Moda Regenerativa: la solución con conciencia medioambiental de María Azcárate

Hablamos con María Azcárate, una pequeña emprendedora que mezcla la naturaleza y el diseño de moda naciendo así la ropa regenerativa.
Moda regenerativa con Maria Azcárate
1 de abril de 2024
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Hoy os traemos un proyecto diferente, un pequeño emprendimiento con un concepto revolucionario: la moda regenerativa.

María Azcárate es diseñadora de moda y fundadora de MIA Moda Regenerativa, salió de Tenerife a estudiar su pasión: el diseño de moda, y ahí se dio cuenta de la gran repercusión que tiene la industria textil en el medioambiente. Pero no se rindió, creó algo revolucionario: la fusión de naturaleza y el diseño de moda. Así nació su propia marca y comenzó a diseñar ropa regenerativa. ¿Y qué es esto? pues te lo contará a lo largo de esta entretenida conversación, pero quédate con esa palabra porque tiene pinta que pronto la escucharemos más veces.

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Entrevista a María Azcárate (MIA Moda Regenerativa)

¿Qué te inspiró a fundar una empresa de moda sostenible?

Pues bueno, yo estudié diseño de moda en Madrid. La verdad es que del mundo de la moda sabía un poco lo superficial, que nos gusta la ropa, que nos gusta combinarla, a unos más a otros menos, pero siempre tenemos ahí cada vez más esa como cosita y esa tendencia al tema del consumo, sobre todo de prendas. Y hasta ahí  sabía lo que era la ropa en sí, el proceso que había detrás de la prenda jamás me lo habían contado en el colegio, nunca realmente me había enterado de toda la historia que había detrás de esas prendas.

Entonces, al entrar en diseño vi la realidad, vi lo largo que era la cadena desde que, por ejemplo, en el cultivo de algodón, desde la semilla hasta la planta, después el proceso del tejido y ya posteriormente el proceso de la prenda en sí y el llegar a la tienda para que el consumidor final lo pudiese adquirir. Y flipé.

O sea, la verdad es que yo tuve, siempre lo cuento, que así como por un lado estaba como informándome sobre el mundo, cogiendo las primeras nociones, también es verdad que a nosotros ya nos estaban educando desde la universidad a trabajar de manera industrializada, para grandes compañías o empresas del mundo de la industria textil.

Y en paralelo tuve lo que es la asignatura de ecodiseño y mi cabeza hizo clic, la profesora que era diseñadora, había vivido de experiencia propia todo lo que estaba pasando con la explotación laboral y medioambiental en esta industria. Y desde entonces a mí me caló. Desde ese momento sé que fue un cambio de mentalidad y un cambio de paradigma de decirme a mí misma no puedo seguir fomentando esta industria que al final no tiene ningún sentido.

¿Y cómo puedo? Que ya entonces están empezando a ser conocidas algunas marcas, empresas que estaban empezando a ser con valores de sostenibilidad, las cosas diferentes, pues cómo poder yo contribuir como diseñadora a hacer las cosas también desde una conservación totalmente de todo. Entonces me empecé a especializar en moda sostenible en la carrera.

Y finalmente esto pasó en paralelo a, que más adelante supongo que hablaremos, con lo que hoy en día es el Proyecto Lilo, que es mi novio, que también estudió finanzas y después se dio cuenta de que realmente la economía surge de la tierra y de que todo viene de la tierra, como yo después me di cuenta también desde la moda que todo viene de la tierra. Entonces lo importante que es centrarnos en ella y en justamente proveer y regenerar lo que nos da, que es todo.

Hoy en día nos encontramos los dos haciendo estos dos proyectos, pero que van totalmente de la mano y que al final se centran ambos en la regeneración de la Tierra.

¿Qué es la sostenibilidad?

Como yo lo entiendo, es algo que se sostenga en el tiempo. O sea, es como una visión a largo plazo.

Casi todas las cosas que nosotros hemos empezado a incluir en nuestros hábitos y en nuestra manera de pensar, de consumir, que es rapidez, comodidad, inmediatez, es lo que ha hecho… que se desequilibre el ecosistema y sobre todo el equilibrio natural de la vida, ¿vale?

Por ejemplo, el plástico. El problema que tiene es que no se desintegra en un ritmo en el que nosotros necesitemos volver a consumir plástico para que vuelva a la Tierra. Vuelve, pero vuelve en 500 años. Entonces, si nosotros seguimos produciendo a esa cantidad totalmente desproporcional a realmente el tiempo que ese producto se va a desintegrar, vamos a hundirnos en plástico.

Trabajando ahora como emprendedora, hay un mundo ahí entre lo que son los valores de la empresa, realmente lo que nosotros queremos fomentar y cómo venderlo sin caer en la trampa de vender por vender, por tener que subsistir y cómo podemos subsistir desde otras perspectivas que no hagan que faltemos a nuestra palabra y al valor que nosotros realmente queremos llevar a cabo.

¿Cuáles fueron los mayores retos que encontraste para hacer una marca como MIA? Y que continúe con ese valor de la sostenibilidad.

