Techstars es una de las aceleradoras de startups más grandes del mundo. Con presencia en 150 países y habiendo ayudado a más de 300.000 emprendedores a lanzar sus negocios, recientemente ha sumado a un consultor español a su equipo de mentores: Isra García.
Isra (Alcoy, 1982) ha participado como mentor principal en el Alchemist Blockchain Techstars Accelerator, el primer programa para startups de blockchain que se ha celebrado en Nueva York, fruto de la unión de Techstars con Alchemist, un potente grupo asesor de blockchain a nivel global.
Lo cierto es que es un todoterreno, tanto en lo profesional (conferenciante, escritor, consultor, Fundador de IG, Stand OUT Program, Inconformistas…) como en lo personal, capaz de enfrentarse a pruebas tan exigentes como un ultraman. Para conocer un poco más sobre su trayectoria y su experiencia en Techstars, hemos hablado con él.
Un premio por las más de 15.000 horas de trabajo invisible que he realizado. Una recompensa a hacer todo aquello que no comprendía, no podía o no sabía hacer. La prueba de que hacer lo que odiosas como si lo amases funciona. Supone la oportunidad de seguir abriendo puertas y aprender con ello a cómo equipar mejor a las personas, profesionales y organizaciones que tengo la facultad de alcanzar.
Yossi Hanson, el director del programa, nos conocimos en Ciudad del Cabo (donde justamente me encuentro ahora mismo), en el coworking Rise Barclays Capetown. Nos presentaron, en ese momento estaba trabajando en dos proyectos Blockchain como director de Marketing. Unos meses después, me llamó vía Hangouts y me ofreció participar en el programa que tendría lugar en Nueva York.
Enriquecedora. De los 84 mentores que formaban parte del programa, entre ellos Brock Pierce, yo era el que probablemente menos idea “técnica/tecnológica” tenía de todos. Lo que parecía una desventaja se convirtió en una ventaja, por todo lo que he aprendido de tantos expertos técnicos y todo lo que mi punto de vista de “inexperto técnico” ha aportado a los 10 fundadores – y equipos – de las 10 startups que participaban en el programa.
Muy gratificante al conseguir ayudar a las 10 startups a que aprendieran a crear, comunicar, desarrollar y hacer marketing con empatía e impacto positivo. Algo que al poseer un espíritu tan “techy” y “programador” no habían logrado visualizar y aplicar.
Qué en España podemos tener algo así, o mejor (trabajando en ello). Que un programa de este tipo tiene mucho margen de mejora. Que las startups y sus fundadores necesitan más humanidad, más empatía, más Human Media.
https://marketing4ecommerce.net/003-carlos-blanco-en-5-anos-las-startups-tecnologicas-pueden-ser-el-tercer-motor-de-la-economia-espanola/
No sé si las más innovadoras pero esto es algo que me ha llamado la atención y me llevo conmigo:
1. El método es crítico: el modelo “Lean Startup” de Eric Ries es un tesoro. Sirve para desarrollar y liderar negocios, productos y servicios que se encuentran en sus etapas primerizas. La metodología se enfoca en acortar los ciclos de desarrollo de producto para rápidamente descubrir si el modelo de negocio propuesto (MVP) es viable. ¿Cómo se consigue esto? Adoptando una combinación de hipótesis motivadas por experimentos, lanzamientos iterativos de productos y aprendizajes validados.
2. Correlación entre riesgo y valor. El riesgo y el valor son inversamente proporcionales: cuando climas el riesgo, incrementas el valor. Pero importa mucho la forma en la que te enfrentas al riesgo, porque no todos los riesgos co-creados son de la misma forma. Los riesgos deben ser descubiertos y aplacados en orden de importancia y asequibilidad. Empezando por los asesinos de negocios; siguiendo por el riesgo de establecerse o acomodarse demasiado pronto en un mercado y segmento; el de optar por una dirección estratégica y permanecer inamovible; y finalmente, los riesgos operacionales que puedan eliminarse de forma rápida o económica.
