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Hace algún tiempo ya hablamos, tanto mi compañero Rafael Sotelo como yo mismo, de las ventajas e inconvenientes de tener una app de eCommerce nativa o, en su lugar, una web con responsive design (que es la forma chachi-marketera de decir “diseño adaptativo”). Hoy vamos a profundizar un poco en el tema de las app para comprar online, concretamente en la pregunta del millón: ¿cómo consigo que los usuarios la utilicen? 

Si os fijáis en los datos que suelen proporcionar las startups que desarrollan apps móviles, la mayoría miden su éxito en el número de descargas. Esto sólo es un indicador de éxito parcial. Si tu app de eCommerce tiene muchas descargas significa una cosa, y sólo una: que has conseguido que sea popular. Es el equivalente a que tu web salga en el top 10 de los resultados de Google.

En lugar de número de visitas, en las apps hablamos de número de descargas… pero del mismo modo que una tienda de eCommerce basada en web puede tener muchas visitas y arruinarse, una app para comprar online puede tener muchas descargas y no obtener el nivel de ventas esperado.

Qué tiene que tener una app para comprar online para funcionar bien

Que alguien se descargue nuestra app para comprar online significa que tenemos una oportunidad con esa persona. Y poco más que eso. El usuario tiene que hacer un esfuerzo mayor para descargarse una app (es un proceso más lento que abrir una web), instalarla y, en la mayoría de los casos, registrarse para poder usarla. Es decir, que cuando alguien se descarga una app de eCommerce en su móvil nos está diciendo que, de entrada, tiene interés en ver qué podemos ofrecerle, o al menos curiosidad. Y dado que la descarga e instalación es un esfuerzo, merece algún tipo de recompensa.

Sin embargo, son muchos otros los factores que tenemos que contemplar a la hora de diseñar nuestra app de eCommerce para que esa oportunidad se convierta en algo tangible. Un usuario que se descarga una app todavía no es un cliente. Veamos algunos de los más generales:

1. Frecuencia de uso/compra

Un elemento fundamental a tener en cuenta es la frecuencia con la que queremos que el usuario entre en la app de eCommerce. Esto está relacionado con dos cosas: con qué frecuencia suele comprarse nuestro producto (no es lo mismo la compra diaria o semanal que un producto que se compra cada mes o sin frecuencia fija) y la utilidad que la app en sí pueda tener para el usuario, más allá de la compra.  Las apps para comprar online de más éxito tienen muy trabajado este aspecto.

2. Notificaciones push

“Push” significa empujar en inglés. Y eso es exactamente para lo que sirven las notificaciones push, para “empujar” al cliente a entrar en la app para comprar online y que se exponga a productos, servicios u ofertas. Las notificaciones sirven para que el usuario no se olvide que tiene instalada la app en su móvil. Sin embargo, sin un arma de doble filo: si nos pasamos con las notificaciones el usuario las desactivará o incluso desinstalará la aplicación.

Además, nada hay más odioso que las notificaciones que en realidad no notifican nada, o que simplemente se limitan a recordarte que hace mucho que no abres la aplicación. Por tanto,  las notificaciones tienen que aportar algún valor al usuario, ya sea una oferta flash, un código de descuento o avisarle de que está pasando cerca de una tienda.

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3. Uso de los sensores

Hoy todos los smartphones tienen multitud de sensores. GPS, acelerómetro, giroscopio, intensidad de luz ambiental, humedad, temperatura, presión, campo magnético… y por supuesto las cámaras, que no dejan de ser sensores de imágenes. Esto permite a los desarrolladores de aplicaciones ofrecer a sus usuarios multitud de servicios añadidos. Y ahí está una de las claves principales. Una app de eCommerce no debería servir sólo para comprar, sino para más cosas.

Por ejemplo, si mi sector es la alimentación puedo calcular cuántas calorías ha consumido una persona. O puedo saber si está pasando cerca de una tienda física, o si está esperando un autobús, si está conduciendo, si está en casa o en el trabajo, o multitud de otras informaciones que pueden ser la excusa perfecta para ofrecerle un producto o servicio vía notificación push. Puedo sugerirle un menú o que llame a un taxi, o que recuerde que la va a llegar un envío de algo que ha pedido en nuestra tienda.

Las posibilidades son infinitas, pero aún son demasiadas las apps que infrautilizan los sensores del dispositivo, lo que acaba restándoles valor añadido. Recuerda: no se trata sólo de vender, sino de proporcionar una memorable experiencia de compra. 

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4. Personalización

Una app para comprar online tiene que tener algún grado de personalización y/o adaptación a los gustos y costumbres del usuario. Cuanto más personalizada, mayor será la identificación del usuario con la marca y más valor le dará a la app. Aquí podemos combinar el uso de sensores con la geolocalización y las ofertas y propuestas personalizadas. Además, la oferta “sólo para ti” demuestra que nos estamos preocupando por el cliente y que nos esforzamos por conocerle y ofrecerle lo que realmente le interesa.

5. Registro previo

Carece de sentido que ofrezcamos una app para comprar online si cada vez que entra el usuario tiene que volver a introducir sus datos. Lo ideal es que se pueda comprar con un clic siempre que la app esté abierta. El registro, como las notificaciones. tiene dos caras: por un lado facilita las cosas, pero por el otro puede ser considerado como una falta de seguridad (si sólo abriendo la app ya puedo comprar) o directamente un soberano coñazo si tengo que introducir el nombre de usuario y contraseña cada vez que entro. Aquí depende de lo que conozcamos a nuestro target, y en todo caso para eso se inventaron las pruebas A/B.

6. Actualización

Las apps, incluyendo nuestra app para comprar online, necesitan actualizarse con regularidad. Incluso si creemos que ya tiene todo lo que hay que tener, la actualización es una poderosa llamada de atención para que un usuario recuerde que tiene una app instalada en su móvil. Además, debemos adaptar nuestra app de eCommerce a la evolución tecnológica, que en este campo es constante,

Aunque hay más factores, estos 6 nos permiten hacernos una idea clara del mandamiento principal de una app para comprar: si la app es igual que la web y hace las mismas cosas, mejor no te molestes en desarrollarla. Una app de eCommerce compite con el resto de apps que el usuario tiene instaladas por el uso de la memoria del aparato y, sobre todo, por el consumo de batería. Si no ofrece nada distinto que la tienda web, entonces inclínate por una web responsive, porque lo más seguro es que el usuario acabe desinstalándola.

La obsesión, boom, burbuja o como se le quiera llamar hace que muchas empresas se lancen a tener una app de eCommerce porque sí, al igual que hace unos años se lanzaron a las redes sociales porque había que estar. Y del mismo modo, una app para comprar online tiene que tener una estrategia detrás. Si no es así, será un fracaso. Pero si se piensa bien, se medita sobre las necesidades del usuario y se invierte el tiempo y dinero suficientes en su diseño, puede ser muy provechosa para incrementar las ventas.

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