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Hemav, una de las compañías dron líderes en servicios agrícolas e inspección industrial a nivel estatal con sedes en Barcelona y Madrid y delegaciones en más de 15 provincias, ha cerrado su primera ronda de financiación por una cantidad de 3 millones de euros.

Hemav fue creada en 2012 a raíz del proyecto final de carrera de Xavier Silva y Carlos Ferraz en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). La compañía cuenta actualmente con medio centenar de personas teniendo su sede en la incubadora de la Agencia Espacial Europea.

Esta ubicación es muy importante para Hemav porque nos permite establecer sinergias con otras empresas que hay en la incubadora y que trabajan en el mismo sector y también nos facilita el acceso al crédito”, explica Alba. Hoy es una de las empresas más potentes del mercado nacional contando con clientes como Gas Natural, IBM o Telefónica. 

Entre los inversores en Hemav se encuentra Grifols 

El capital proviene de diversas compañías, como la firma de inversiones holandesa Scranton Enterprises BV (dedicada a la inyección de capital en diversos ámbitos como el sector inmobiliario o la salud). Con sede en Amsterdam, Scranton Enterprises pertenece a directivos y miembros de la familia propietaria de la farmacéutica Grifols y a inversores estadounidenses.

Entre sus participadas está la aplicación de venta de segunda mano Wallapop; Qardio, especializada en tecnología para la salud, y la firma de software Realtrack Systems.  La compañía, dirigida por Alex Gomar, destinará los recursos a la internacionalización. 

Opera en tres sectores: audiovisual, agroambiental e industrial

El modelo de negocio de Hemav se centra en tres sectores : el del audiovisual, la agroambiental y el industrial. El sector del audiovisual representa el 20% de la actividad económica de Hemav. “Tiene muchas ventajas, fundamentalmente que es mucho más económico que un helicóptero para hacer captación de imágenes, por ejemplo“, explica Alba, que apunta que el alquiler de un helicóptero puede costar 1.000 euros la hora y el de un dron no llegaría a los 200 euros.

Otro de los sectores en los que la startup centra su negocio es el sector agroambiental siendo los principales clientes cooperativas y grandes empresas “El objetivo en este caso es la agricultura de precisión. Los drones pueden sobrevolar los campos con sensores específicos que nos darán información sobre la humedad, el calor o la temperatura. Posteriormente, estos datos se analizan y podemos hacer una recomendación personalizada de cómo cultivar una determinada tierra “, explica Alba.

El tercer campo de acción de Hemav es el industrial, que permite inspeccionar instalaciones industriales o líneas de alta tensión para saber si el mantenimiento es correcto. Un dron puede, por ejemplo, inspeccionar torres de alta tensión sin hacer subir a una persona, por lo que ganamos tiempo y también reducimos el riesgo de accidentes laborales “, dice Alba, que señala que en este caso los principales clientes son empresas energéticas.

Gracias a esta ronda de financiación, la empresa podrá seguir con su desarrollo a nivel nacional apostando por una expansión internacional. 

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