audio,  pero con poco éxito, es que una presentación por sí sola puede no decirte demasiado si no puedes escuchar al ponente explicándotela. Por eso el vídeo está desplazándola a pasos agigantados: hoy cualquiera puede grabar vídeo en HD con un móvil, y es mejor grabar una clase y subirla a YouTube que colgar la presentación en SlideShare.

Un aspecto interesante son las opciones de monitorización, que permiten saber cuántas visitas tienen tus presentaciones y cuántas veces han sido compartidas. Las presentaciones pueden subirse en Power Point , formato de Open Office o PDF, lo que limita mucho a los usuarios de otras aplicaciones muy utilizadas como Prezi.

En resumidas cuentas, SlideShare ha quedado bastante reducida a una sombra de lo que fue, aunque su integración en LinkedIn le abra un mercado de muchos más usuarios. Probablemente porque no se supo monetizar adecuadamente en su momento (la monetización, el Godzilla en el armario de las startups) y porque poco a poco las presentaciones van derivando a nuevos formatos para los que SlideShare no está pensada.

Veremos si es capaz de tener una segunda vida de la mano de sus nuevos dueños.

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