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El Govern de Cataluña quiere regular los horarios de distribución de las mercancías ordenadas desde los servicios de eCommerce a sus consumidores finales. El Consell de Govern catalán presentará esta propuesta el martes, la cual forma parte de un conjunto de medidas que están destinadas a «proteger el comercio de proximidad», así como también buscan mantener la «cohesión social».

Con estas medidas, los responsables autonómicos buscan impulsar un cambio regulatorio ambicioso que sea capaz de dibujar las reglas del juego comercial del futuro. El objetivo detrás de todo este proceso es incluir dentro del actual marco legal catalán una reglamentación específica que tenga la posibilidad de regular horarios de distribución de mercancías, adaptándolos así a los horarios comerciales de la zona y que, al menos en los primeros borradores, se trataría de emprender la prohibición de entrega de productos más allá de las 21.30 horas. Los aspectos concretos del marco normativo deberán ser discutidos con las asociaciones de consumidores y patronales del sector comercial catalán.

Las grandes firmas de la logística y del comercio electrónico ha tenido entre sus reclamaciones más importantes en la historia reciente que las normativas municipales permitan la distribución de mercancía a los hogares y la circulación de vehículos por la noche, hasta al menos las 12 de la medianoche o la una de la madrugada.

En el primer diseño de las medidas a tomar presentado por Roger Torrent, conseller de la cartera de Empresa i Treball, destaca la necesidad de diferenciar entre almacenes logísticos y almacenes de operaciones, de manera que se logre delimitar aquellos que tienen como objetivo la entrega al consumidor final y definir así las condiciones concretas y horarios de trabajo. Además, el Govern también tiene la intención de establecer condiciones para la distribución de los productos en base al tamaño del municipio, de manera que sirva como una alternativa para minimizar el impacto tanto en el medio ambiente como en el tránsito vehicular.

Por otro lado, los ayuntamientos se encargarán de definir cuáles serán los horarios permitidos de distribución de mercancía en su normativa municipal. En el proyecto del Govern, una de las propuestas tiene que ver con que  los puntos de recogida de mercancías en los núcleos urbanos vayan aumentando considerablemente, al igual que se asegure que la distribución se haga obligatoriamente con vehículos no contaminantes. Al final, los propios ayuntamientos deberían ser los encargados de determinar la ubicación de los diferentes almacenes de distribución urbanos.

No más supermercados fantasma en Barcelona

Mientras tanto, en Barcelona, el gobierno municipal dirigido por Ada Colau ha anunciado medidas importantes sobre algunos de los aspectos derivados del negocio de las plataformas online de reparto a domicilio, al aprobar una propuesta para regular estas actividades en tres áreas.

Estas medidas prohibirán en toda la ciudad los llamados «supermercados fantasma» o dark stores, que consisten en establecimientos que no atienden al público y son simplemente unos almacenes de género donde se preparan y reparten pedidos a toda prisa, gestionados por plataformas de reparto de última milla.

Los servicios de entrega a domicilio tuvieron un increíble impulso durante la pandemia del pasado año, especialmente al tratarse de comida. Esto, a su vez, abrió camino a nuevos modelos de negocios que han surgido para apoyar este auge, como las cocinas fantasma por ejemplo, y que explota el tirón de la comida a domicilio, siguiendo el espíritu de las dark stores por el que apuestan empresas en otros ámbitos, como Glovo. De hecho, la misma Glovo ya ha probado este modelo en el campo de la comida, con sus Cook Rooms. El mismo modelo que ha servido de base para el crecimiento de startups como Cuyna en Madrid y Valencia.

El planteamiento del gobierno de la ciudad es limitar también la actuación de estas cocinas fantasma, haciendo que solo puedan operar en zonas industriales.

De igual forma, habrá una serie de mayores exigencias tanto a los restaurantes como a aquellos locales de comida preparada desde donde se reparten raciones a domicilio: dichos establecimientos deberán contar con una autorización expresa, además de espacio para las bicicletas o patinetes, y para que los repartidores puedan descansar.

Hace justo un año, se empezó a alertar sobre estas prácticas cuando los vecinos de varios barrios se manifestaron contra dos proyectos de macrococinas, también conocidas como dark kitchens. A raíz de ello, el gobierno local congeló los proyectos, emitió una moratoria de concesión de nuevas licencias y anunció que se ponía a trabajar para regular estas actividades. Lo cierto es que ninguna de las dos macrococinas sancionadas tendrá licencia bajo esta nueva normativa.

 

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