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Google y Apple son dos de las grandes potencias tecnológicas. Por ello no es de extrañar que compitan, y también a veces se asocien o negocien. Tampoco nos extraña la reciente noticia de que Google paga a Apple nada menos que 3.000 millones de dólares al año (algo más de 2.500 millones de euros), para seguir siendo el motor de búsqueda predeterminado en dispositivos iOS. Así lo asegura un informe filtrado en Business Insider.

Como ves, esta noticia pone de relieve la dependencia de Google respecto de Apple. La mayoría de los ingresos de Google provienen de la publicidad de las páginas de resultados de búsqueda. Teniendo en cuenta que Apple controla actualmente el 18% del mercado de teléfonos inteligentes, y que sus smartphones representan el 50% de los ingresos por publicidad móvil para Google, resulta evidente que este último tenga que gastar una pequeña fortuna para hacerse con este tráfico de usuarios.

Apple y Google, una alianza por conveniencia

Google y Apple podrían denominarse amigos y enemigos íntimos. Algo así como rivales que compiten en el mundo de los smartphones, pero que se necesitan entre sí. 

Este acuerdo del que hablamos no es nada nuevo. Ya en 2014 Google había pagado 1.000 millones de dólares a Apple para seguir siendo su buscador predeterminado. Lo que ahora llama la atención ostensiblemente es la cifra de dinero filtrada, que triplica a la del 2014. 

En este caso Apple aprovecha su posición de ventaja para perjudicar la rentabilidad de Google. Es absurdo pensar que lo haga por enriquecerse, sabiendo que actualmente llega a los 45.000 millones de dólares en ingresos trimestrales.

Además, tendría motivos para hacerlo. Recordemos que hace unos años el iPhone llevaba una aplicación de Youtube incorporada y otra de Google Maps. Pero Google se convirtió en un gran competidor a través de los dispositivos Android, por lo que Apple eliminó ambas aplicaciones del iPhone y comenzó a trabajar en Apple Maps.

Por otro lado, hace unos meses Google superaba a Apple como marca más valorada, arrebatándole el primer puesto en el ranking mundial. Ahora a Google no le queda más remedio que pagar para aprovechar el tráfico generado a través de los smartphones de Apple y mantener así su estatus como principal buscador.

Un tira y afloja, en todo caso, con el que ambos gigantes tecnológicos conviven desde hace tiempo, y que sería un digno caso de estudio en las escuelas de negocios.

Imagen: DepositPhotos

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