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Para muchas personas el metaverso es confuso y es que hay que reconocer que la realidad virtual parece sacada de un libro de ciencia ficción, pero cada día se dan grandes pasos para avanzar hacia una construcción digital más profunda. Pero… ¿qué efecto podría tener este avance en nuestros datos personales y privados?

Actualmente, existen múltiples propuestas de metaverso, desde la más popular de Meta a la de Microsoft, pasando por todas aquellas ligadas a lo que veníamos entendiendo como «videojuegos», como Fortnite o World of Warcraft. (Puedes ver aquí un amplio análisis de la situación actual de estos mundos virtuales). Con estas plataformas se buscan interacciones inmersivas en espacios virtuales, donde los usuarios puedan acceder a una experiencia social, una identidad digital y una propiedad de activos con un mercado de intercambio. 

Un concepto muy bonito: un mundo donde todos los usuarios vivan en armonía. Pero la realidad es que un gran poder conlleva una gran responsabilidad y si esta responsabilidad no es manejada acertadamente, podemos terminar como los pasajeros de la estación espacial de la película Wall-E,  en un entorno completamente controlado por máquinas.

La privacidad de los usuarios: la mayor preocupación de la AEPD

A través de una publicación en su blog, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) se ha pronunciado por primera vez sobre los desafíos en materia de privacidad que pueden presentar las nuevas dimensiones digitales alegando que permiten “conocer y perfilar al individuo a niveles no conocidos previamente en las redes sociales

En una red social se pueden sacar diversos datos personales de sus usuarios, pero siempre basándose en una foto subida, los comentarios que hacen o los comportamientos que tiene en la web. Los algoritmos de las plataformas encargados de organizar y mostrar contenido relacionado con sus preferencias a los usuarios, aprenden de estos hábitos todos los días.

Ahora, con el metaverso la cosa se magnifica, pues solo hay que imaginar el potencial que pueden tener estos algoritmos descritos y la cantidad de datos que puede generar un solo usuario en un mundo virtual que quiere ser una representación fiel del mundo real. La información no se basa solo en las fotos o los comentarios, sino en la forma de ubicarse, el lenguaje corporal y el acercamiento a otros avatares.

En su artículo, la AEPD indica, “desde el punto de vista de la privacidad, el uso del metaverso puede ser muy intrusivo, ya que el conjunto de datos que se tratan en este entorno aumentan de forma exponencial. Cualquier entorno virtual está por diseño plenamente datificado y permite tratar un espectro más amplio de información relativa a actividades humanas”.

Precisamente estas actividades humanas que indica el ente, son las que pueden implicar “nuevas categorías de datos con mayor granularidad y precisión”. Y es que para entrar al metaverso no hace falta conectarse a través de un móvil o de un ordenador, implica utilizar gafas de realidad virtual (VR) o cualquier dispositivo wearable, con los que se pueden recoger información biométrica más exacta: “Las gafas de VR extraen información de las variaciones del iris y los mandos que hacen de interfaz con el metaverso desvelan los cambios posturales, lo que permite analizar la respuesta emocional”, explica la AEPD.

“El análisis de la posición relativa de los avatares en un mundo virtual permite el análisis proxémico de forma automática, es decir, el estudio de la organización del espacio en la comunicación lingüística no verbal. Los tiempos y la forma de reacción permite estudiar biomecánicamente al individuo y así sucesivamente”, continúa la AEPD

Dentro del metaverso, los usuarios pueden tener experiencias sociales virtuales como las vividas en el mundo real, por lo que se puede enfrentar con riesgos para su privacidad, como la vigilancia masiva, la discriminación, la pérdida de la autonomía, el fraude o la suplantación de la identidad. Incluso, puede ser víctima de robo de sus datos personales si se vulneran los dispositivos wearables lo que podría ocasionar riesgos físicos reales.

Pero la preocupación de la Agencia no se limita a los usuarios, sino en la posibilidad que estos desarrollos tecnológicos del metaverso quieran ser usados para sustituir los mecanismos de regulación y gobernanza del mundo real por reglas ejecutadas automáticamente, tal y como ha sido el caso de algunas criptomonedas, que al no estar reguladas por ningún ente puede generar grandes pérdidas de dinero.

El comunicado de la AEPD incluso reserva un espacio para las recientes polémicas alrededor del mundo cripto: «Un aspecto importante a tener en cuenta es el desarrollo de metaversos sobre tecnologías que pretendan sustituir los mecanismos regulación y gobernanza del mundo real por reglas ejecutadas automáticamente, como ya ha ocurrido en ciertas criptomonedas sobre blockchain. Es decir, la posibilidad de desplazar al humano en el proceso de aplicación de la norma y del derecho, y sustituirlo por algoritmos que tomen las decisiones en un entorno virtual».

El RGPD no será suficiente para administrar el metaverso

En la publicación la AEPD explica que las leyes del metaverso se tendrán que contrastar no solo con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), sino con las nuevas propuestas de regulación que se están preparando en la Unión Europea como la Digital Service Act, la Data Act, la Digital Markets Act, la Data Governance Act, la propuesta de Reglamento IA, entre otras.

Por último, la agencia manifiesta que, por ahora, el procesamiento masivo de datos debe ser según lo establece el RGPD, por lo que es necesario que se tomen en cuenta: mecanismos de minimización de datos por los dispositivos wearables, mecanismos de gobernanza y normas transparentes, auditorías sobre los procesos automatizados para evitar abusos, sesgos y discriminaciones, gestión adecuada de dispositivos para proteger los datos transmitidos y almacenados, evaluaciones de impacto en protección de datos, así como “garantías específicas de privacidad desde el diseño y por defecto que se puedan aplicar, por ejemplo, para preservar la privacidad de los avatares y su huella digital en el metaverso”.

Igualmente, se exige el derecho de los usuarios de cancelación y supresión para desaparecer del metaverso cuando lo consideren necesario, sistemas de seguridad para que estos mundos siempre permanezcan disponibles y poner a los menores como el eje central al momento de definir las medidas y garantías de estos nuevos espacios digitales.

Imagen Depositphotos

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