La IA ha revolucionado nuestra forma de buscar información, de crear imágenes, textos, procesar datos, escribir código… y sí, también la forma de estafar a los consumidores. El último Informe Bianual de Amenazas de Visa, recién publicado, advierte de que el fraude ya no es un acto individual y oportunista: es una operación sistemática, industrializada y adaptativa que utiliza la IA para maximizar su impacto durante el pico de transacciones.
Ahora que se acerca la temporada de más ventas online del año, me ha parecido un buen momento para analizar las principales conclusiones de este informe y, ya de paso, analizar la realidad actual de las estafas online y cómo protegernos ante ellas.
Después, si te llevas una sorpresa desagradable, no digas que es porque no te hemos avisado 😉
Índice de contenidos
Aunque la seguridad online ha mejorado mucho (muchísimo en los últimos años) y por lo general comprar online es una actividad confiable y asentada en la mayoría de la población, la habilidad de los estafadores para adaptarse al nuevo contexto también lo ha hecho. De acuerdo con el informe de Visa, la primera gran amenaza para el Black Friday de 2025 es la industrialización del fraude. Para ello, hace una reflexión interesa: los delincuentes ya operan con la eficiencia de una startup tecnológica, construyendo infraestructuras reutilizables como botnets, identidades sintéticas y todo tipo de herramientas de IA. Los autores explican que en foros relacionados con este tipo de actividad ilícita se ha visto un aumento del 477% en las menciones de “AI Agent”, lo que indica que la ingeniería social y la ejecución de transacciones se están automatizando a gran escala.
¿Qué significa esto para los consumidores? Básicamente, que las campañas de phishing y las estafas basadas en prometer ofertas increíbles serán, probablemente, más numerosas, más sofisticadas y mucho más difíciles de detectar.
El auge de la IA ha desatado lo que Visa llama la “crisis de autenticidad”. Ante la enorme cantidad de estímulos propia de estas fechas y las prisas por encontrar la mejor oferta, los consumidores son más vulnerables a encontrarse con contenido sintético que es “indistinguible de materiales comerciales legítimos”. Además, este contenido sintético, artificial, es cada vez más realista y llega en múltiples formatos, lo que hace más complicado detectarlo: sitios web comerciales falsos, identidades falsas, agentes conversacionales falsos, documentación falsa..
La IA permite la creación de sitios web de comercios fraudulentos con aspecto profesional, que pasan las comprobaciones básicas y operan bajo categorías comerciales creíbles, bajo la apariencia de un negocio normal. Además, las estafas modernas utilizan agentes conversacionales impulsados por IA que se adaptan en tiempo real, creando diálogos creíbles para generar confianza en estafas románticas, de inversión o laborales, logrando compromisos de mayor duración.
Los criminales no se limitan a robar datos; los gestionan estratégicamente para maximizar su valor. El informe de Visa destaca una llamativa estrategia de doble velocidad:
El informe subraya que las brechas de mayor impacto están ocurriendo en proveedores de servicios, procesadores y comercios. Los incidentes de ransomware dirigidos a entidades del ecosistema de pagos aumentaron un 41% entre enero y junio de 2025. Esto, nuevamente, puede crear una falsa sensación de confianza en el consumidor: está convencido de la seguridad de su banco, pero sus datos de pago son expuestos a través de un comercio, procesador o proveedor que nunca ha oído nombrar.
Hace unos días Revolut aportaba una perspectiva crítica sobre el comportamiento y la percepción de riesgo de los consumidores españoles frente a las amenazas de fraude durante el Black Friday, complementando la visión técnica de Visa.
Los datos de una encuesta realizada por este neobanco entre 1.000 consumidores españoles revelan una peligrosa desconexión entre el entusiasmo por las ofertas y la confianza real: solo el 13% de los españoles se siente “muy confiado” en su capacidad para identificar sitios falsos u ofertas fraudulentas, una inseguridad que aumenta especialmente en las generaciones mayores (el 39% de los encuestados de 55-64 años no se sienten muy confiados).
Paradójicamente, la confianza puede ser una métrica engañosa, ya que la Generación Z, la más confiada, es víctima de estos ataques, con 1 de cada 5 habiendo sido víctima de estafadores en compras online. De hecho, el 11% de los jóvenes declara haber perdido entre 500 € y 1.000 € buscando buenas promociones.
1 de cada 5 centennials ha sido víctima de estafadores en compras en línea
Otra encuesta reciente, titulada ‘Métodos de pago: La decisión definitiva’ y publicada por PaynoPain, en 2025, el 45,2% de los usuarios afirma haber sido víctima de al menos un intento de estafa al comprar online. Este dato refleja la magnitud de un problema cada vez más frecuente en la sociedad digital.
