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Todo el mundo tiene ideas. Ideas locas, ideas atrevidas, ideas brillantes, ideas absurdas, pero ideas al fin y al cabo. Plasmar las ideas en un papel es relativamente fácil, el problema es ser capaces de llevarlas a la realidad. Por otro lado, casi nadie tiene el dinero necesario para realizar esas ideas, por lo que suele ser necesario recurrir a financiación externa, ya sea en forma de ayudas o subvenciones, inversores y/o endeudamiento. En ese contexto tener un buen plan financiero es imprescindible para poder evaluar la viabilidad de un negocio, sea online u offline.

¿Qué es un plan financiero? Básicamente es una prospección, usualmente para los tres primeros años, de cómo será la salud  financiera de un proyecto. Partamos de esta base: puedes tener la mejor idea del mundo, pero si no es financieramente viable no funcionará jamás. 

La mayoría de startups dedicadas a la tecnología y los negocios online se crean a partir de ideas que provienen de personas con un marcado perfil técnico, es decir , con pocos o nulos conocimientos financieros. Un caso muy usual es el del emprendedor que pasa meses o años definiendo punto por punto las características de su producto o servicio, los requerimientos técnicos, incluso hasta un plan de marketing (esto último ocurre menos veces de las necesarias, lamentablemente) y sólo después, cuando ya está todo armado y listo para empezar, se plantea la necesidad de dinero para funcionar. No cometas ese error: el desarrollo de un plan financiero para startups debe ser paralelo al desarrollo de la idea de negocio, pues la disponibilidad presupuestaria va a condicionar, y mucho, lo que puedes hacer y lo que no.

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Cosas que debes tener en cuenta en un plan financiero para startups

El primer consejo es el más importante de todos: Mete a una persona con formación financiera y experiencia en el equipo promotor de tu startupAunque luego cuentes con asesoría externa, la visión financiera es imprescindible para no separar los pies de la tierra y empezar a volar por los mundos de La Lechera, algo que es más habitual de lo que debería en el ecosistema startup. Un miembro del equipo que se encargue de las finanzas es el ancla que amarrará tu startup a la realidad. Dicho esto, un plan financiero, para startups o no, es mucho más que una mera previsión de ingresos y gastos o una contabilidad ‘a futuro’

No vamos a entrar aquí en cómo elaborar punto por punto un plan financiero para startups, ya que hay mucha información en la red que puedes consultar sobre ello y además porque insistimos en que necesitas a un profesional sí o sí. No obstante, queremos darte algunas claves para que tu plan financiero sea real y funcional.

1. Un plan financiero es un documento extenso y muy técnico. Elabora un resumen ejecutivo que será el que acompañará a tu plan de negocio y el que verán los posibles inversores en tu startup.

2. Inflar las previsiones de ventas es mentirte a ti mismo, porque a un inversor no le va a colar. Los técnicos de los fondos de capital riesgo, a los que presumiblemente acudirás sí o sí, pueden evaluar un plan financiero para startups con los ojos vendados, las manos atadas y metidos en un tanque de 10.000 litros de agua del que tienen 20 segundos para salir. Están hartos de hacerlo, y saben perfectamente dónde y qué mirar para saber si vas de farol o no. Y los faroles hay que marcárselos cuando se es buen jugador de póker y, a ser posible, cuando se tienen buenas cartas.

3. El gasto en marketing debe estar por encima del 20% del gasto total en las primeras etapas de tu negocio, por algo tan simple como que atraer clientes y vender cuesta dinero. Si tu forma de atraer clientes va a ser “mi producto es tan, tan bueno que el boca-oreja me hará millonario”, olvídalo. Un plan financiero para startups debe incluir un porcentaje alto de inversión en marketing, sí o sí.

4. Ojo con las subvenciones. Nunca, repito, nunca, cuentes con una subvención hasta que no te la hayan ingresado en tu cuenta. Si lo haces, tu tesorería corre el riesgo de estallar en llamas. Y un incendio de tesorería (o sea, quedarte sin liquidez) es muy, muy complejo de apagar. Las subvenciones se sabe cuando se conceden pero no cuando se ingresan. Tenlo en cuenta ala hora de elaborar un plan financiero para startups.

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5. ¿Ganar dinero con la publicidad como única fuente de ingresos? Tenemos un post sobre ello. Ese tren ya pasó hace mucho, amigo mío. Si aún así lo tienes clarísimo, prepárate bien porque la travesía del desierto puede ser larga, y mientras tanto hay que vivir de algo.

6. “Yo no voy a cobrar sueldo” ni es creíble, ni es recomendable. Por muy emprendedor que seas, no puedes hacer la fotosíntesis (todavía). Es decir, que tienes que comer. Los inversores insisten mucho en este punto, porque si quieres montar un negocio tienes que dedicarle el 100% de tu tiempo. Si tienes que depender de terceros para vivir, aunque se trate de tu familia, es posible que tu negocio no esté bien concebido.

7. Los inversores aportan mucho, pero se llevan mucho. Capital riesgo y business angels. Los primeros muerden y los segundos pican. No todos los inversores funcionan igual. Analiza muy bien el perfil inversor, sus intenciones y su comportamiento con otras startups. Según la fase de desarrollo en la que esté tu negocio, tendrás que acudir a un tipo de inversor diferente. Un inversor te impondrá obligaciones y, dicho finamente, te pillará por las gónadas. Y búscate un abogado especialista, porque los contratos de inversión suelen ser bastante complejos. Recuerda que la finalidad principal de un inversor es rentabilizar su inversión como sea, normalmente vendiendo su participación bastante más cara de lo que la compró. Nunca olvides que una inversión no es un préstamo a fondo perdido.

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8. Las cuentas pueden cuadrar, pero si la tesorería no lo hace lo pasarás muy mal.  La contabilidad es una cosa y la disponibilidad de liquidez es otra. Las dificultades de tesorería han arruinado a muchas empresas que, teóricamente, no iban tan mal. Es necesario tener un plan específico que garantice la liquidez englobado dentro de un plan financiero para startups. Para ello es muy importante tener en cuenta las necesidades específicas de liquidez del sector en el que vas a trabajar, ya que no siempre son las mismas en todos los sectores.

9. Si vas a pedir un crédito, busca opciones para reducir intereses. Existen mecanismos como las sociedades de garantía recíproca o los créditos ENISA que ayudan a las startups a obtener mejores condiciones de financiación. Además, todas la Comunidades Autónomas tienen subvenciones sobre los tipos de interés de los créditos para el establecimiento de un negocio. Pero no olvides lo dicho antes sobre las subvenciones…

 

 

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