Las redes sociales han supuesto toda una revolución. De hecho, han sido precisamente ellas las que han conseguido que actualmente vivamos de manera literal en un mundo globalizado. La tan popular aldea global que lleva resonando en las mentes de millones de personas gracias a los grandes medios se ha hecho real.

Y sí, ha sido internet la culpable, de eso no hay duda, pero han sido las redes sociales las que gracias a las herramientas de la web lo han logrado. Sin embargo, lo cierto es que, a pesar de la globalización, y de manera sorprendente para los miles de expertos que preconizaban lo contrario, las redes sociales han creado usuarios súper especialistas, lo que quiere decir que la homogenización esperada no se ha hecho realidad.

¿Qué es la especialización?

La especialización es simple y llanamente tener conocimientos bastantes profundos de un tema en concreto, lo que suele implicar conocer mucho más por encima lo demás. Es decir, en este caso, puede decirse que el especialista es todo lo contrario a los humanistas del renacimiento, que tocaban prácticamente todos los palos de la ciencia y el arte.

En la actualidad, y gracias a la cantidad de información que hay en la web, las personas pueden buscar e informarse de aquello que más les gusta. Y las redes sociales lo potencian. Los usuarios de estas redes buscan seguir a gente con los mismos gustos o que suele hablar de temas que le interesan. Y cada vez, con el paso del tiempo y los algoritmos de estas redes sociales, que llenan los timeline de artículos, opiniones y vídeos de las mismas cosas, se llega a un punto en el que se puede conocer a una persona con solo ver su perfil social.

Por ello, ahora hay más páginas especializadas en temas concretos. La especialización está de moda y prácticamente todo tiene un mercado. Hay webs sobre jarrones chinos, webs sobre fútbol latinoamericano y hasta páginas donde ver los rankings de los bonos de las casas de apuestas. Es decir, hay de todo y para todos los gustos.

¿Tiene algún peligro la súper especialización?

No, como tal la especialización no tiene ningún peligro. Siempre y cuando no se creen guetos específicos sobre cada gusto posible. Es decir, la especialización es peligrosa cuando se dejan de lado otras facetas de la sociedad por dedicarse única y exclusivamente a cualquiera de ellas. Y hablamos sobre todo de la información.

Saber mucho sobre un tema y nada sobre otros lleva a una ignorancia que sí puede llegar a ser un tanto perjudicial, ya que se deja en manos de otras personas, e incluso de grandes empresas, el poder de elegir qué hay que pensar sobre cualquier tema, qué es lo correcto y cómo actuar ante ello. Sí, esto puede resultar muy cómodo para los usuarios, pero se pueden llegar a extremos verdaderamente grotescos.

No en vano, en una sociedad como la nuestra, en donde la información es poder, delegar ese conocimiento es verdaderamente nocivo y, por tanto, la especialización de la que hablamos puede ser un problema.

¿Cuál es el futuro de las redes sociales?

Hacer predicciones puede resultar muy atrevido. Las cosas cambian una barbaridad en estos tiempos tan versátiles y eso, obviamente, impide saber qué va a pasar de aquí a cinco años.

Pero se pueden ver tendencias. Y como hemos comentado durante el artículo, cada vez las personas se van centrando mucho más en sus temas, en sus conversaciones y en sus gustos. Puede llegar un momento en que, a pesar de estar todos conectados, solo tengamos contacto con personas afines, renegando del resto, más por desconocimiento que por otra cosa.

¿Queremos un futuro así? ¿Realmente el mundo virtual, al que creíamos abierto y para todos puede convertirse en un sitio de guetos? Es difícil saber esto último, aunque la primera pregunta parece clara: No. Nadie quiere un mundo así y quizá por comodidad o quizá por ser la novedad, nos hemos súper especializado en pocos años. Cada vez hay menos personas con capacidad y tiempo para informarse y tener una visión más general de las cosas. Es la contradicción del que creíamos que iba a ser el mundo homogéneo por excelencia, con las culturas dominantes haciéndose más grandes cada vez. Y parece ser que no, que será lo contrario.

Imagen: Depositphotos/ geralt/Pixabay

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