Por otro lado, un 42,5% afirma no haber tenido nunca un episodio de este tipo, mientras que el 12,3% restante no está seguro, lo que refleja que muchas estafas pasan inadvertidas. En cualquier caso, el dato más llamativo de este estudio es que siete de cada diez usuarios reconocen recibir, al menos una vez por semana, correos electrónicos o SMS sospechosos con claros indicios de phishing.
Ante este panorama, resulta fundamental contar con sistemas de pago que garanticen la seguridad en cada transacción. El aumento exponencial de intentos de fraude obliga a los usuarios a extremar precauciones y a las compañías a implementar pasarelas de pago confiables y reforzar la autenticación.
Ante esta realidad, lo mejor para no alarmarnos innecesariamente pero ser conscientes de las posibles amenazas a las que nos podemos enfrentar es analizar qué tipos de estafas online podemos encontrarnos:
El estudio de Revolut subraya que, aunque los españoles están adoptando medidas de cautela como comprar en sitios de confianza (66%), evitar hacer clic en enlaces de correos electrónicos o anuncios en redes sociales (45%) o usar tarjetas virtuales o de un solo uso (23%), existe una minoría que omite toda precaución (entre ella el 8% de la Generación Z).
En primer lugar, tener precaución ante cualquier “cosa rara” que veamos al comprar online, desde webs claramente no confiables, a emails que nos piden nuestras credenciales bancarias o ofertas extrañamente apetitosas de webs de las que no hemos oído hablar en nuestra vida. El nivel de detalle en la atención que prestemos ya depende de cada uno, pero como decíamos las técnicas de los estafadores son cada vez más sofisticadas.
Veamos unos cuantos consejos básicos, pero útiles.
Por ejemplo, en alguna ocasión te hemos hablado del typosquatting, una técnica de ciberdelincuencia cada vez más utilizada en el comercio electrónico, que consiste en crear dominios web falsos que son muy similares a los de tiendas online legítimas, con la intención de engañar a los usuarios y robarles información personal o financiera. Por ejemplo:
Como comprenderás, es muy-muy complicado revisar a este nivel de detalle, pero al menos deberíamos saber que este tipo de fraudes existen. Es lo que salvó, por ejemplo, hace unos meses a nuestro director Rubén Bastón de caer en una estafa similar que aprovechaba el nombre de Starlink, la empresa de Elon Musk.
Ah, y una vez en la web en la que vayas a comprar, comprueba que la dirección web empieza por https:// y que el certificado de seguridad es válido. Son cosas básicas, pero te pueden librar de más de un susto.
Otro consejo básico es que nunca hagas clic en enlaces de correos electrónicos (phishing) o mensajes de texto (smishing) que no hayas solicitado, ni siquiera si parecen provenir de tu banco o servicio de mensajería. Lo más seguro es que accedas a los sitios web tecleando la dirección directamente en tu navegador.
Durante el momento del pago, siempre que sea posible, utiliza métodos de pago tokenizados como las wallets y las plataformas de pagos online (Bizum, Apple Pay, Google Pay) o tarjetas virtuales/de un solo uso. Esto minimiza la exposición de tu número de tarjeta principal al comercio o a terceros vulnerables.
Ningún banco o entidad legítima te pedirá que compartas por teléfono o mensaje códigos de un solo uso para “cancelar una compra” o “verificar su identidad” (vishing).
Si aún así te quedas con la duda de que esa llamada inesperada, que te plantea una oferta suculenta o que pide tus datos bancarios, podría ser legítima, llama a tu banco o al comercio a través del número oficial que aparece en su web o tarjeta.
En general, lo lógico sería que siguieses los consejos del INCIBE, el organismo oficial que se encarga de velar por la ciberseguridad en España. En su web, periódicamente saltan alertas que informan a los ciudadanos de nuevas estafas online o brechas de seguridad, además de aportar consejos prácticos sobre cómo afrontarlas.
Además, desde hace poco tiempo, ha puesto en marcha un nuevo servicio telefónico, el número 017. Se trata de una línea de asistencia gratuita y confidencial disponible para resolver los problemas de ciberseguridad que surjan en el día a día. Este servicio está dirigido a ciudadanos (usuarios de Internet en general), empresas y profesionales que necesitan proteger sus activos y su negocio, ya menores y su entorno (padres, educadores y profesionales del ámbito infantil). Un equipo multidisciplinar de expertos ofrece asesoramiento técnico, psicosocial y legal , y está disponible mediante diferentes opciones de contacto en un horario amplio: de 8:00 a 23:00, los 365 días del año .
Imagen: Gemini
No se han encontrado artículos relacionados.
Your email address will not be published. Required fields are marked *
Δ