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Facebook despierta pasiones. Y entre los gurús de la cosa digital, muchos, pero que muchos odios. La muerte de Facebook ha sido pronosticada cientos de veces. Primero no iba a pasar de los 500 millones de usuarios, luego se dijo que a partir de los 1.000 millones empezaría a decaer, que la gente se cansaría, luego el techo se fijó en los 1.500 millones de usuarios, y la red social de Mark Zuckerberg, erre que erre, se empeña en romper todos los techos.

Ya acaricia los 2.000 millones. “Esta maldita se resiste a morir”, se oye en las catacumbas del marketing online, en medio del rechinar de dientes.  Ahora ya no hay nadie que públicamente se atreva a ponerle techo, aunque en privado le pongan dos velas negras. Para muchos (cada vez menos), Facebook es demasiado mainstream para ser bueno.

muerte de Facebook 2017

Cara que se le iba a quedar a Facebook en 2017, según algunos expertos

Una de mis noticias favoritas sobre la muerte de Facebook es este sesudo (y el tiempo ha demostrado que absolutamente equivocado) estudio realizado por unos lumbreras nada menos que de la Universidad de Princeton (la crème de la crème de las universidades americanas), que basándose en cosas como la curva de crecimiento de las enfermedades infecciosas (porque Facebook es como un catarro, algo que se pasa) y el número de veces que el término “Facebook” se buscaba en Google, pronosticaban en 2014 que para 2017 Facebook habría perdido el 80% de sus usuarios.

Pues en 2017 estamos, y ni han inventado el monopatín volador de Marty McFly ni Facebook se ha estrellado, más bien ha barrido del mapa a sus competidores (o los ha comprado), mientras que la “niñas bonita” Twitter languidece esperando que alguien la rescate del abismo.

¿Por qué no se ha producido la muerte de Facebook?

En mi opinión, por el mismo motivo por el que no se ha producido la muerte de Google. Más abajo lo analizo más extensamente, pero la respuesta sencilla es que a ambos les pasa como a los de la peli Los Inmortales (ya, viejuna, pero uno tiene una edad): sólo puede quedar uno. En este sentido, Facebook ha seguido la estela de Google, que pasó de ser “un buscador” a ser “el buscador”. Pues nuestra amiga ha pasado de ser “una red social” a ser “la red social”.

Todo lo demás son complementos.

Vale, dejemos a los haters de Facebook cociéndose en su propia salsa y olvidemos lo obvio. El camino que ha seguido el equipo de Zuckerberg para evitar la muerte de Facebook es un patrón que se repite, aparte de en Google, en Amazon, en las grandes marcas de móviles y en el mundo tecnológico en general. Es la marca de la casa de Silicon Valley: ¡Innova y crece! Mientras otras redes sociales han sido muy lentas a la hora de adaptarse, de probar cosas nuevas y no han mostrado una visión clara de futuro, Facebook sí ha hecho los deberes. Simplemente, no se ha puesto límites a sí misma. 

En el Facebook de 2017 se pueden hacer muchas más cosas que en el de 2014. Se puede transmitir vídeo en directo,  decir que algo no te gusta (bueno, más o menos), publicar fotos o vídeos efímeros al estilo Snapchat (primero lo copió Instagram y ahora llega Facebook Stories), editar fotos, añadir efectos… y muchas otras cosas que Facebook prueba de forma restringida antes de lanzar de forma masiva. Ninguna otra red social ha cambiado tanto.

Las 6 claves del poder de Facebook

Como casi todas las redes sociales, Facebook tuvo una etapa inicial de crecimiento rápido, casi exponencial. Lo normal es que esa curva alcanzara un tope y empezara a decrecer, al menos eso dicen las reglas de la estadística. Pero eso pasa si no haces nada y no tienes una estrategia para seguir creciendo (algo muy común en muchas “startups-pelotazo”).

No ha habido muerte de Facebook, ergo sí existe una estrategia. Se llama visión. Y si algo tiene el equipo de Zuckerberg es precisamente eso, capacidad de ver más allá que el resto. En ese sentido, el joven CEO de Facebook no es distinto de los grandes visionarios de la tecnología, del glorificado (y añoradísimo) Steve Jobs a Elon Musk, Jeff Bezos, el binomio Sergei Brin/Larry Page o Bill Gates.  Pero como las listas molan, hagamos una lista de claves:

1. Be water, my friend

Si Facebook ha llegado hasta donde está, ha sido por su capacidad de adaptarse. Ha sabido leer como nadie las necesidades de sus usuarios, analizar qué les aportaban otras redes sociales y dárselo. Aunque no ha perdido su esencia, no se ha encorsetado. Ninguna red social ha cambiado tanto ni ha probado tantas cosas nuevas como Facebook

2. Busca, compara, y si encuentras algo mejor, cómpralo

Esta es una de las frases más famosas de la publicidad española de todos los tiempos. Yo recuerdo esos anuncios, cuando sólo había dos canales de TV y existía la carta de ajuste. Para los menores de 40, ahí va el anuncio que lanzó a Manuel Luque al estrellato de la publicidad:

Y eso es lo que ha contribuido a evitar la muerte de Facebook, pero en otro sentido. Facebook siempre busca y compara lo que están haciendo otros, y cuando encuentra algo mejor que él, lo compra e incorpora sus ideas.

