El mindful marketing es el nombre chorra con el que se ha bautizado al marketing como debería ser y, lamentablemente, no suele ser. Su nombre deriva de la técnica mental del mindfulness que consiste en centrarse en el aquí y el ahora, abrir tus sentidos y despejar tu mente.
Una vez aclarado el origen del mindfulness, me voy a centrar en el mindful marketing, algo que podríamos traducir como “marketing consciente”.
La cosa va de articular tu estrategia de marketing sobre cinco principios básicos:
La empatía es el principio clave. Somos seres humanos que tratan con otros seres humanos, sea por canales físicos o digitales. No tratamos a la gente como a números, estadísticas o porcentajes de beneficio. Todo eso viene después, nunca antes. Por tanto buscamos una comunicación empática, lo más personal posible y en la que no contamos milongas que no podemos cumplir ni nos inventamos excusas para no reconocer cuando nos equivocamos.
Las personas que nos compran viven en un entorno social y medioambiental determinado al que no podemos ser ajenos. Nuestros productos o servicios tienen que aportar algo a la sociedad y al medio natural, no solamente aportar valor a quienes nos compran.
Lo de los valores está muy sobado, pero es más necesario que nunca porque el propio cliente quiere saber no sólo quiénes somos, sino también en qué creemos como empresa. No, no hace falta que nuestro objetivo sea colonizar Marte como si allí se fuera a vivir mejor (hola Elon, guiño, guiño) pero sí es necesario que nuestros valores sean coherentes con el mundo en el que vivimos y estar el la misma línea que los valores personales de nuestros clientes.
No puedo decir que mi empresa es ecológica y verde sólo porque usamos envases de cartón reciclado y hemos puesto paneles solares en el tejado. No puedo decir que mi principal valor son las personas y luego atender a mis clientes con un robot telefónico o un chatbot. Creo que lo pilláis.
Nuestras fábricas son megacontaminantes, pero tenemos una lista de valores medioambientales en nuestra web que lo flipas
Las acciones de marketing tienen un impacto fundamental en la sociedad.
En el actual contexto de hiperconsumo y agotamiento de recursos, es necesario dar un paso atrás y repensar la estrategia, tanto la de marketing como la empresarial en general, para ayudar a nuestros clientes a ser conscientes de qué es lo que están comprando y de las consecuencias que tiene el mero acto de comprar. No es que no queramos que la gente compre, sino que sea consciente de que esa compra genera impactos positivos y negativos. Obviamente, si nuestros productos están pensados para minimizar los impactos negativos, mucho mejor.
Pero no se queda ahí la cosa, el mindful marketing llega más allá, luego os cuento más.
Cada vez surgen más iniciativas colectivas, incluso de grandes compañías, que se suman al concepto de empresas con propósito. Esto supone un giro copernicano en el concepto mismo de empresa, que pasa de priorizar el tradicional (y fallido) “crear valor para el accionista” como primer objetivo a convertirlo en “crear valor para la sociedad”. Eso no significa que las empresas renuncien a ganar dinero ni mucho menos, sino que hay objetivo mayor para ganar dinero que no es solamente llenar los bolsillos de los propietarios y accionistas. Las empresas se convierten en agentes de cambio social y transición ecológica. Y estamos muy, pero que muy necesitados de ambas cosas.
“No puedo decir que mi empresa es ecológica y verde sólo porque usamos envases de cartón reciclado y hemos puesto paneles solares en el tejado”.
Si algo debe ser el marketing es verdad. Ya sé que a muchos y muchas les costará que este concepto les entre en sus anquilosadas neuronas, pero es el mercado, amigo. Vivimos en un mundo en el que todo se acaba sabiendo y cada vez más rápido, así que antes de vender medias verdades o directamente disfrazar la verdad con un bonito papel de regalo y un lacito deberías ser consciente de que si no cuentas la verdad te van a pillar y tu reputación sufrirá.
Partiendo de ese principio elemental pero que muchas empresas siguen sin tener claro (¿cuántas veces escuchamos al día el reclamo “los mejores precios” cuando el 90% de las veces es mentira? ¿Puede un chocolate ser bueno si está atiborrado de grasa de palma? Podría seguir hasta el infinito…). Si queremos aplicar el mindful marketing tenemos que cambiar la visión de nuestro negocio de acuerdo con los cinco principios básicos del punto anterior.