Yo quería trabajar en un lugar que tuviese estos valores y en Tenerife no existían. Entonces me vi un poco en esa tesitura de que sin querer queriendo empecé a hacer cosas. Yo no decidí, nunca fue algo como quien dice, bueno, estoy preparando un proyecto, voy a emprender, lo preparo durante un año, ya lo tengo todo gestionado…No, lo mío fue, no tengo ni idea de qué significa emprender. No sé qué quiere decir una empresa, es la realidad. Yo lo único que sé es que se hacer ropa y con esta base.

Empecé a hacer cositas a medida siempre con tejidos de algodón orgánico, con toda esa noción, y lo tenía como muy arraigado, después de todo lo que yo me había preparado y todo lo que había visto y todo lo que había estudiado en mi desarrollo como diseñadora, y entonces empecé a emprender en el sentido de que empecé a testear, a hablar con la gente, a preguntar.

Si es verdad que fui a algún curso de aceleración, o sea, un poco para ponerme en contexto de cómo empiezo. ¿Cuáles son los primeros pasos que hay que tener? Y entonces estuve durante el año 2019, que fue justo antes de la pandemia, testeando sobre todo el mercado de aquí. Si iba a invertir en a lo mejor lanzar una primera colección como diseñadora, no sabía hasta qué punto iba a tener un feedback cuando aquí era chino entonces. O sea, recién estaba empezando a hablarse sobre agricultura ecológica. Esto fue hace cinco o seis años. Y yo ya estaba hablando de moda sostenible, donde aquí la gente me decía, no entiendo nada. Me dije hasta qué punto puedo lanzarme cuando en realidad después no va a ser rentable y qué sentido tiene.

Estuve haciendo un poco de testeo durante un año de mercado, yendo a markets, pero eran de artesanía y me enamoré de la Lana Merina XXL, que era española, con todas unas propiedades hermosas. Testeé y estuve todo ese año pues haciendo marketing un poco como para ver la reacción de la gente, si iba a entender el concepto, ya adentrando lo que iba a ser después MIA o lo que yo tenía en mente en ese momento que era lanzar una colección de moda.

Y poco a poco, me fui motivando y ya vi como que si no había otra cosa y obviamente ya estaba ahí a la par ayudando al emprendimiento de Proyecto Lilo en la parte de agricultura, pues me voy a lanzar, no pierdo nada. Y fue el confinamiento. Y quieras o no, yo siempre lo digo, Covid-19 vino mal y vino bien. Porque es impresionante lo que hizo que volviésemos a casa, reconectásemos, aunque ahora la gente diga, no, la gente ya se olvidó. Bueno, no, se plantó su semillita. Para bien o para mal tuvimos que hacer un choque de realidad para los que estábamos disfrutando del trabajo, para los que no, para las familias, para todo.

Volver como que ahí hubo como un momento de, uy, las cosas pueden pasar, ¿sabes? Puede haber un momento de crisis y en muchos aspectos es por el estilo de vida que llevamos.

Cuando volvimos a salir a la calle, lancé la primera colección que fue justo en el 2020 en julio, a ver qué pasa. Vi que la gente estaba recibiendo mucho más lo que eran esos valores, lo que era la sostenibilidad, como que es.

La propuesta de valor de MIA se basa en Ropa Regenerativa. ¿Qué significa esto? 

Somos pioneros en la ropa regenerativa y tratamos de explicar mucho este concepto para lograr crear una verdadera conciencia ecológica entre el público. La regeneración, como bien dice la palabra, se trata de regenerar o volver a generar algo que ha sido destruido, así que nos enfocamos en que todos nuestros productos fuesen totalmente naturales, hechos con materiales biodegradables y utilizando 100% algodón orgánico, sin ningún pequeño porcentaje de elastano. 

Hay una gran batalla entre tecnología y tradición, donde la primera ha ido ganando y todos los procesos de creación y costura tradicionales se han ido perdiendo, alegando que la tecnología sirve para reemplazar todo. Sin embargo, esto no es cierto. Si bien en MIA utilizamos la tecnología para la creación de nuestras prendas sostenibles, nos hemos unido a Proyecto Lilo, que se encarga de regenerar y hacer el compostaje con los residuos de la producción de prendas para así abonar la tierra para plantar árboles y darle continuar a nuestro proyecto de agroforestación. 

Asimismo, para incentivar a los usuarios en la agroforestación, que es un pilar base de nuestra visión, hemos hecho un sistema de tarjetas, parecidas a las que dan las pizzerías, y por cada prenda comprada colocamos un pequeño árbol. A la quinta prenda comprada te regalamos un árbol de nuestro vivero y a la décima tienes un 25% de descuento en la prenda. 

Desde hace muy poco junto a Proyecto Lilo hemos abierto un nuevo espacio, Casa Milo, donde quien nos visita puede vivir y palpar nuestra esencia. Aquí al entrar lo primero que se encuentran las personas es un jardín, nuestro huerto, donde esta el vivero con los árboles y el compost, en la parte de adentro esta el showroom, a modo de tienda donde se pueden ver y comprar las prendas y en la parte de arriba tenemos el taller. En este espacio hemos hecho tour guiados y le explicamos a las personas como la moda puede vincularse con la agricultura.

