Uno de los temores más clásicos de los consumidores en la era de los smartphones (¿recuerdas cuándo no había smartphones?) es la de que estos dispositivos nos escuchan, para conocernos mejor y mostrarnos después publicidad adaptada a nuestro caso. Y no es algo que piensen una o dos personas. Como explicamos hace algún tiempo, el 60% de los españoles cree que los asistentes virtuales como Alexa o Siri escuchan constantemente y transmiten información, lo que subraya una falta de confianza en la privacidad digital. Un temor que llega también al uso de llamadas convencionales en móviles: más de una cuarta parte (23%) apaga el teléfono o lo pone en modo avión cuando mantiene una conversación privada cerca del aparato, y el 24% lo hace siempre que está en un lugar público y lleva el teléfono consigo.
Ahora, ese temor ha llegado hasta los tribunales, y le ha costado caro a Google.
El gigante tecnológico ha alcanzado un acuerdo preliminar para pagar 68 millones de dólares (unos 57 millones de euros) para resolver una demanda colectiva que lo acusaba de invadir la privacidad de millones de usuarios a través de sus móviles. La denuncia, presentada originalmente en 2019, sostenía que el Asistente de Google grababa conversaciones privadas de forma ilegal, incluso cuando no se habían pronunciado las palabras de activación como “Hey Google” u “Ok Google”.
En cualquier caso, es clave destacar que aunque Google ha aceptado el pago, la compañía niega cualquier conducta ilícita. En los documentos judiciales, Alphabet (matriz de Google) afirma que la decisión de pactar responde a una estrategia para evitar los costes, riesgos e incertidumbres de un juicio que se podría haber alargado incluso más tiempo.
El núcleo del conflicto legal reside en lo que los expertos llaman “falsas aceptaciones”. Los usuarios demandantes alegaron que sus dispositivos se activaban por error al malinterpretar sonidos o palabras cotidianas, procediendo a grabar fragmentos de audio de carácter sensible.
Según la denuncia, estas grabaciones no solo se almacenaban en los servidores de la compañía, sino que eran analizadas por empresas externas y, lo que es más grave, se utilizaban para perfilar a los usuarios y enviarles publicidad dirigida. Las conversaciones sobre salud, finanzas o temas personales terminaban así convirtiéndose en datos comerciales sin el consentimiento explícito del propietario del dispositivo.
Este acuerdo, presentado ante una jueza federal en San José, California, sigue los pasos de Apple, que en diciembre de 2024 decidió pagar 95 millones de dólares por una disputa similar relacionada con Siri.
El acuerdo cubre a cualquier persona en Estados Unidos que haya comprado un dispositivo con Google Assistant (como teléfonos Pixel o altavoces Nest) o que haya experimentado activaciones accidentales desde el 18 de mayo de 2016. Si bien la cifra total de 68 millones de dólares suena astronómica, el pago individual por usuario suele ser simbólico. Los abogados de los demandantes pueden solicitar hasta un tercio del fondo del acuerdo para honorarios legales.
Imagen: Gemini
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