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La tecnología avanza a grandes pasos, sobre todo en el ámbito digital. Tanto, que Cruzcampo ha logrado resucitar a Lola Flores. De momento, estamos hablando de forma figurativa, ya que la fallecida cantante flamenca es la imagen de su nueva campaña publicitara «Con mucho acento». Esta campaña busca reivindicar el acento y la forma de ser andaluza, y no pudieron mejor persona para ello que la Faraona.

La campaña tuvo una inmediata y favorable reacción por parte de los seguidores asiduos de la cervecera, y de la población en general que se vio conmovida por la vista de la fallecida artista. Muchos, incluida Rosario, la hija de Lola, agradecieron el gesto de la empresa. Con estas respuestas, «Con mucho acento» ha marcado un éxito rotundo sin lugar a duda. No obstante, algunas personas se han mostrado dudosas frente a esta aparición de la artista, específicamente sobre la legalidad de la campaña al usar su imagen.

 

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La resurrección con tecnología deepfake

La tecnología deepfake que ha hecho posible realizar esta publicidad, ha provocado gran preocupación desde su aparición. Esta técnica de inteligencia artificial hace uso de un algoritmo de aprendizaje automático que, a partir de una extensa base de datos, genera de manera predictiva una falsificación de dichas imágenes. Es decir, que haciendo uso de una compilación de imágenes y vídeos de Lola fue posible generar esta imagen de ella hablando fluidamente.

En consecuencia esta tecnología hace posible editar, con un increíble apego a la realidad, cualquier tipo de vídeo haciendo difícil diferenciar la realidad de algo falso. Y lo hemos podido confirmar con esta campaña, donde la voz, los gestos e incluso su rostro fueron copiados tan bien que pareciera que ella misma hubiera grabado el spot.

Si bien esta técnica ha logrado increíbles efectos especiales en las películas y a veces vídeos bastante divertidos e inocuos, también es verdad que pueden ser sumamente dañinos, representando un gran desafío para las redes sociales a medida que su uso se extiende. Por ello, el año pasado Facebook decidió tomar la delantera y abordar tanto los deepfakes como otro tipo de medios manipulados en su plataforma.

De acuerdo con el comunicado de Monika Bickert, vicepresidenta de gestión de políticas globales de Facebook, la plataforma mantuvo conversaciones con más de 50 expertos mundiales “para informar el desarrollo de nuestras políticas y mejorar la ciencia de la detección de medios manipulados”. Evidentemente, esta preocupación sobre los deepfakes se refiere a aquellos utilizados de forma no deseada, dejando al margen campañas como la de Lola Flores, que contaron con la autorización y apoyo de las hijas de la artista.

En realidad, y más allá de este caso concreto, este formato genera muchas dudas a nivel legal. ¿Puede una marca apropiarse de la imagen de un fallecido? Expertos en derecho informático como David Bravo lo han analizado en redes.

De los deepfakes a los virtual influencers

Es posible que pronto llegue el momento en que nos sea casi imposible distinguir la realidad de lo virtual. Ya que con estos avances tecnológicos la publicidad continua en un constante cambio, algo que ya hemos visto con los virtual influencers. Estos modelos generados de forma artificial, mantienen una actividad similar a los influencers normales, e incluso llegan a tener un mayor auge entre sus seguidores. Y aunque no son personas reales, varias marcas ya están aprovechando a estos perfiles para sus campañas publicitarias. De acuerdo con un reciente estudio los virtual influencers logran casi tres veces más engagement que los influencers “reales”. Esto significa que los seguidores están más comprometidos con el contenido de los virtual influencers.

Bienvenidos a la era de los virtual influencers: los avatares se apoderan de Instagram

Estos personajes van desde representaciones hiperrealistas a dibujos animados lo que no desanima a sus seguidores, de hecho, la principal virtual influencer es Lilmiquela, con 1,7 millones de seguidores, seguida de un personaje parecido a una muñeca Bratz llamada Noonoouri con 332.000 seguidores. Por países, el 23% de la audiencia de los virtual influencers se concentra en Estados Unidos. A continuación se sitúan países como Brasil (9%) o Rusia (5%).

Cruzcampo no ha sido la primera empresa en usar el deepfake en publicidad, y seguramente tampoco será la última. Debido a que con esta herramienta se abre un mundo de posibilidades no solo para conmover al público con ídolos del pasado, sino para crear nuevas formas de ver la realidad a través de lo digital.

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