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Glovo, la empresa de reparto a domicilio, ha decidido realizar cambios en sus sistema de facturación, pasando a convertirse en algo así como un mero intermediario entre los clientes particulares y los supermercados y restaurantes con los que opera, según ha revelado en exclusiva El Confidencial. La decisión ya habría sido comunicada de forma oficial a los partners de Glovo mediante correo electrónico.

Este cambio en su funcionamiento interno implica que, como plataforma intermediaria, Glovo solamente facturará la tasa de acceso. De este modo la tasa de reparto pasará a ser facturada por los riders. La empresa de delivery pasa así a presentarse como un servicio que permite conectar al cliente con el establecimiento en el que este quiera encargar algo, nada más. Por tanto, se desliga del servicio de reparto que se produce después de que el cliente realice su pedido en la plataforma. Esto implicaría que los supermercados y cadenas pasarían a ser los responsables legales de los repartidores que reparten sus pedidos.

Cambio de paradigma en Glovo a unos meses de que la Ley Rider cumpla un año

El 12 de agosto de 2021 la Ley Rider entraba en vigor, tras haber dado tres meses de margen a las empresas que cuenten con repartidores para que adaptasen y regulasen su situación de acuerdo a este nuevo marco legal. Con la llegada de esta ley, los repartidores contratados por las plataformas deben figurar como asalariados, en vez de como autónomos, a fin de evitar que se utilice la figura del «falso autónomo».

Así mismo, esta ley contempla el derecho a la información, según el cual estos trabajadores pueden conocer los algoritmos que inciden en sus condiciones laborales y el acceso y mantenimiento de su empleo. Este es un punto importante teniendo en cuenta el peso que estos algoritmos tienen sobre el trabajo de los repartidores, puesto que gestionan los envíos, quién reparte según su localización, las rutas, etc.

La posición de la empresa de delivery ante la Ley Rider

Las reacciones de las distintas empresas del sector fueron diversas, pasando por la aceptación, las críticas e incluso por decisiones más radicales como la de Deliveroo de abandonar el mercado español, aunque sus declaraciones oficiales hablaban de otros motivos.

En el caso de Glovo, se anunció la contratación de 2.000 repartidores, un número que suponía algo menos de la quinta parte de su flota por aquel entonces. Además, la empresa de delivery trató de justificar la contratación de repartidores que figurasen como autónomos, para mantener este modelo en el resto de su plantilla, lo cual trajo consigo una denuncia por parte de CCOO.

Glovo anuncia pérdidas por valor de 474 millones de euros

La noticia del cambio de paradigma de Glovo llega en un contexto ya convulso de por sí para la empresa, puesto que hace unos días se anunciaban sus resultados de 2021. La plataforma cerraba su ejercicio en números rojos y presentando unas pérdidas de 474 millones de euros, muy por encima de los 83 millones que perdió en 2020. A pesar del incremento de sus ingresos en el 2021, los cuales pasaron de casi 360 millones de euros a 580, esto no fue suficiente para que la empresa presentase resultados positivos.

La posibilidad de que, entre esas pérdidas, se hayan incluido los costes de las cuestiones legales a las que Glovo se ha visto obligada a hacer frente últimamente, es muy elevada. Entre estas se encontrarían precisamente la situación laboral de sus repartidores, un tema que se ha convertido en la piedra en el zapato de Glovo, que cuenta con casi 30 investigaciones de la Inspección abiertas en España.

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