¿Que Whatsapp me hace sombra y compite con mi Messenger? Lo compro. ¿Que Instagram se convierte en la red social de moda? La compro. Esas son las compras sonadas, pero Facebook (como todos los grande de la tecnología) se pasa la vida comprando pequeñas empresas tecnológicas para incorporar tecnología y know how. Eso es lo que hace grande a una empresa: reconocer que hay gente que lo hace mejor que tú y traerlos a tu terreno

3. ¿Queréis privacidad? Pues os la damos. O eso parece

Una de las primeras evoluciones que ayudó a evitar la muerte de Facebook fue ampliar las opciones de control de privacidad. Esa fue una de las críticas más repetidas contra sus primeras versiones, cuando aún no estaba claro cuál iba a ser su modelo de negocio y sus usuarios podían sentir que su intimidad no estaba a salvo.

Facebook fue receptivo y dio mucho más control al usuario sobre quién puede ver lo que comparte, además de tranquilizar al usuario que temía ver su cara y un “me gusta” en una valla publicitaria en la calle (algo que, en teoría, podría hacer). El modelo de negocio de la red social ha evolucionado, de forma muy exitosa, hacia una plataforma publicitaria capaz de competir con Google. 

4. O te haces móvil o te mueres

Y dijo Dios: “Hagamos que la gente se pase el día conectada al móvil”. Y Steve Jobs los conectó. Y Mark Zuckerberg vio que eso podía provocar la muerte de Facebook por naufragio, así que cogió a una pareja de cada especie, construyó un arca, metió a su red social dentro y se lanzó a navegar el océano de la movilidad. Más o menos, eso es lo que pasó. Hoy Facebook es una herramienta fundamentalmente móvil.

5. Lo que no puedas comprar, cópialo

En el mundo de las redes sociales, cualquier innovación de una de ellas suele ser replicada por las otras. Facebook no es una excepción. Por ejemplo, Facebook Stories (que antes ensayó en Instagram), es un remake de Snapchat. Algo similar ha sucedido con el vídeo en directo o las fotos en 360º.

6. Cuando tienes a todo el mundo dentro, es hora de ganar dinero

Como dice un destacado político de cuyo nombre no me acuerdo, “la gente hace cosas”.

La gente tiene negocios, luego existen las páginas de Facebook. Esos negocios hay que anunciarlos. Además, la gente busca trabajo, compra y vende cosas que no usa, crea y busca difusión para sus creaciones, quiere informarse de lo que pasa, trabaja en equipo y necesita comunicarse…

Para todo eso, Facebook ha desarrollado respuestas y herramientas. La última, Workplace, con la que Facebook se mete de lleno en el terreno de LinkedIn. Todo ello con la idea de cubrir la pata de la que aún cojea: ser capaces de generar más negocio dentro de Facebook y sacar partido de ello. La  idea, es sencilla: cubramos las necesidades de la gente para comunicarse entre sí. A todos los niveles. Está por ver si LinkedIn aguanta el envite. 

El futuro: Facebook quiere ser como Google

Big F is watching you. O sea, que Facebook quiere ser Google (lo siento, pero me resisto a llamarle Alphabet), pero sin tocarle las narices a Google.

Me explico.

En muchos aspectos, hoy hablar de Internet es hablar de Google. Pues Facebook quiere (y está consiguiendo) ser lo mismo en aquellos aspectos que Google no cubre o ha renunciado a cubrir. De hecho, a mí me huele a pacto de no agresión (o reparto del pastel) entre los dos gigantes: yo me encargo de la conversación y la comunicación, y  tú de la búsqueda y la información. Por el momento, a ambos les funciona.

Haz la prueba: De todas las horas diarias que pasas conectado, ¿cuántas de ellas lo haces fuera de Google o Facebook, o de alguna de sus filiales?. Compartes fotos en Instagram (Facebook), te comunicas con tus amigos por Whatsapp (Facebook), buscas en Google, navegas en Google Maps, ves vídeos en Youtube (Google)…¿lo ves?

Para acabar: Facebook es la demostración viva de que la capacidad de supervivencia en un entorno tan competitivo viene de la capacidad de adaptarse a las demandas del usuario, incluso de ir por delante de ellas aprovechando los nuevos desarrollos tecnológicos. La inmensa cantidad de conocimiento que acumula sobre lo que gusta o no la gente es la esencia de su versatilidad. En ese sentido, ojalá muchas empresas aprendan la lección. 

¿Quieres conocer un poco más sobre la actualidad de Facebook? ¿Qué tal si le echas un vistazo a este post?

Facebook Stories y otros 12 cambios en Facebook que quizá todavía no conozcas

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