Entiendo que además de este showroom también se mueven por markets.

MIA nació en 2020 y luego del Covid hubo un boom de pequeños markets que se hacían por toda la península y es donde nos movíamos principalmente y nos enfocamos en un marketing puramente físico. Sin embargo, llegó un momento en el que quisimos escalar nuestro negocio y asentar nuestras bases para cumplir nuestro objetivo de hacer entender que la moda puede ser sostenible.

Ahora mismo, estamos más enfocados en esta línea más digital, siempre teniendo un lugar físico que no dependa de terceros y que nos permita darle a nuestros clientes una experiencia 360.

Hasta el momento, no somos rentables, sin embargo, estamos muy cerca de llegar a la rentabilidad. Hay que tener en cuenta que en 2020, cuando comenzamos no teníamos idea de hacia dónde íbamos, no teníamos un business plan y los primeros dos años los dedicamos a asentar las bases de nuestros objetivos y hacia dónde queríamos ir. 

Estaba mirando en tu web que también dais talleres

Sí, tenemos varios talleres, pero ahora nos vamos a enfocar en el taller de diseño, que tiene una duración de 9 horas durante un fin de semana y donde se puede vivir la experiencia completa del proceso de diseño, desde la inspiración, los materiales, la ficha técnica hasta la comunicación que hay de toda la producción. 

Con este taller brindamos todos los materiales y enseñamos las nociones básicas para confeccionar prendas, desde patronaje, corte y confección. Si la persona no tiene conocimientos previos de confección, tenemos una costurera que puede terminar la prenda. Además de toda la experiencia de diseño, con este taller podemos hacer que más personas conozcan nuestra propuesta de valor. 

Nosotros tenemos la responsabilidad de educar al consumidor sobre nuestras prendas y además de que entiendan nuestra misión de regeneración, también comprendan el valor de cada prenda que producimos. Mucho del contenido de nuestro Instagram se basa en una parte de educar y una parte de transparencia, con la que entienda por qué vale la pena invertir. Este es un formato que están haciendo muchas marcas, yo cogí inspiración de otras marcas que desde hace muchos años están concientizando sobre el costo y valor. 

¿Cuántas personas sois en el equipo?

En este momento estamos solo Emilio y yo. En un principio, contábamos con mucho trabajo freelance de patronaje y en procesos de producción, lo que hizo que en el taller contáramos entre tres o cinco personas. 

Desde el año pasado, nos centramos en los sistemas, que cuanto más eficiente se vuelve el proceso, menos personal necesitas, hasta que llegas a unos objetivos concretos en los que tengas que volver a necesitar una persona, pero el trabajo se reduce drásticamente.

Si bien ahora somos más grandes que antes, somos menos gente por un tema de sistemas internos que han generado que las cosas se hagan de manera más lógica y eficiente, lo que nos permite crecer mejor. Emilio se encarga de la parte de finanzas y yo me dedico al diseño, producción y marketing. No hemos delegado ningún departamento dentro de la empresa

¿Cuántos productos tienen en su catálogo?

Nuestro catálogo está compuesto por alrededor de 40 prendas. Nuestro modelo de negocio no se basa en colecciones, nuestras prendas son atemporales, no pasan de moda y de hecho, hace bastante tiempo que no sacamos nada nuevo. 

Si bien me eduque en el mundo de la moda y siempre tenía la prisa de sacar algo nuevo, sin embargo, ahora estoy mucho más enfocada en la durabilidad y buen diseño de las prendas que en lo nuevo. Prefiero tener pocas prendas bien hechas que tener muchas pero con un mal diseño. 

Durante el año pasado nos centramos mucho en profesionalizarnos con lo que ya tenemos. En los últimos 3 años hemos trabajado mucho para llegar a 40 modelos y nos hemos dado cuenta de que no hay que sacar por sacar.

¿Qué estrategias utilizas de marketing?

Tenemos una web, pero por falta de tiempo y conocimiento no es la más eficiente de todas. Por otro lado, me encantan las redes sociales y es lo que más uso para conectar con las personas. En navidad pudimos hacer una estrategia completa en redes sociales, con la que pudimos tener un feedback bastante interesante y pudimos captar los clientes para después impactar por email marketing. También tenemos una newsletter.

Tenemos una estrategia de carritos abandonados, que le enviamos al usuario email explicando el valor de la prenda que ha dejado en el carrito. Es decir, no presionamos para que el cliente termine su compra, sino que le brindamos información de valor para que conozca más del

¿Cuál es el siguiente paso de MIAy los objetivos a largo plazo?

A nivel personal y un poco a largo plazo, queremos irnos a vivir al campo, lo que nos permitirá montar un Proyecto Lilo realmente a lo grande con una fashion farm o granja de moda, donde podamos tener ovejas, poder esquilar la lana y hacer todo el proceso de confección. Además, un espacio donde trabajar con artesanos, gente que venga a dar talleres y volver a reconectar con el proceso tradicional de hilar. Un espacio para educar, compartir y generar comunidad. 

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