George Soros es un famoso especulador bursátil. En la revista Forbes ocupa la séptima posición como uno de los hombres más ricos de Estados Unidos.
Su fortuna la ha obtenido conjugando inteligencia, oportunidad, estudio y voracidad. Nació en un barrio de clase media en Hungría. Sobrevivió a la segunda Guerra Mundial y morirá en su lujoso apartamento valorado en 24 millones de dólares con 16 habitaciones en Fifth Avenue, New York.
[Tweet “George Soros se opone al libre mercado”]
George Soros es conocido por su oposición al fundamentalismo del libre mercado (market fundamentalism).
A manera de recordatorio, te resumo las características del fundamentalismo de libre mercado:
George Soros alerta en su libro La crisis del capitalismo global (1998) sobre los riesgos del fundamentalismo del libre mercado:
«Los valores del mercado expresan lo que sus participantes desean pagar entre sí en un sistema de libre intercambio. Los mercados no reflejan los valores sociales, ni otros valores intrínsecos a los seres humanos».
No nos engañemos. La desregularización de los mercados sirve al interés común cuando las acciones son guiadas por principios morales y cuando tenemos regulaciones legales que pongan límites a la avaricia humana.
El libre mercado hoy es una utopía de bienestar. Concentración de las riquezas en pocas manos, debilitamiento de la economía nacional, Estados endeudados, un tejido social exhausto por el saqueo de multinacionales sin escrúpulos…
El fundamentalismo de libre mercado poco a poco debe dar paso a una economía moral que impacte la forma en que hacemos marketing.
Desde la perspectiva del libre mercado, el incremento de los beneficios es lo que anima todo el sistema. El Estado (por desgracia) en lugar de proteger a los consumidores y ciudadanos facilita el crecimiento de las corporaciones e instituciones financieras.
[Tweet “¿Qué esperan los ciudadanos de un Estado?”]
Sin embargo, desde la economía moral es el bien común y los valores compartidos lo que mueve la rueda.
En una economía moral cuando una empresa hace marketing para engañar a sus clientes, cuando sabotea ilegalmente a sus competidores, cuando evade el pago de impuestos e ignora el cuidado del medio ambiente su colapso es inevitable.
Desde la perspectiva de una economía moral, el marketing invita a los consumidores a reflexionar sobre el impacto de sus elecciones de compra. Tú y yo tenemos el poder de comprar bien.
Y el marketing se convierte en una herramienta movilizadora del consumo responsable y sostenible. El marketing informa al usuario del origen de los productos, de la responsabilidad social de la empresa que lo genera, de los productos que cumplen principios ecológicos. Se estimula al cliente para que castigue a las compañías que atropellan el bienestar general.
[Tweet “Cómo el marketing puede estimular el consumo responsable”]
Ya en 2013 un estudio de Nielsen manifestaba que:
Y si bien es cierto que aún falta mucho en materia de educación de los usuarios en el consumo responsable, la voluntad e intención se mueve en esa dirección.
El consumidor inteligente no quiere que el mercado amenace sus derechos (de hecho pide más derechos) a una educación de calidad, salud pública, seguridad social, legal y personal o un entorno sin contaminación…
Para esa economía moral más a tono con las necesidades de las personas y el planeta es que debemos prepararnos.
¿Tú que opinas?
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Un placer leer en una revista dedicada al marketing estas ideas que cada vez más tienen sentido y van imponiendose sobre el fundamentalismo neoliberal. Nos va la vida en enrumbar la civilización por los carriles de una economía con mercado bajo control del sistema nervioso central de nuestro mundo actual, sistema que ni se reconoce, ni se entiende y no ha madurado en su evolución hasta el punto de tomar el mando de nuestra casa común y llevarnos por el camino mas seguro hacia mañana que ya casi es hoy.
Muchas gracias por tu comentario, Antonio. Lo que vivimos ha sido creado por nosotros (incluso con la complicidad del silencio ante lo que sabemos incorrecto), no nos ha venido impuesto de Marte por los extraterrestres. Los cambios también están en nuestras manos, con pequeñas y grandes acciones.
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