Tiempo de lectura: 3 minutos
Shares

El próximo jueves se planea un paro y manifestación de taxistas de Madrid. Durante dos horas a mediodía, los taxistas madrileños pedirán al ayuntamiento un “giro de 180 grados” en su política favorecedora de la privatización del servicio, que según dicen, beneficia a las empresas de alquiler de vehículos con conductor (VTC) como las multinacionales Uber y Cabify.

La manifestación de taxistas de Madrid muestra su enfado contra los VTC

Las discrepancias que han tenido con el Ayuntamiento de Madrid sobre el papel que juegan las plataformas Uber y Cabify han terminado por movilizar al paro y manifestación de taxistas de Madrid. Las cuatro asociaciones madrileñas que los representan los han convocado bajo el lema “Que Madrid apueste por el servicio público de taxi”.

La opinión de los taxistas es que la actuación del Ayuntamiento es irresponsable, ya que ataca a 15.700 taxistas, la gran mayoría trabajadores autónomos, y que toma partido por las multinacionales extranjeras que tienen sus sedes fuera de España y no tributan al país.

La guerra entre las compañías colaborativas y la legislación

Las confrontaciones entre las empresas de economía colaborativa y las autoridades vuelven a escribir otro capítulo. Los cambios que ofrecen estos nuevos servicios indican una imperiosa necesidad de cambiar tanto el marco legal como la visión tradicionalista de quienes prestan sus servicios.

Hace unos meses, BlaBlaCar demandó a España respondiendo a la sanción que se le impuso en Madrid por vulnerar el derecho europeo a la libre prestación de servicios. BlaBlaCar insiste en que sus servicios son totalmente legales ya que la Comunidad de Madrid impuso multas por ofertar servicios de transporte sin contar con la licencia correspondiente, a lo que la compañía respondió que no necesitaban ni podrían obtener dichas licencias, porque es un servicio compartido.

Y esta no fue la única disputa legal de BlaBlaCar, ya que anteriormente fue llevada a los juzgados por la asociación de empresarios de autobuses Confebus, que la acusó de competencia desleal.

Otro ejemplo de este conflicto entre la economía tradicional y la colaborativa es la batalla entre Airbnb y el Ayuntamiento de Barcelona por anunciar pisos turísticos ilegales, o anunciarse en la plataforma, sin publicar su número de Registro Oficial.

Ambas empresas destacan que son parte de una solución y no un problema, ya que las empresas colaborativas buscan apoyar los intereses de las ciudades y de aquellas personas que quieren un ingreso extra y no competir contra el mercado tradicional.

Todo cambio es bueno… si se aplica correctamente

En el caso de los taxistas contra conductores con autorizaciones VTC ha llegado lamentablemente hasta las agresiones físicas. Unauto, agrupación que abarca unas 120 empresas y más de 1.300 conductores de transporte privado, presentó una demanda ante la Jefatura Superior de Policía de Madrid debido al acoso y violencia que han sufrido entre junio de 2014 y diciembre de 2016.

Esta denuncia detalla varios tipos de agresión entre las que se encuentran agresiones físicas, daños en los coches, lanzamiento de ácido y líquidos decapantes o incluso disparos con pistolas de balines y perdigones, aunque Élite Taxi, la agrupación señalada por Unauto, niega todas las acusaciones.

El eje central en esta disputa es la creencia por parte de los taxistas de que estas plataformas gozan de una menor regulación que ellos y se genera una competencia desleal, que en algún momento les afectará gravemente.

Lo ideal sería recurrir al diálogo y lograr un espacio y marco legal para las nuevas tecnologías, adecuar las normas establecidas para poder recibir estos nuevos servicios y que estos espacios grises en materia legislativa no sean un detonante para quienes continúan con servicios tradicionales en los diferentes sectores en que la economía colaborativa tiene cabida.

Imagen: Shutterstock.com

Shares