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Showrooming es uno de esos neologismos anglófilos tan propios del marketing que, básicamente, hace referencia a la costumbre, cada vez más habitual, de que los consumidores utilicen las tiendas físicas para conocer de forma tangible un producto del que, buscarán (o habrán buscado) información en Internet.

Tanto si se hace de forma directa (un internauta interesado en unos zapatos de la tienda online de Massimo Dutti se acerca a una tienda física a ver si realmente le quedan bien) o indirecta (el cliente que ha probado unos zapatos en una tienda física busca en Internet una mejor oferta o descuento para ese mismo modelo), el showrooming se ha convertido en una verdadera obsesión para muchos comerciantes, que ven como el poder directo de sus vendedores y tiendas disminuye ante la posibilidad que los clientes tienen de realizar una compra más razonada. El “Busque, compare y si encuentra algo mejor…” de los años ochenta en versión eCommerce.

Showrooming y smartphone: la pareja perfecta

Según pudimos leer ayer, casi la mitad (47%) de los usuarios de smartphones los utilizan para obtener información en Internet acerca de los productos que les interesan mientras están en una tienda física, de acuerdo con las conclusiones de un interesante estudio titulado “eCustomer Service Index” llevado a cabo por eDigital Research entre consumidores del Reino Unido.

En cuanto al objetivo de esas búsquedas, el 39% de los encuestados utiliza el smartphone para comprobar el precio del artículo en tiendas online de la competencia, mientras que el 29% reserva o compra directamente el producto en el caso de que no esté disponible en la tienda física.

Lo que parece claro es que el showrooming es una tendencia creciente, incluso en mercados tan clásicos como el de los automóviles. Ante esta avalancha de showroomers, los responsables del estudio aconsejan a los responsables de las tiendas físicas que traten de utilizar el showrooming en su propio beneficio.

Según Derek Eccleston, Commercial Director de eDigitalResearch, “esta es una tendencia que ha llegado para quedarse (…) y no sólo para comprar en la competencia. Por lo tanto, los comercios necesitan asegurarse de que la experiencia dentro de la tienda esté optimizada para móviles, con acciones tan sencillas como ofrecer WiFi gratis, tratando de que la experiencia global como cliente sea lo mejor posible”

Puede parecer un triste consuelo para las pequeñas tiendas independientes que no tengan posibilidad de competir en precios, pero el showrooming puede convertirse en un aliciente para tratar de mejorar los factores del proceso de compra en los que el comercio físico puede destacar sobre el online, tales como la atención al cliente, la proximidad o el asesoramiento. A fin de cuentas, un 18% de los encuestados afirman haber decidido comprar en línea no a causa de una gran diferencia de precios, sino por un motivo tan físicamente mundano como la existencia de grandes colas en la tienda.

En todo caso, teniendo en cuenta que el 46% de los compradores a través de móviles optan por recoger sus compras en un punto de venta físico, parece complicado que el showrooming suponga el final de las tiendas tradicionales. Más bien al contrario, siempre habrá clientes que tras buscar y comparar, decidan que es mejor comprar en su tienda de toda la vida.

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