Sinceramente, me desconcierta la evolución que ha tomado LinkedIn en los últimos años. Es una de las primeras redes sociales de la historia (de hecho, una de las pocas que sobrevive de aquel Big Bang inicial de 2003) y ha resistido mucho mejor el paso del tiempo que algunas de sus archienemigas dentro del campo de las relaciones profesionales (¿te acuerdas de Xing?).
Entiendo que en ese espíritu de resistencia va implicada un cierto grado de evolución, pero es que ahora mismo LinkedIn es una red social multiformato (incluidos los vídeos cortos), con propuestas loquísimas como su sección de juegos y que se está volviendo, poco a poco, en un meme andante a través de esos post pseudoinspiracionales en los que alguien convierte cualquier anécdota trivial en una lección a aplicar en tu carrera profesional, desde un viaje al extranjero a freír un huevo.
En cualquier caso, LinkedIn está en plena forma, y con más de 1.000 millones de usuarios mensuales, es lógico preguntarse cuál es la mejor forma de aprovechar nuestras publicaciones en ella. Ahora, gracias a un estudio masivo, tenemos la respuesta.
Buffer y el científico de datos Julian Winternheimer analizaron más de dos millones de publicaciones en 94.000 cuentas de LinkedIn. Los resultados son claros y rompen algunos mitos: publicar con mayor frecuencia siempre trae beneficios, sin importar el tamaño de la audiencia.
“En otras palabras, LinkedIn no limita tu alcance ni te penaliza por publicar con frecuencia. Al contrario, aumenta tu visibilidad, mostrando más contenido a más personas. El mito de “publicar demasiado” probablemente proviene de otras plataformas, donde los algoritmos pueden reducir la frecuencia. En LinkedIn, ocurre lo contrario: más publicaciones significan más oportunidades de distribución”, explican.
El estudio muestra un patrón constante: el aumento en la frecuencia de publicación se traduce en un mejor rendimiento por post, medido en impresiones, interacciones y tasa de engagement.
En pocas palabras, LinkedIn no penaliza la frecuencia, como ocurre en otras redes sociales. Al contrario: premia la constancia y multiplica las oportunidades de distribución.
Una de las hipótesis habituales es que publicar más beneficia sobre todo a las cuentas grandes, pero el análisis demuestra lo contrario: el efecto es proporcional en cuentas con cientos de seguidores y en aquellas con decenas de miles. Los números absolutos varían, pero la mejora relativa se mantiene. El algoritmo de LinkedIn recompensa la actividad y la regularidad, no solo la popularidad.
Aunque publicar con mayor frecuencia genera beneficios, el estudio subraya un matiz fundamental: la calidad sigue siendo el eje central. Tal y como explica uno de los autores, Julian Winternheimer: “Postea tanto como puedas — siempre que la calidad se mantenga. El contenido de baja calidad publicado con frecuencia no dará buenos resultados”.
Parece un consejo bastante sensato: publicar demasiado contenido de baja relevancia puede diluir la marca personal o empresarial. De hecho, en el estudio se dan algunas recomendaciones al respecto:
Y no, si te lo estás preguntando, el estudio no define qué significa exactamente un post de calidad, pero deja claro que el rendimiento depende de que cada publicación aporte valor, ya sea un dato útil, un análisis o una idea inspiradora, y no solo de llenar el feed.
(Por cierto: si en vista de esto te preguntas cuál es la mejor hora y día de la semana para publicar en LinkedIn, mi compi María Bastero te lo explica en detalle en este artículo.)
Una curiosidad interesante que se cita en el informe es que los comentarios ahora también generan impresiones. Esto convierte a los comentarios en una herramienta estratégica: con aportaciones relevantes y contextuales en publicaciones de terceros, los usuarios pueden aumentar su visibilidad incluso en semanas de menor actividad.
Peeero la frecuencia no es el único factor del éxito a la hora de publicar en LinkedIn. El formato elegido también marca la diferencia:
La conclusión es clara: para crecer en LinkedIn, los carruseles son el formato rey, aunque lo esencial sigue siendo ofrecer valor. Tal y como explican los autores: “Empieza con los formatos que te ayudan a mantener la coherencia (texto e imágenes) y luego incorpora vídeos y carruseles para acelerar el crecimiento. Los carruseles dominan el rendimiento, pero la calidad importa más que el formato: el mejor formato es aquel que puedes mantener con contenido valioso”.
Imagen: Flux Schnell
No se han encontrado artículos relacionados.
Your email address will not be published. Required fields are marked *
Δ