Es decir, tenemos que ser conscientes de qué es lo que vendemos y del impacto social y ambiental que tiene lo que vendemos. Y si no estamos dispuestos a abrir ese melón, mejor olvidémonos del mindful marketing porque probablemente no será la estrategia adecuada para nosotros. Peeeero si ese es tu caso, no te olvides de que el consumidor manda. Ese consumidor que cada vez es más consciente de las olas de calor, de la desaparición masiva de los insectos, del incremento del precio de los alimentos, de la contaminación, de las desigualdades. Ese consumidor que empieza a estar un poco harto de que nadie haga nada y todo el mundo le pida a él que haga cosas. Así que, si yo fuera tú, me sentaría a pensar.
Dado que amo profundamente las listas de cosas, en este artículo no podían faltar. Ahí va una lista (probablemente incompleta) de las cosas que debes hacer si quieres poner en marcha una estrategia de mindful marketing.
No intentes escapar, sé que te gustan las listas
Y no, no basta con que colabores con una ONG. Se trata de que pienses qué valor aportas o puedes aportar a la sociedad con tu negocio. A la pregunta de ¿para qué hago esto? no puedes responder solamente “para ganar dinero”.
No olvides que tu empresa no es lo que tú dices que es, sino lo que tus clientes y, ojo, tus empleados, proveedores, etc., dicen que es. Así que cuidadito con vender lo estupendo que eres si en realidad no lo eres tanto. Los valores deben ser siempre verdad. Si un valor es el equipo (por poner un ejemplo de lo que el 99% de las empresas dicen de sí mismas) parte de tu estrategia de mindful marketing tendrá que ser cuidar de ese equipo y contar cómo lo haces. Pero no puedes vender equipo si cuando se le pregunta a tus empleados su opinión sobre tu empresa dicen que es caca de yak.
O peor aún, que se sienten tratados como caca de yak.
Si eres una pequeña empresa, olvídate de la alergia a la cámara y da la cara. Que la gente sepa que en tu empresa hay personas y que se las trata como a tales. Fíjate (vale, es otro nivel, pero de ejemplo sirve) en lo que ha hecho Balay poniendo a sus empleados como protagonistas de su publicidad. Fíjate en este vídeo documental y en cómo responden a todas las cuestiones del mindful marketing una a una.
Y si eres pequeño, hacer lo mismo pero con menos presupuesto es más que posible. No necesitas un gran despliegue técnico para crear un vídeo decente y, sobre todo, que cuente una historia que quieras ver hasta el final.
El “bueno, bonito y barato” ya no funciona tan bien como antes y cada vez lo hará menos. Además, en una estrategia de mindful marketing tu negocio no puede ser una isla que no se relaciona con la sociedad. Si mucha gente lo está pasando especialmente mal por los precios disparados, tienes que reaccionar. Y eso no significa bajar los precios, porque tu negocio no se lo podrá permitir. Pero sí puedes enfocar tu marketing hacia cualidades de tu producto como la durabilidad, o el hecho de que tus proveedores sean locales.
Abre las puertas de tu almacén o de tu fábrica. Permite que la gente vea lo que normalmente nadie o casi nadie enseña. No hay secretos. Que se sepa cómo se hace lo que vendes, de dónde viene y quién se beneficia de ello. Yo iría más allá, aunque sé que esto puede causar un vahído a más de un propietario/gerente/CEO/comosellame de muchas empresas: ¿por qué no publicas tus cuentas? Si la gente cree que te estás forrando a su costa gracias a la inflación, ¿por qué no permites que vean exactamente cuánto ganas, dado que si eres una sociedad mercantil esos datos son públicos de todos modos? Siempre es más fácil entender las cosas cuando alguien nos las explica, ¿no crees?
Fíjate que hablo de tu negocio, no solamente de tu producto. Hay un montón de servicios que tu empresa puede prestar a la sociedad, dejando aparte el origen y el respeto medioambiental o la reducción de emisiones contaminantes. Va una mini-lista de sugerencias:
Y en eso puedes implicar tanto a tus empleados como a tus clientes. Las redes sociales sirven para algo más que para bombardear con ofertas. Tienes canales de comunicación que puedes usar para pedir a tus clientes que te ayuden a hacer mejor las cosas. Puede que te sorprenda la respuesta.
En definitiva, si hablamos de mindful marketing hablamos de asumir la responsabilidad que tienes como negocio. Claro que eso cuesta dinero, pero las empresas que lo hacen consiguen más visibilidad y más fidelidad de sus clientes. No es un gasto, es una inversión en la que todo el mundo gana: tú puedes vender más y mejor, tus clientes estarán más satisfechos y estarás haciendo algo positivo para la sociedad.
Foto: Depositphotos
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