Deberíamos enfocarnos inicialmente en validar y entender el producto primero. Luego el problema que soluciona y a quién lo soluciona. Dirigirse hacia esa dirección crea un valor desproporcional de manera muy rápida.
3. Gestión del desconcierto: a pesar de los estereotipos, el juego lo gana la persona (o emprendedor, empresario, freelance) que crea movimiento ante el desconcierto, la incertidumbre o el miedo. Ante el nivel de riesgo de una nueva aventura (startup, lanzamiento producto, innovación disruptiva, desafío, etc.), cuando el dolor del desconcierto baja, el impacto generado sube.
4. Los experimentos ganan el juego: voy a ponerlo lo más fácil que puedo tal y como lo he aprendido… Viendo a 10 startups creando validaciones, lanzando pruebas y montando tests de producto, mercado y respuesta cada día… Haz experimentos, pequeños, muy pequeños, económicos y rápidos.
5. Otra visión del networking: el networking que he encontrado en Nueva York y en la red de mentores de Techstars va sobre reconocer y tomar ventaja sobre la excepcional relación entre cumplir promesas. Va sobre hacer el trabajo que toca y alcanzar el objetivo propuesto. Esta es la filosofía de Techstars y sobre la cual se asienta su fascinante potencial: más de 10.000 mentores, más de 300.000 alumni y más de 1.900 empresas.
6. Se necesita más empatía: este ha sido uno de los puntos clave detectados como debilidad, como mencionaba más arriba, en al menos 90% de las startups con las que he trabajado hasta ahora. Pensamos como nosotros, pero no como ellos. La tecnología solo funciona cuando es accesible, comprensible y útil para aquellos que podrían utilizarla, por muy compleja que sea. No puedes vender complicado a alguien que viene a comprarte simple. Cuanto más técnico es lo que ofreces, más empatía se necesita.
En un punto donde no vemos que el oro de Blockchain no está en lo que es capaz de hacer, sino sobre cómo es capaz de servir a las personas resolviendo sus problemas.
Cuando los que de verdad saben de esto, equipados con profesionales que les ayuden, logren ver que hay que crear productos para sus clientes y no encontrar clientes para sus productos, entonces veremos aplicaciones que eliminarán muchos de nuestros dolores de cabeza convencionales. La mayoría relacionados con las validaciones y aprobaciones, burocracia, gestiones de todo tipo y privacidad. Solo hay que ojear a las 10 startups que forman parte del programa para darnos cuenta de hacia dónde podríamos dirigirnos.
[Tweet “.@Israel_Garcia: “Hay que crear productos para clientes y no encontrar clientes para productos””]
Se hace lo que se puede = mediocre.
Mentalidad imparable. Entrenar (prototipar) como estilo de vida. Y acción como reacción por defecto. Vulnerabilidad.
No aceptes ningún consejo de un tipo como yo. Deja de buscar mentores, inversores, coach(es), elígete a ti mismo, autofinancia (arréglatelas como sepas/puedas) tu startup, y el resultado se encargará del resto.
Esperar a que alguien venga y te diga “tú. Sí, tú, te elijo voy a invertir, confiar y creer en ti” – una terrible pérdida de tiempo. No actuar como el Ícaro que conocemos, volando demasiado alto, pero tampoco como el que no conocemos, no volando demasiado bajo. A volar allí donde los radares no son capaz de detectarte, donde no te golpearás contra las piedras, pero donde el sol tampoco quemará tus alas.
“No importa qué, cómo, por qué, sigue exactamente por donde vas, el día menos esperado todo tendrá sentido, te lo prometo.”
“Solo 1/10 españoles emplea más de 30 minutos al día en las redes sociales”
Espero y deseo que más hacia la autofinanciación y menos hacia que ‘venga alguien y nos compre la idea’
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