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Consciente de que las empresas todavía no aprovechan el pleno potencial del eCommerce, la Comisión Europea acaba de presentar dos propuestas que buscan solventar los principales problemas a los que se enfrenta el comercio electrónico en Europa.

Las empresas en Europa podrían no estar aprovechando el pleno potencial del eCommerce, y ese es un tema que la Comisión Europea siempre tiene en mente.

Las barreras internas del comercio electrónico en Europa

Conscientes de eso, los integrantes de dicho organismo acaban de presentar una propuesta nueva, integrada por una serie de “subpropuestas” que busca solventar las problemáticas que enfrenta el comercio electrónico en Europa (algunas de ellas, al menos).

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La clave de estas propuesta es fomentar el comercio electrónico en Europa pero en materia transfronteriza, es decir, impulsar las compras en línea de un usuario a una marca de otro país diferente al de origen, dentro de la misma UE. Según datos de la misma Comisión Europea, sólo un 12% de los comercios en territorio de la UE venden online a consumidores en otros países.

En sí, el plan de trabajo para fomentar el comercio electrónico en Europa se alimenta de un par de vertientes: de las acciones que trabajaban sobre el suministro de contenidos online y, la otra, sobre la venta de mercancías online.

Ambas materias abordan obstáculos comunes para el comercio electrónico transfronterizo en la UE: una es la fragmentación jurídica en materia de “Derecho contractual de los consumidores”, que implica costes elevados para las empresas, y la otra es el bajo nivel de confianza de los consumidores a la hora de comprar en línea en otro país.

Mayor competitividad para el comercio electrónico en Europa

En este contexto, las propuestas darán más derechos a los consumidores online en la UE y permitirán disfrutar de productos y servicios de otros países de la unión en plena confianza. Así, el lograr derribar los muros originados por las diferencias en el Derecho de comercio entre los países miembros, supondría un beneficio para toda la economía de la UE.

Con estas acciones, se estima que sean más de 122.000 empresas las que empiecen a vender sus productos a consumidores de otros Estados Miembros. Esto implicaría, por lógica, la apertura de nuevos mercados (especialmente para pymes), fomentando la competitividad y el crecimiento económico del comercio electrónico en Europa.

¿Crees que las nuevas propuestas de la Comisión Europea den resultados fructíferos? Esperamos tus comentarios.

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